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Migrantes

La pobreza del desierto guajiro socava la ilusión de los migrantes venezolanos

La Guajira es un territorio hostil para los migrantes. El suministro de servicios públicos es pobre; y la falta de agua y comida se evidencian en las elevadas tasas de desnutrición infantil. Pero miles de venezolanos prefieren pasar hambre y sed, a seguir viviendo en su propio país.

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De acuerdo con cifras oficiales, entre 7.000 y 8.000 venezolanos han arribado al departamento colombiano de La Guajira, antes del 2018. Huyen de la profunda crisis de su país, y escogen el desierto por que muchos de sus familiares pertenecen a la etnia indígena de Los Wayuu. 

El norte de Colombia comparte con el noroccidente de Venezuela, un territorio árido y alejado de los centros urbanos. La Guajira colombiana se dibuja en una extensa península donde los wayuu se esparcen en pequeños caseríos o rancherías, desprovistos de puestos de salud y centros de acopio. 

La falta de conectividad de esta región del mundo, la hace pensar como un territorio tan alejado, al que solo el turismo de aventura se atreve a visitar. Pese a ello, es el tercer departamento que actualmente alberga la mayor cantidad de venezolanos que migran a Colombia.

A esta región llegó Yosleidy Nayarín Díaz Pulido, una joven madre venezolana, luego de que su esposo wayuu tomara la decisión de abandonar Maracaibo. Atrás quedaron los edificios y los servicios públicos de agua y luz. Desde abril de 2018, su nueva vida sería la de un rancho de latas, de cuyos postes de madera se guindan tres hamacas donde dormir. No hay agua, no hay luz, y el piso es de tierra. 

Para combatir el hambre, a Yosleidi como a los miles de migrantes les toca madrugar y organizarse en filas para acceder a una de las raciones de comida que entregan las organizaciones internacionales en los comedores comunitarios del desierto. Son alrededor de 2.400 raciones de alimentos que se distribuyen solidariamente para sustentar familias enteras. 

De no ser así, el drama sería mayor. Cifras de la Corte Constitucional de Colombia revelan que en la última década, 5.000 niños han fallecido en La Guajira por desnutrición, la tasa más alta de mortalidad en ese país.

A Yosleidi, con dos niñas que cuidar por debajo de los 5 años, le resulta invíable trabajar y al mismo tiempo velar por su seguridad. De manera que sin la ayuda alimenticia del comedor comunitario, Yosleidi pondría en riesgo la salud nutricional de sus hijas. 

Venezuela fue el destino de miles de migrantes colombianos que huían de la violencia

A pesar que muchos venezolanos son descendientes de la etnia wayuu, su presencia no agrada a muchos de los pobladores. Este sector denuncia que la llegada de venezolanos ha perjudicado aún más la situación por la que viven.

Décadas atrás, Venezuela fue el destino de muchos migrantes colombianos que se vieron obligados a salir como consecuencia del conflicto armado. Ese recuerdo permanece fresco en la memoria de algunos por lo que no han dudado en extender su ayuda a los venezolanos.

Los migrantes venezolanos se han agrupado en un espacio de la zona bautizado como 'La Invasión'. Poco a poco se han relacionado con las actividades cotidianas, entre ellos los adolescentes que ya se incorporaron a la escuela local.

Son muchos los que siguen pensando en lo que dejaron atrás y permanecen con un constante sentimiento de forasteros en una tierra que busca hacerlos sentir como en casa.

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