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Benín vota en unas elecciones parlamentarias sin candidatos opositores

Una mujer llega a la escuela primaria Agla East State de Cotonú para votar en las elecciones parlamentarias de Benín, el 28 de abril de 2019.
Una mujer llega a la escuela primaria Agla East State de Cotonú para votar en las elecciones parlamentarias de Benín, el 28 de abril de 2019. Yanick Folly, AFP

A raíz de una controvertida reforma del código electoral, los partidos contrarios al gobierno no cumplieron los requisitos para su inscripción y no participan de los comicios por primera vez desde la instauración de la democracia en 1991.

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Benín protagoniza este domingo 28 de abril unas elecciones parlamentarias atípicas. Unos cinco millones de ciudadanos están llamados a elegir a sus 83 diputados en unos comicios que solo cuentan con dos partidos cercanos al gobierno como candidatos y no contarán con postulantes opositores por primera vez desde la instauración de la democracia en 1991.

La falta de contendientes y el llamado de la oposición a boicotear las elecciones amenaza con afectar la participación ciudadana que, en las primeras horas de la jornada electoral, presentaba escasa afluencia.

En septiembre de 2018, el Parlamento aprobó un nuevo código electoral que endurecía los requisitos para la presentación de partidos políticos en las elecciones. Entre las medidas, se elevó fuertemente el depósito monetario requerido para la inscripción de listas de candidatos, se fijó que las agrupaciones deban tener representación en todo el territorio (obligando a los partidos pequeños a formar alianzas) y se estableció un piso del 10% de los votos nacionales para ingresar al legislativo.

Estas medidas perseguían el objetivo de reducir la gran cantidad de partidos políticos registrados, que eran casi 250 para un país de 12 millones de habitantes y solo 5 millones registrados para votar. Sin embargo, los principales partidos de oposición no alcanzaron a reunir la documentación necesaria dentro del plazo y la justicia electoral excluyó sus candidaturas de las parlamentarias de este año.

Para los críticos, la reforma estableció reglas demasiado duras y burocráticas con el objetivo de dejar fuera de camino a la oposición y fortalecer el control gubernamental sobre el Parlamento.

Pero el asesor de comunicación de la Presidencia de Benín, Wilfried Houngbedji, negó las acusaciones y señaló que “el objetivo de las reformas nunca ha sido evitar que las personas acudan a las elecciones y las listas han caído por sí solas”.

Si bien desde algunos sectores especularon con que Talon pospusiera la votación para dar tiempo a que la oposición cumpliera los nuevos requisitos, eso no ocurrió. Sobre eso, Houngbedji justificó que el presidente no tiene poder para tomar esa medida. “¿Con qué derecho puede el jefe de Estado interrumpir un proceso electoral?”, subrayó.

De esta manera, los ciudadanos quedaron resignados a elegir entre el Bloque Republicano y la Unión Progresista, dos movimientos próximos al presidente Patrice Talon que, con estos comicios, logrará el control total del Legislativo, asestándole un duro golpe a un país que ha sido caracterizado en el pasado como un ejemplo de democracia en África Occidental.

Prohibición de la protesta y denuncias de ‘apagón’ de Internet marcan la jornada electoral

Distintas organizaciones no gubernamentales han lanzado advertencias sobre un incremento de la represión contra la oposición política lanzada por el gobierno de Patrice Talon.

François Patuel, investigador de Amnistía Internacional en África Occidental, advirtió que “prohibir las protestas pacíficas y detener a los que se oponen a la exclusión de los partidos opositores en las elecciones legislativas solo alimentará la agitación política”.

Cabe destacar que, desde febrero de este año, cualquier movimiento social o manifestación opositora ha sido prohibido y dispersado por las fuerzas de seguridad. Eso ocurrió el sábado 27 de abril en las últimas horas de la tarde, cuando grupos de manifestantes bloquearon varias carreteras.

“La ola de arrestos arbitrarios de activistas políticos y periodistas, y la represión de las protestas pacíficas, han alcanzado un nivel alarmante”, agregó Amnistía Internacional.

En tanto, la ONG que monitorea la ciberseguridad a nivel global, Netblocks, denunció el bloqueo total de las redes sociales durante las elecciones parlamentarias de este domingo 28 de abril y advirtió sobre la caída del servicio de internet, situación que mantiene en un bloqueo informativo a los ciudadanos.

En este contexto, hubo poca respuesta en las calles, incluso a pesar de que dos expresidentes, Nicéforo Soglo y Thomas Boni Yayi, instaron a la gente a salir a protestar contra el proceso electoral.

Por su parte, la Unión Europea se abstuvo de brindar una declaración oficial “avergonzada” por la situación en Benín, aunque la semana pasada decidió suspender su misión de observación electoral como una forma de indicar que “no se presta al juego”, según confesó un observador extranjero a la agencia AFP.

En tanto, Fatoumatou Batoko-Zossou, quien encabeza una coalición de grupos de la sociedad civil, remarcó que “todos los políticos estaban convencidos de que era necesario cambiar el código electoral”, pero “el problema es la forma en que se ha hecho”.

En ese sentido, el referente civil mostró preocupación por los disturbios y remarcó que “Benín siempre ha sido considerado un país de paz, nunca hemos conocido la guerra, pero no es una razón para descansar en nuestros laureles”.

Con AFP

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