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Opinión

Chile, la guerra comercial EE.UU. – China y Huawei

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, habla con el presidente de Chile, Sebastián Piñera, en el palacio presidencial La Moneda, en Santiago, Chile, el 12 de abril de 2019.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, habla con el presidente de Chile, Sebastián Piñera, en el palacio presidencial La Moneda, en Santiago, Chile, el 12 de abril de 2019. Rodrigo Garrido / Reuters

El presidente chileno inicia esta semana una gira a China. Unos días antes, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, le expresó a Piñera que EE.UU. veía con malos ojos la cercanía de Chile y Latinoamérica con China y Rusia...

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La visita de Mike Pompeo a Chile, hizo recordar los años 70 en Latinoamérica cuando la presencia e intervención de Estados Unidos en la política interna era evidente y abierta, sin disimulos e incluso sin diplomacia en un continente gobernado por militares y dictadores.

En un hecho inédito en los últimos años, el secretario de Estado se paseó unas horas por Santiago dando instrucciones acerca de cómo administrar las relaciones con su principal socio comercial. Sin ir más lejos, China es el principal comprador de cobre y Chile el tercer país de la región en firmar un Tratado de Libre comercio con la nación asiática.

El exdirector de la CIA se dio tiempo para insinuar que Estados Unidos actuaría paternalmente en caso de que Rusia y China dieran vuelta la espalda, pero donde clavó sus dardos fue contra la empresa Huawei. Los acusó de espionaje, de corromper las economías, para concluir recomendando –con un tono que sonó más a amenaza- que se excluyera de la gira del presidente chileno la visita programada a la planta de la empresa tecnológica.

Recordemos que Estados Unidos denunció en 2017 a Huawei argumentando haber realizado un robo tecnológico a T-Mobile. Desde esa fecha en adelante han tenido a la empresa china en la mira, acusándolos de ser un instrumento del gobierno de esa nación para espiar. Y no es la primera vez que a un país se le advierte que no debe comprar la marca china. Fue el propio Donald Trump quien intentó que los Gobiernos de Francia e Inglaterra también se sumaran a una especie de boicot comercial contra Huawei, lo que fue descartado por ambos.

Pompeo aprovechó su corta visita a Latinoamérica para reforzar su guerra comercial con China, y de paso, dejar metido en medio del conflicto a Chile. Porque si tenía como objetivo conquistar aliados en esta parte del mundo, parece haberse equivocado de territorio considerando que los integrantes del llamado “patio trasero” tienen en Asia a un socio prioritario.

Del sometimiento a la muestra de independencia del Gobierno chileno

Y aunque el Gobierno chileno –bastante descolocado por la brutalidad de las palabras del hombre del Tea Party- intentó reforzar su independencia frente a EE.UU., la sensación que quedó en el ambiente político es que la potencia norteamericana está volviendo a imponerse en la zona y con fuerza.

El ministro del Interior, Andrés Chadwick, señaló que el país no necesitaba advertencias de nadie, pero aprovechó de explicar –algo innecesario- que Chile actuaba con transparencia en materia de licitaciones, a propósito de lo que Huawei está ofreciendo con la tecnología 5G. Un discurso que apuntaba a aplacar en parte la molestia que provocó en todos los sectores la frase más brutal de Pompeo: “si ustedes usan esos sistemas no confiables dentro de su red, forzarán a EE.UU. a tomar decisiones de a dónde poner nuestra información también”.  Una amenaza directa y sin adornos.

Pese a las palabras de buena crianza, el ministro terminó por confirmar que las amenazas de Estado Unidos son efectivas. A horas de que Pompeo abandonara Santiago, el Gobierno de Sebastián Piñera reconoció que no incluirá la visita a la planta de Huawei del presidente. Golazo del secretario norteamericano y punto en contra para la Cancillería chilena.

Sin embargo y debido a la percepción de sometimiento que quedó en la opinión pública, La Moneda flexibilizó posteriormente su decisión, informando que el mandatario chileno se reuniría en una reunión bilateral con los ejecutivos de Huawei en Shenzhen, conocido como la versión de Silicon Valley de China. Además, Piñera estará con ejecutivos de 20 empresas de ese país. De seguro, la noticia tiene que haber causado molestia en el gobierno de EE.UU.

Pero donde no existió ninguna ambivalencia fue en los chinos. El embajador en Santiago, Xu Bu, señaló que Pompeo había “perdido la cabeza” y llegado “demasiado lejos”. El diplomático agregó que las acusaciones contra el gobierno chino eran absurdas, resaltando además que la nación asiática invirtió US$ 6.000 millones en Chile en el año 2018 y que el comercio entre ambos países llegó a US$43.000 millones. Bu remato con una provocativa e irónica frase: “Supongo que subestima la memoria de los latinoamericanos, históricamente EE.UU. ha tratado a Latinoamérica como su patio trasero”. Directo y sin rodeos, igual que Pompeo.

Por su parte, la Cancillería china calificó de “cruelmente difamatorio, instigador, irresponsable e irracional” al secretario de Estado de los Estados Unidos. Otra prueba que la guerra entre ambas potencias está muy lejos de llegar a su fin.

EE.UU. y su búsqueda de alinear a Latinoamérica sobre la crisis en Venezuela

Sin embargo, la brutalidad de Pompeo tendría una recompensa mayor. El Grupo de Lima, reunido en Santiago, terminó entregando una declaración que pareció dictada desde la Casa Blanca. Los países miembros emplazaron a China, Rusia, Cuba y Turquía a dejar de apoyar a Venezuela. Incluso el presidente chileno dejó a entrever sus críticas al Grupo de Contacto –que integran la Unión Europea junto a Uruguay, Bolivia y Costa rica- por intentar abrir nuevos caminos de diálogo. Según el mandatario chileno, estos esfuerzos no hacen más que darle tiempo a Maduro, posición que también ha expresado Estados Unidos.

Es un hecho que el tema de Venezuela venía en una brusca caída en la agenda política, al menos en Chile. Sin duda y luego del fallido viaje de Piñera a Cúcuta –que fue muy mal evaluado por la ciudadanía-, La Moneda decidió dosificar su relato de apoyo a los caribeños en consideración de que había logrado un efecto paradojal: terminar por saturar a las personas y rebotando negativamente en las encuestas.  

Habrá que ver si Piñera en su gira por China –que incluye también a Corea del sur-  logra demostrarle al gobierno americano que Chile es un país soberano e independiente. Aunque para esto tenga que pagar el costo de revelarse “contra el imperio”, como lo hizo Lagos cuando siendo Chile miembro del Consejo de Seguridad de ONU se negó a votar a favor de la invasión a Irak, pese a las presiones de EE.UU.  

* Germán Silva Cuadra es analista político en Chile y colaborador de France 24

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