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Debate, votación temprana y encuestas animan la recta final hacia las elecciones en Australia

El primer ministro Scott Morrison y el líder laborista Bill Shorten estrechan sus manos antes del debate televisado en Perth, el 29 de abril de 2019.
El primer ministro Scott Morrison y el líder laborista Bill Shorten estrechan sus manos antes del debate televisado en Perth, el 29 de abril de 2019. Imagen de la AAP, The West Australian POOL, Nic Ellis, vía Reuters

Los ciudadanos empezaron a votar en la fase de sufragio anticipado previo a las elecciones federales del 18 de mayo. El primer ministro Scott Morrison y su rival opositor se midieron en un debate televisivo de cara a una carrera ajustada.

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Australia encara la recta final para las elecciones federales que se celebrarán el 18 de mayo y prometen una batalla cerrada entre el Partido Liberal, encabezado por el primer ministro Scott Morrison, y el Partido Laborista, liderado por Bill Shorten.

En Sidney, se puso en marcha la fase de votación temprana, un mecanismo a través del cual los ciudadanos pueden acercarse a diversos centros habilitados en el país y emitir su sufragio de forma anticipada o hacerlo a través de correo en caso de que no puedan asistir al día fijado para el acto eleccionario.

Según informaron las autoridades electorales, las personas podrán recurrir al voto temprano si el día de la votación están fuera de su distrito electoral, a más de 8 kilómetros de un lugar de votación, de viaje o en el trabajo y sin posibilidades de salir; si se encuentran enfermas, a punto de dar a luz, hospitalizadas o deben cuidar de alguien; si tienen creencias religiosas que le impiden asistir a votar; si están detenidos  o en prisión cumpliendo una sentencia menor de tres años; o si tienen un temor razonable por su seguridad.

Este voto anticipado ha crecido en popularidad desde su instauración en 1984. En las elecciones de 2007, el 8% del padrón presentó su sufragio por adelantado, mientras que en 2016 lo hizo el 23%.

Susan Krempin, residente de la zona de Sunshine Coast, al norte de Brisbane, consideró que “debería haber un cambio, especialmente cuando no nos escuchan”.

Más escéptica fue Mandy, habitante de Camperdown, en los suburbios de Sidney, quien sostuvo que Australia “necesita un gran cambio” y remarcó que “no podemos confiar en ninguno de los grandes partidos”.

Morrison y Shorten debatieron con la economía y el cambio climático como ejes

El primer ministro australiano Scott Morrison, cabeza del Partido Liberal, y Bill Shorten, líder del Partido Laborista, se midieron en un debate televisado con el foco puesto en el manejo de la economía y el cambio climático.

Morrison intentó mostrarse como un administrador más confiable de la economía australiana y aseguró que un gobierno laborista pondría a Australia frente a un posible retroceso por los costos que implicaría un cambio de política económica. En ese sentido, alertó que “estamos enfrentando fuertes vientos en contra hacia el futuro para nuestra economía”.

Si bien Australia ha vivido un crecimiento sólido de su economía durante más de dos décadas, la inquietud crece en la sociedad a partir del incremento del costo de vida y las brechas salariales.

Con eso en mente, Shorten acusó a Morrison de “cuidar el extremo superior” y sustentó sus posibilidades en “el ambiente de cambio” en Australia, a la vez que prometió mejorar los ingresos y volver a colocar “a la clase media y trabajadora en la cima”.

En concreto, el líder laborista prometió combatir la desigualdad mediante la abolición de las concesiones fiscales para financiar más gastos en salud y educación.

Morrison contragolpeó acusando a Shorten de no ser honesto con los votantes sobre los costos que tendrían varias de las promesas de cambios de políticas, sobre todo los nuevos objetivos de reducción de emisiones de efecto invernadero. El líder laborista se defendió argumentando que dilatar la acción contra el cambio climático sería “un desastre para nuestra economía”.

Morrison reduce la brecha y pacta con el partido de un multimillonario

El debate y la votación anticipada se dan en un momento en que Morrison logró reducir distancias sobre Shorten, quien venía liderando las encuestas.

Según un sondeo de la firma Newspoll para el periódico 'The Australian', la ventaja laborista ahora es de 51% de los votos contra el 49% de los liberales, lo que la ubica dentro del margen de error. La consulta se realizó con el eje en los dos partidos principales, que, según el sistema electoral australiano, se distribuyen los votos hasta que se declara a un ganador.

Si bien este escenario seguiría favoreciendo al Partido Laboralista, el Partido Liberal espera mejorar sus posibilidades gracias a las alianzas que pueda cerrar de aquí a las elecciones.

El magnate de la minería Clive Palmer, líder del partido Australia Unida, anunció que llegó a un acuerdo de intercambio de votos con la formación de Scott Morrison, a la vez que dijo haber rechazado un acercamiento con los laboristas porque “sus políticas destruirían” al país, aunque el Partido Laborista negó esos contactos.

Cabe recordar que bajo el sistema electoral australiano, los votantes clasifican a los partidos en orden de preferencia. Los que ocupan los puestos más altos según la mayoría de votantes tienen más posibilidades de ser electos.

Con este pacto, el Partido Liberal pedirá a sus seguidores que clasifiquen a Australia Unida por delante del Partido Laborista y Australia Unida solicitará a sus partidarios que den prioridad a los liberales sobre los laboristas.

Según la encuesta de Newspoll, Australia Unida subió de 3 a 5% su intención de voto, situación que podría impulsar las posibilidades de Morrison de permanecer en el gobierno.

Con Reuters, AFP y AP

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