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Nicaragua: ¿por qué fracasó el intento de retomar las negociaciones entre Gobierno y oposición?

Miembros de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y los testigos y acompañantes del proceso de Diálogo Nacional se reunieron este martes 23 de abril en Managua (Nicaragua).
Miembros de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y los testigos y acompañantes del proceso de Diálogo Nacional se reunieron este martes 23 de abril en Managua (Nicaragua). EFE/Carlos Herrera

Los representantes de la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia dejaron plantados a los funcionarios del Gobierno que esperaban volver a los diálogos con miras a encontrar una solución a la crisis política que completó un año.

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Ni la intervención del Vaticano, ni la de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), sirvieron para que el Gobierno y la oposición en Nicaragua se sentaran de nuevo a buscar soluciones a la crisis política que estalló hace más de un año.

El nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag, y el exministro de Defensa de Uruguay Luis Ángel Rosadilla, participan como testigos y acompañantes del proceso y habían invitado a las partes a retomar las conversaciones el martes 23 de abril.

Sin embargo, ante la que denuncia como una “falta de cumplimiento” de los acuerdos alcanzados en materia de derechos y garantías ciudadanas en rondas de conversaciones previas, la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia dejó al Gobierno, literalmente, plantado.

La oposición supeditó los diálogos a que el Gobierno no hable, sino que actúe

La Alianza Cívica, que es la contraparte del presidente Daniel Ortega en la negociación, no se va a sentar a negociar hasta tanto el Ejecutivo cumpla con los acuerdos alcanzados en la primera ronda de negociación, que se llevó a cabo entre el 27 de febrero y el tres de abril de este año.

Puntualmente, las promesas incumplidas tienen que ver con la liberación de los llamados presos políticos, el regreso de exiliados y la garantía del derecho a la manifestación pública. Para la oposición, ninguno de esos compromisos ha sido honrado y por eso no quiso acudir a la cita.

"Como no ha habido cumplimiento por parte del Gobierno que demuestre, de buena fe y con voluntad política, que suscriben los acuerdos para cumplirlos, les hemos dicho a los señores testigos y garantes que no iríamos a la reunión de la mesa de negociación", explicó a periodistas el jefe negociador de la Alianza Cívica, el académico Carlos Tünnermann.

Desde el inicio de las negociaciones, diversos sectores de la oposición han sostenido que el presidente Ortega utiliza las discusiones para ganar tiempo en el poder y neutralizar eventuales sanciones de la comunidad internacional.

La Alianza Cívica expuso ante los facilitadores del Vaticano y la OEA, Sommertag y Rosadilla, que el Gobierno debe dar "pruebas de que va a cumplir con los acuerdos, un protocolo para las personas que sean liberadas (...) y que se comprometan a darle todas las garantías a los exiliados".

Gobierno reiteró su disposición a retomar los diálogos

Mientras que la oposición condicionó la negociación al cumplimiento de sus promesas, el Gobierno hizo lo contrario: supeditó la implementación de acuerdos a la realización de nuevas mesas de trabajo.

El canciller nicaragüense, Denis Moncada, esperó a los representantes de la contraparte del Gobierno en el campus del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), en el sur de Managua. Pero estos no asistieron.

El funcionario afirmó que en la reunión iba a "continuar logrando acuerdos con el mismo sentido estricto de responsabilidad de nuestro Gobierno, de cumplir lo que firmamos, de cumplir con lo que nos comprometemos de forma responsable".

Además, expresó la disposición del Ejecutivo de continuar en la mesa de negociación y seguir avanzando en los temas de justicia y democracia, en los que aún no han alcanzado consenso.

Ante eventuales nuevos diálogos, la Iglesia le pide firmeza a la oposición

El influyente obispo nicaragüense Silvio Báez instó a la Alianza Cívica a "no ser floja" en las negociaciones con el Gobierno. Lo hizo antes de partir a su nueva misión en el Vaticano, a donde fue convocado luego de denunciar que existe un supuesto plan para acabar con su vida.

"No rompan el diálogo, porque si no, les van a echar la culpa de que fueron ustedes los que no quisieron dialogar, pero tampoco deben ser flojos, deben exigirles, llegar y estar ahí y hacer verdaderamente que escuchen la voluntad de la mayoría del pueblo de Nicaragua", dijo Báez.

Agregó que "no es fácil estar en una mesa con una gente como la del Gobierno, que no tiene absolutamente ninguna voluntad de dialogar ni ceder nada, lo único que quieren es mantenerse en el poder indefinidamente".

Báez fue uno de los miembros del Episcopado que medió entre la Alianza y los representantes de Ortega en el fallido intento de diálogo nacional desarrollado entre mayo y julio de 2018.

Nicaragua sufre una grave crisis que ha dejado 325 muertos desde abril de 2018, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque algunos grupos elevan a 568 las víctimas mortales, mientras que el Ejecutivo solo reconoce 199 y denuncia un intento de golpe de Estado.

Con EFE y medios locales

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