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China promete una Nueva Ruta de la Seda “ecológica y sostenible”

El presidente chino Xi Jinping inaugura el segundo foro sobre la Nueva Ruta de la Seda en Beijing, el 26 de abril de 2019.
El presidente chino Xi Jinping inaugura el segundo foro sobre la Nueva Ruta de la Seda en Beijing, el 26 de abril de 2019. Florence Lo, Reuters

El presidente Xi Jinping defendió su iniciativa que pretende conectar a su país con Asia y Europa en una cumbre en Beijing. El mandatario intentó calmar las dudas de algunos países socios sobre el alto costo y el financiamiento del proyecto.

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En un intento por calmar las dudas de algunos países socios y garantizar el avance de su ambicioso plan, el presidente chino Xi Jinping prometió realizar las modificaciones necesarias al proyecto de la Nueva Ruta de la Seda para que sea “ecológica y sostenible” y genere “los mismos beneficios” para todos los participantes.

En una cumbre en Beijing, que reúne a 37 jefes de Estado y representantes de 150 países, el mandatario del gigante asiático admitió algunas asignaturas pendientes de su iniciativa, que pretende recrear la antigua Ruta de la Seda para conectar China con Asia, Europa y más países.

El proyecto –también conocido como “la Franja y la Ruta”- ha despertado el escepticismo de algunos de los países miembros que temen por el alto costo del desarrollo de la infraestructura y la financiación del plan. Algunas naciones socias podrían no tener la capacidad para afrontar los créditos que otorga China y ven la posibilidad de caer en un endeudamiento excesivo.

Sin brindar precisiones, Xi Jinping remarcó que su país busca generar un crecimiento de “alta calidad” para todos los países participantes y recordó que “debemos adherirnos al concepto de apertura, desarrollo verde e integridad moral”, a la vez que apostó por “combatir la corrupción con tolerancia cero” y exigir que las empresas participantes “cumplan con los estándares internacionales”.

“Crear una infraestructura de alta calidad, sostenible, resistente al riesgo, a un precio razonable e inclusiva ayudará a los países a utilizar plenamente sus recursos”, agregó.

En este segundo foro –el primero se realizó en 2017-, Xi Jinping evitó dar precisiones sobre los montos de dinero que los bancos chinos están dispuestos a prestar para el desarrollo del proyecto, aunque podría dar más detalles en un nuevo discurso previsto para este sábado 27 de abril.

Algunos países occidentales ven esos créditos como un medio para incrementar la influencia china en el extranjero, atando a países pobres con una deuda insostenibles.

La falta de reciprocidad es otro de los puntos que cuestionan los socios, dado que la expansión china en el extranjero no se condice con las posibilidades de inversión extranjera en China. Por eso, Xi Jinping prometió “una mayor apertura” y una mejora de “las leyes y regulaciones” para dar lugar a la “competencia justa”.

En ese sentido, el mandatario chino anticipó que se reducirán las tasas y se eliminarán barreras arancelarias, mientras que su país está dispuesto a importar más servicios y bienes y productos agrícolas para equilibrar la balanza comercial.

"China fortalecerá la coordinación de las políticas macroeconómicas con las principales economías del mundo y se esforzará por crear efectos secundarios positivos para promover un crecimiento sólido, sostenible, equilibrado e inclusivo para la economía mundial", dijo Xi.

Además, otro de los cuestionamientos al proyecto ha sido la falta de un estudio de impacto ambiental. Sobre esto, Xi Jinping prometió que las nuevas rutas comerciales serán "limpias", "honestas" y "verdes" y se utilizarán “criterios ecológicos en la construcción de infraestructuras, inversión y financiación”.

Rusia y Pakistán lideran la presencia de aliados en la cumbre

Un total de 37 jefes de Estado y representantes de 150 países se hicieron presentes en Beijing para la cumbre de la Nueva Ruta de la Seda. El principal fue el presidente ruso, Vladimir Putin, quien fue definido por Xi Jinping como “mi amigo más cercano”.

Otro aliado cercano de China es Pakistán, país que es uno de los principales receptores de las inversiones del proyecto. El primer ministro de esa nación, Imran Khan, destacó el plan como “un modelo de colaboración, asociación, conectividad y prosperidad compartida”.

Entre los países de la Unión Europea, Italia marcó presencia con el primer ministro Giuseppe Conte. Cabe destacar que Italia se convirtió en el primer país del G7 en adherirse a la iniciativa.

Mientras que Panamá, Bolivia, Uruguay, Venezuela, Ecuador y Chile son algunos de los países latinoamericanos que ya participan, en diferentes grados, en la Nueva Ruta de la Seda. Precisamente, el mandatario chileno, Sebastián Piñera, presente en Beijing, subrayó los “frutos muy fecundos” que ya ha logrado el plan.

“China está haciendo un esfuerzo por promover un clima de mayor entendimiento y colaboración entre países”, dijo Piñera, a la vez que se mostró esperanzado en que “las cosas se hagan mejor y más claras”.

En tanto, el ministro de Economía alemán, Peter Altmaier, señaló que el Área Económica Europea (EEA) aspira a sumarse a la iniciativa como bloque y remarcó que China es, a la vez, socio y competidor de la Unión Europea.

Estados Unidos, uno de los principales escépticos de la iniciativa china, remarcó, a través del portavoz de la Embajada estadounidense en Beijing, que “seguimos teniendo serias preocupaciones de que las actividades de diplomacia de infraestructura de China ignoren o debiliten los estándares internacionales y las mejores prácticas relacionadas con el desarrollo, la protección laboral y la protección del medio ambiente”.

Con Reuters y EFE

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