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Líderes de la 'Revolución de los Paraguas' de Hong Kong, condenados a 16 meses de prisión

Simpatizantes del movimiento de los 'Paraguas Amarillos' sostienen sombrillas amarillas y un cartel para apoyar a los líderes del movimiento fuera de la corte en Hong Kong, China, el 24 de abril de 2019.
Simpatizantes del movimiento de los 'Paraguas Amarillos' sostienen sombrillas amarillas y un cartel para apoyar a los líderes del movimiento fuera de la corte en Hong Kong, China, el 24 de abril de 2019. Tyrone Siu / Reuters

Un tribunal de Hong Kong condenó a 16 meses de cárcel a dos de los nueve activistas de la 'Revolución de los Paraguas'. En 2014 el movimiento se volcó a las calles para exigir libertades democráticas pero el Gobierno los acusó de conspiración.

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El controvertido proceso judicial de los líderes de la 'Revolución de los Paraguas Amarillos' finalmente desemboca en prisión pese a las advertencias de diferentes organizaciones de derechos humanos. La sentencia se produjo luego de que los nueve activistas fueran declarados culpables el pasado 9 de abril por delitos de incitación, conspiración y alteración del orden público.

El profesor de derecho Benny Tai y el sociólogo retirado Chan Kin-man cumplen una condena más larga que la de sus compañeros, el legislador prodemocracia Shiu Ka-chun y el activista Raphael Wong, que deberán cumplir una pena de 8 meses. Los otros cinco líderes recibieron sentencias suspendidas, trabajo en el servicio comunitario, mientras que a Tanya Chan, le aplazaron la sentencia porque tiene que someterse a una cirugía.

Los activistas llevan años peleando por mantener las libertades de las que goza Hong Kong, frente al avance de las reformas políticas de Pekín. En 2013 los veteranos fundaron el movimiento ‘Occupy Central’ con el fin de ocupar el distrito financiero de la región administrativa para reclamar un sufragio universal que permitiera elegir al presidente del gobierno hongkonés.

El profesor de sociología Chan Kin-man, rodeado de los medios de comunicación cuando llega fuera del Tribunal de Magistrados de West Kowloon en Hong Kong, China, el 24 de abril de 2019.
El profesor de sociología Chan Kin-man, rodeado de los medios de comunicación cuando llega fuera del Tribunal de Magistrados de West Kowloon en Hong Kong, China, el 24 de abril de 2019. Anthony Wallace / AFP

La iniciativa de democratizar la vida política de Hong-Kong fue apoyada por la población más joven y por los movimientos estudiantiles.

Chan dijo que no había perdido la fe en lo que significaba el movimiento: "aunque es una batalla cuesta arriba, no es fácil, es hora de que nos aseguremos de que somos lo suficientemente fuertes para enfrentar diferentes tipos de desafíos". Su compañero Ben dijo que estaba "tranquilo" y que así enfrentaría el proceso.

El juicio es considerado por varias ONG como la maniobra legal más significativa de las autoridades chinas para castigar a los involucrados en las protestas de 2014, las más grandes y prolongadas movilizaciones sociales de Hong Kong en las últimas décadas. Las manifestaciones se extendieron por 75 días y se estima que más de un millón de personas participaron para exigir el sufragio directo y mayores libertades democráticas.

Para reprimir las protestas en el otoño de 2014, los agentes atacaron con gases lacrimógenos a los manifestantes, quienes se defendieron con paraguas. De ahí el nombre de la rebelión, que se convirtió en todo un desafío al Partido Comunista chino y a su influencia en la región.

Toda una generación que reclama democracia plena en Hong Kong

Con edades entre los 30 y los 70, los nueve acusados abarcan generaciones de ciudadanos que desde hace cinco años se han volcado a reclamar una democracia plena en Hong Kong, el importante distrito administrativo chino. Los acusados se declararon inocentes de los cargos y calificaron los procesos de estar enmarcados en motivos políticos.

Hong Kong, una antigua colonia británica, fue entregada al Gobierno chino en 1997 bajo un acuerdo en el que China prometió que la ciudad podría conservar sus propias leyes, sistema económico y derechos civiles durante 50 años.
Pero los medios de comunicación no oficiales, algunos grupos políticos y varias ONG ven con preocupación el manejo que da el presidente y líder del Partido Comunista, Xi Jinping, a las protestas de orden civil, a las pocas, que tienen lugar allí.

Uno de los activistas del movimiento, que está en libertad bajo fianza, aseguró en Twitter que están en pie de lucha para "determinar nuestro propio destino y para decirle no a más presos políticos".

"La 'Revolución de los Paraguas' no es un crimen", gritaban manifestantes en las inmediaciones del tribunal, así como "el Gobierno de Hong Kong no está justificado". El descontento crece a la par de la represión en Hong Kong, donde Xi, con mano dura, envía un mensaje claro: su Gobierno no va a permitir manifestantes que alteren el orden.

No importa que HWR haya registrado los casos de unos 200 manifestantes que fueron procesados por su participación en el movimiento social. De momento la cárcel es el próximo destino de los inconformes de la 'Revolución de los Paraguas'.

Con Reuters y AP

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