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El papa Francisco abogó por las “esperanzas” en la Vigilia Pascual de Sábado Santo

El papa Francisco después de la misa de la Vigilia de Pascua, en la Basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, el 20 de abril de 2019.
El papa Francisco después de la misa de la Vigilia de Pascua, en la Basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, el 20 de abril de 2019. Remo Casilli / Reuters

En una misa iniciada en penumbra, el pontífice pidió a los fieles romper con esas “piedras de miedo y pecado” que promueven la desconfianza y hacen perder el rumbo de la vida. Unas palabras que dan paso al Domingo de Resurrección.

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En plena Semana Santa, la Ciudad del Vaticano es luz para miles de católicos romanos. Desde allí, el papa Francisco, de 82 años de edad, se dirigió a todos los creyentes y les pidió en su homilía del Sábado Santo pasar “de la cerrazón a la comunión, de la desolación a la consolidación, del miedo a la confianza”.

Sin embargo, la palabra que más pronunció el pontífice en su misa de Vigilia Pascual en la Basílica de San Pedro fue “esperanza”. Y es que esa oscuridad y ese miedo que hay hoy entre los seres humanos está, según el Papa, acabando con todas las esperanzas.

Este razonamiento lo inició con la iglesia vaticana en penumbra y con las palabras “Cristo ayer y hoy, principio y fin de todas las cosas, Alfa y Omega”, mientras esculpía en cirios pascuales estas letras del alfabeto griego, una cruz y los números de este año en curso. Una bendición en fuego en honor a Cristo, “Luz del Mundo”, cuya ausencia dejó oscuridad, para esta religión que por estos días venera y venerará su muerte y su resurrección en el día de Pascua.

Una vista general de la misa de la Vigilia de Pascua, dirigida por el papa Francisco en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, el 20 de abril de 2019.
Una vista general de la misa de la Vigilia de Pascua, dirigida por el papa Francisco en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, el 20 de abril de 2019. Remo Casilli / Reuters

Las “cuatro grandes piedras” de todos los seres humanos

Esta misa, que tuvo lugar a las 20.30 hora italiana, es la séptima que lidera Jorge Bergoglio. Una vez más, como Papa recorrió la basílica, la iluminó poco a poco y procedió a presidir en ella la ‘Liturgia de la Palabra’, la ‘Liturgia Bautismal’ y la ‘Liturgia Eucarística’, después de que un diácono cantara el himno ‘Exultet’, que es la síntesis de la historia de la salvación.

Sobre estas liturgias, el pontífice hiló su discurso para los fieles: cuatro grandes piedras “contra las que se estrellan las esperanzas y las expectativas” a saber, “la muerte, el pecado, el miedo, la mundanidad”.

“A menudo la esperanza se ve obstaculizada por la piedra de la desconfianza. Cuando se afianza la idea de que todo va mal y de que, en el peor de los casos, no termina nunca, llegamos a creer con resignación que la muerte es más fuerte que la vida y nos convertimos en personas cínicas y burlonas, portadoras de un nocivo desaliento”, expuso Francisco, recordando el relato de las mujeres que fueron a la tumba de Jesús y la encontraron vacía.

“Piedra sobre piedra, construimos dentro de nosotros un monumento a la insatisfacción, el sepulcro de la esperanza. Quejándonos de la vida, hacemos que la vida acabe siendo esclava de las quejas y espiritualmente enferma. Se va abriendo paso así una especie de psicología del sepulcro: todo termina allí, sin esperanza de salir con vida”, sentenció el Papa, haciendo alusión a la piedra que habría sellado la tumba de Jesús, pero que se desintegró ante su renacer.

En esta línea, defendió poner fin a las “vanidades mundanas” y a todo aquello que es efímero y transitorio como el dinero, el trabajo, el placer y el orgullo; casi como unos obstáculos, “unas piedras” precisamente, que “sellan el corazón de los humanos” y no le dejan ver, según Bergoglio, lo que importa en la vida. Una vida que cree que hay que cuestionarse y ver hacia donde se camina.

El papa Francisco bautiza a los fieles durante la misa de la Vigilia de Pascua en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, el 20 de abril de 2019.
El papa Francisco bautiza a los fieles durante la misa de la Vigilia de Pascua en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, el 20 de abril de 2019. Remo Casilli / Reuters

Durante la misa, el papa Francisco dio la oportunidad a ocho adultos de ser bautizados y confirmados, tras llegar de Italia, Albania, Indonesia, Ecuador y Perú. Un rito que sigue la tradición de los primeros años de la Iglesia católica, cuando los catecúmenos eran bendecidos en la noche del ‘Lucernario’.

Este domingo 21 de abril, la Ciudad del Vaticano seguirá con estas tradiciones y con la misa del Domingo de Resurrección del Hijo de Dios, primero en la plaza de San Pedro, y luego en el interior de la basílica, donde el Papa ofrecerá a todos los católicos la bendición ‘Urbi et Orbi’, un mensaje ‘A la ciudad y al mundo’.

Con Reuters y EFE

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