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María Butina: ¿quién es la rusa condenada por espionaje que enfrenta a Estados Unidos y Rusia?

María Butina aparece en una fotografía publicada por la Oficina del Sheriff de Alexandria, en el estado de Virginia, el 18 de agosto de 2018.
María Butina aparece en una fotografía publicada por la Oficina del Sheriff de Alexandria, en el estado de Virginia, el 18 de agosto de 2018. Sheriff de Alexandria a través de Reuters

Viajó en 2016 a Estados Unidos como estudiante y terminó involucrada en una supuesta misión de espionaje político. Se declaró culpable y fue condenada a 18 meses de prisión, decisión que el Kremlin califica de “inadmisible”.

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María Butina, de 30 años, es la protagonista de otro irritante capítulo en las ya complicadas relaciones entre Estados Unidos y Rusia.

Tras conocerse que la ciudadana rusa fue condenada por un juez estadounidense a 18 meses de prisión por los delitos de espionaje y conspiración, el Kremlin calificó la decisión como una “parodia de la justicia”.

Butina se declaró culpable, pidió clemencia a un juez y expresó su remordimiento por haber conspirado con un funcionario ruso para, de alguna manera, influir en la política de Estados Unidos.

La noticia de la sentencia proferida el viernes 26 de abril contra María Butina sorprendió al presidente ruso, Vladimir Putin, mientras participaba en un foro sobre infraestructura en China y allí mismo se refirió al caso.

"Es indignante. Sí que lo es. No está claro por qué fue condenada, qué crimen cometió. (Los cuerpos de seguridad de Estados Unidos) atraparon a la niña y la encerraron, pero no tienen nada que cobrar. Y, como si esto no fuera totalmente ridículo, la sentenciaron a 18 meses", aseguró Putin este sábado 27 de abril.

Según la Fiscalía, la presunta espía rusa tejió una red de influyentes contactos en Estados Unidos para beneficiar al Kremlin en una operación que inició en marzo de 2015 y que finalizó en julio de 2018, cuando fue arrestada. Pero Putin lo niega.

El caso despertó una ola de protestas en Rusia

El viernes 26 de abril, una vez se conoció que María Butina afrontaría 18 meses de cárcel por supuesto espionaje y conspiración, el Kremlin calificó la decisión de “inadmisible”.

"El propio hecho de que haya sido detenida y esté encarcelada desde hace tiempo para nosotros es inaceptable. Consideramos que esta ciudadana de Rusia no realizaba y no podía realizar las acciones que se le imputan", declaró el portavoz del Kremlin desde Beijing, citado por la agencia rusa Interfax.

El Kremlin considera que la sentencia fue “motivada políticamente”, de acuerdo con un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores, que señala que "nuestra compatriota fue sentenciada solo porque es ciudadana de Rusia".

“Maria Butina es una prisionera política, víctima de las normas de justicia represivas de Estados Unidos y de una provocación creada por los servicios especiales de Estados Unidos.

Insistimos en la inocencia de nuestro compatriota. Exigimos su liberación inmediata”.

La Defensora del Pueblo de Rusia, Tatiana Moskalkova, también expresó su decepción con esa condena y alertó que el estado de salud de Butina es "alarmante".

Por su parte, el padre de María, Valeri Butin, mostró su descontento con el dictamen, pero indicó que con su traslado a una prisión federal las condiciones de su reclusión podrían mejorar.

"Hasta donde sé, ella será transferida a una prisión federal a finales de mes. Allí habrá condiciones más democráticas que las que tiene ahora", manifestó a un medio local ruso.

Butina se declaró culpable y el Kremlin la cree inocente

El Gobierno ruso ha intentado defender a María Butina de un delito que ella misma aceptó haber cometido.

Robert Driscoll, abogado de la ciudadana rusa María Butina, habla con los periodistas a las afueras del Tribunal de Distrito de Estados Unidos, el 26 de abril de 2019, en Washington, DC.
Robert Driscoll, abogado de la ciudadana rusa María Butina, habla con los periodistas a las afueras del Tribunal de Distrito de Estados Unidos, el 26 de abril de 2019, en Washington, DC. Brendan Smialowski / AFP

El presidente Vladimir Putin negó en su momento que Butina trabajara para Moscú y relacionó sus confesiones y su colaboración con la justicia con amenazas recibidas en prisión.

En efecto, Butina ya cumplió sus primeros meses de condena mientras duró la investigación, por lo que se estima que podría quedar en libertad antes de que termine este año, para luego ser deportada a Rusia.

Visa de estudiante y traductor de Google: las dos armas de Butina

María Butina viajó desde Moscú hasta Washington con una visa de estudiante, un documento que le permitió infiltrarse en las estancias más altas del poder estadounidense gracias al buen manejo del traductor de Google, hasta que su misión fracasó y fue condenada a prisión.

Fue acusada de actuar como una agente de Rusia sin el debido registro oficial, pero el propio Putin ha negado en varias ocasiones haber recibido sus servicios secretos.

La condenada se mudó a Washington en 2016 con una visa de estudiante presuntamente solicitada como parte del entramado de Rusia y desde ese mismo momento las autoridades comenzaron a seguirle la pista.

En esta foto de archivo tomada el 8 de octubre de 2013, María Butina habla durante una conferencia de prensa en Moscú.
En esta foto de archivo tomada el 8 de octubre de 2013, María Butina habla durante una conferencia de prensa en Moscú. STR / AFP

Instalada en la capital estadounidense, la agente rusa tejió una red de influyentes contactos en Estados Unidos que le llevaron hasta el "lobby" más poderoso de las armas, la Asociación Nacional del Rifle (NRA), donde se presentó como una activista rusa en defensa de su causa.

Constantemente, Butina era vista en fotografías junto a la directiva de a NRA y con miembros del Partido Republicano -del que forma parte el presidente Donald Trump-, con quienes buscó establecer canales de comunicación informales de cara a las elecciones presidenciales de 2016.

Su compromiso con la misión la llevó incluso a mantener una relación sentimental con uno de sus contactos estadounidenses, el asesor del partido Republicano, Paul Erickson, con quien mantenía conversaciones gracias a la herramienta de traducción del gigante tecnológico Google.

Con este traductor, Butina compartió con Erickson un supuesto plan para ayudar al Partido Republicano a ganar las elecciones de 2016. Tras su confesión, Butina ofreció información sobre su expareja, quien por el momento no ha sido acusado formalmente en el marco de este caso.

Una creciente influencia en los círculos de poder

Impulsada por su interés en la victoria de Trump, la espía rusa acudió en 2015 a uno de sus mítines como candidato a la nominación republicana.

Desde el público, le preguntó al primer mandatario sobre su posición respecto a las relaciones con el Kremlin, a lo que el magnate bromeó y auguró que se "llevaría bien con Putin".

Cuando admitió su culpabilidad ante las autoridades estadounidenses, Butina explicó que había opciones importantes de que un candidato republicano ganara los comicios presidenciales y por ese motivo trató de acercarse al equipo de Trump.

Los fiscales estadounidenses dijeron que Butina estaba enviando informes a un funcionario de alto nivel del gobierno ruso.

Mientras su influencia en los círculos de poder estadounidenses escalaba, la espía consiguió graduarse en relaciones internacionales por la American University de Washington.

En esa universidad se dieron los primeros deslices en la compleja trama urdida por Butina, ya que, según narraron sus compañeros a los medios de comunicación locales, la espía-estudiante se emborrachó en al menos dos ocasiones diferentes y se jactó públicamente de sus contactos en el Gobierno ruso.

En ambas circunstancias, sus compañeros alertaron a las fuerzas de seguridad, que supuestamente ya andaban tras su pista desde el momento en el que pisó suelo estadounidense.

Con EFE, Reuters y AP

 

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