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Medio Ambiente

¿Por qué los fondos fluyen hacia Notre Dame y no hacia otros temas, como el medio ambiente?

La cantidad de dinero recaudada para la reconstrucción de Notre Dame desató asombro e indignación en varios colectivos que cuestionan la falta de empatía hacia otras causas necesitadas de fondos. Usar el calor generado por enviar un correo electrónico o guardar fotos en la nube para calentar nuestros hogares, eso hace una joven empresa francesa. Fin de la primera fase de exploración de la misión Nekton, en el océano Índico, para conocer los efectos del calentamiento global.

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El 15 de abril se quemó gran parte del techo de la catedral de Notre Dame en París, una gran pérdida para la historia de Francia y para la historia de la arquitectura. Afortunadamente nadie murió en el incendio, y la pérdida fue tan solo cultural. Menos de 24 horas después, cientos de millones de dólares habían sido donados o recaudados para su reconstrucción.

La rapidez con la que se llegó a esta exorbitante cifra de dinero desató el asombro e incluso la indignación de muchos: desde el movimiento de los 'Chalecos amarillos', pasando por trabajadores de ONG, hasta activistas medio ambientales. Algunos medios tildaron esta reacción de "empatía descolocada o inapropiada".

Las redes sociales se llenaron de mensajes, memes, ilustraciones en referencia a este incendio y lo comparaban con otras tragedias humanas y ambientales que no despertaron tanta solidaridad. Una de las más compartidas fue esta ilustración del artista francés Silex:

Ilustración del artista francés Silex sobre Notre Dame de París, hecha tras el aluvión de ayudas para reconstruir la catedral.
Ilustración del artista francés Silex sobre Notre Dame de París, hecha tras el aluvión de ayudas para reconstruir la catedral. Silex

Silex compara la isla donde se encuentra la catedral con un iceberg en el que vemos la catedral hecha de hielo. En la ilustración, un oso polar le dice a un pingüino: "te lo prometo, de esta manera, el mundo entero se va a preocupar". Una obvia referencia a la desaparición de los glaciares en el mundo y al calentamiento global.

Greta Thunberg, la joven ambientalista sueca, dio un discurso el 16 de abril en el Parlamento europeo donde hizo mención a las llamas que consumieron el techo de Notre Dame: "Ayer el mundo observaba, con desesperación y enorme tristeza, cómo Notre Dame de París se quemaba... Algunos edificios son más que solo edificios. Pero Notre Dame será reconstruida.. Espero que sus cimientos sean fuertes, espero que nuestros cimientos (como civilización) sean aún más fuertes… pero me temo que no lo son".

La Unión nacional de economistas de la construcción estimó que los trabajos de reconstrucción del icónico monumento costarían entre 330 y 670 millones de dólares. Las donaciones recibidas están entre los 835 y los 1.000 millones de dólares. Según el presidente de la Fundación del Patrimonio de Francia, Guillaume Poitrinal, si sobra dinero quizás podría redirigirse a la restauración de otros edificios de valor histórico en el país.

Usar el calor de los centros de datos para calentar las casas

Enviar un correo electrónico o guardar fotos en la nube tiene su huella ambiental. Los centros de datos, encargados de almacenar información de las redes, consumen mucha energía que, a su vez, produce calor. Para que estos se mantengan funcionando, hay que refrigerar los espacios donde están y para refrigerar se requiere una gran cantidad de electricidad, que usualmente proviene de combustibles fósiles. Unos emprendedores franceses creen haber descubierto la solución para disminuir la huella ambiental de estas actividades: redirigir el calor emanado de estos centros a calefactores para calentar los hogares durante la época de frío. Nuestra periodista en París, Erika Olavarría, hizo un informe sobre Qarnot, la joven empresa detrás de esta innovadora idea.  

Fin de la primera fase de la misión Nekton, que explora el océano Índico

Tras siete semanas de exploración de unos 30 km² del fondo marino en el océano Índico, finalizó la primera fase de la misión Nekton, en las Islas Seychelles. En esta etapa inicial, los científicos recogieron muestras del océano menos conocido del mundo para lograr analizar los efectos que el calentamiento global, la polución plástica o el blanqueamiento de los corales está teniendo en sus ecosistemas. Las muestras ahora viajarán a distintos lugares del mundo donde serán analizadas durante los próximos 18 meses.

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