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España: más acusaciones que propuestas en el segundo debate electoral televisado

Los principales candidatos para la elección general española se presentaron en un debate televisado en Sebastián de los Reyes, a las afueras de Madrid, España, el 23 de abril de 2019.
Los principales candidatos para la elección general española se presentaron en un debate televisado en Sebastián de los Reyes, a las afueras de Madrid, España, el 23 de abril de 2019. Juan Medina / Reuters

Un formato más dinámico favoreció los enfrentamientos entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno español, quienes discutieron sobre impuestos, empleo, separatismo en Cataluña, corrupción, servicios públicos y aborto.

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Los aspirantes a conquistar los votos en las elecciones en España mantuvieron en la noche de el martes 23 de abril un intenso debate televisado, con acusaciones constantes, en un intento de atraer al importante número de votantes indecisos.

Los reproches, las interrupciones y reiteradas acusaciones protagonizaron la jornada, en la que participaron el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez; Pablo Casado, principal líder de la oposición (por el Partido Popular - PP); Albert Rivera (Ciudadanos) y Pablo Iglesias (Podemos).

Para algunos, el debate televisado por el canal privado Antena 3, fue más intenso que el mantenido el 22 de abril en la estatal TVE, con un formato más dinámico pero que promovió aún más el cruce de acusaciones entre los candidatos.

La discusión se prolongó durante dos horas, durante las cuales los cuatro candidatos se esforzaron en mostrar sus diferencias, y no hablaron mucho sobre posibles pactos, como si lo habían hecho someramente en el primer debate.

Entre otros temas que centraron el debate del lunes estuvieron el reto independentista en la región de Cataluña y las políticas sociales y económicas.

Las críticas y los reproches fueron el plato fuerte del debate

El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, insistió en su estrategia de recordar las medidas que ha tomado en los diez meses que lleva en el poder, especialmente las de carácter social, y las que su partido (el PSOE) promete implantar si continúa en el cargo.

Con el PSOE por delante en las encuestas, el jefe del Ejecutivo optó por no arriesgar y pidió "concentrar todo el voto posible en el único partido que puede derrotar a las dos derechas y a la ultraderecha".

Cuando el turno fue para Pablo Casado, el conservador -cuyo Partido Popular es actualmente el más numeroso en el Parlamento- insistió en atacar a Sánchez por sus políticas económicas, que según dijo, “llevarán al país a la ruina”.

En cambio, prometió bajar los impuestos y crear 400.000 puestos de trabajo. "Somos la única alternativa a Sánchez", afirmó.

Ante el peligro de que Ciudadanos y Vox le arrebaten buena parte de sus votantes tradicionales, Casado apeló a los ciudadanos a "unir ese voto" en el PP, especialmente contra los independentistas.

El liberal Albert Rivera del partido Ciudadanos, adoptó un papel más agresivo, tanto contra Sánchez como contra Casado, y se apoyó de en documentos y gráficos. Aseguró que España afronta "una situación de emergencia nacional" por el tema de Cataluña.

Campeón de debate cuando era estudiante universitario, el dirigente miró en varias ocasiones a la cámara, apelando directamente a los espectadores e intentó posicionarse como una alternativa moderna por sus posturas liberales, como por ejemplo, su apoyo a una ley de eutanasia, algo que rechazan los conservadores.

Su actividad fue tal que el candidato del partido de izquierda Podemos, Pablo Iglesias, le reprochó en una ocasión: "esa táctica de usted de interrumpir todo el rato es propia de maleducados".

Iglesias adoptó de nuevo el papel de mantenerse al margen de la forma en que se desarrollaba la discusión, lamentó el tono del debate y reconociendo tener "muchísima vergüenza" pidió a sus tres rivales mejores formas, "sin insultar", por respeto a los espectadores y votantes.

Mantuvo su discurso a favor de aumentar los impuestos a los más favorecidos para mejorar la financiación de las pensiones, la educación, la sanidad o la vivienda. También fue el único que planteó temas olvidados en la discusión, como las zonas rurales.

El Partido Popular y Ciudadanos reiteraron sus acusaciones a Sánchez de pactar con los independentistas catalanes, algo que el líder socialista rechazó nuevamente: "No es no. Falso es falso", recalcó Sánchez.

La ley electoral española impide publicar encuestas a partir del martes hasta los comicios del domingo, por lo que no será posible medir el impacto de los dos debates televisados en los aproximadamente seis millones de indecisos que se calcula que hay todavía en estas elecciones.

En todo caso, la coalición entre partido parece ser algo necesario porque todas las encuestas, si bien coinciden en la victoria socialista, recalcan que harán falta dos o más partidos para formar Gobierno.

Con EFE y Reuters

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