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Sebastián Piñera intenta reformar el sistema de salud heredado de la dictadura

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, promueve una reforma al sistema de salud que data de la dictadura y que ha generado polémica en el país.
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, promueve una reforma al sistema de salud que data de la dictadura y que ha generado polémica en el país. Jeon Heon-Kyun / Reuters

La eliminación de precios elevados para las mujeres, la preexistencia, que impide a personas con enfermedades acceder a seguros y el fortalecimiento del sistema público se destacan en el proyecto que se debate en el Congreso.

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Fue una de sus promesas de campaña y es uno de los temas que, según las encuestas, más preocupan -y enfadan- a los chilenos, divididos entre el 80%, que ocupa el sistema público, y el 20% de clase media alta que usa los sistemas privados. El proyecto sigue generando controversia una semana después de ser presentada oficialmente.

La reforma del complejo sistema de salud en Chile, aunque demandada, no es una tarea sencilla y su discusión ya ha generado diversas polémicas en el país como la dimisión del presidente de la Asociación de Isapres y la defensa férrea del ministro de Salud, Emilio Santelices, quien le afirma al sistema privado que "cambiaron las reglas del juego", las cuales le han permitido funcionar en un sistema donde pareciera que más que la salud, importa el beneficio económico.

Sebastián Piñera envió al Congreso, según sus palabras, una "profunda e integral" reforma del sistema de salud en dos propuestas: una que apunta al "fortalecimiento de la salud pública" y otra a la mayor transparencia  al crear un Plan de Salud Único del sistema privado, eliminando algunas de sus cláusulas más controvertidas.

"Nuestro sistema de salud necesita una reforma para mejorar la oportunidad del acceso, la calidad de la atención, la magnitud de la cobertura y la calidad de la protección financiera", afirmó Piñera al presentar el proyecto.

Proyecto busca dejar por fuera algunas discriminaciones

Piñera presentó un proyecto vinculado a la reforma del sistema público en el que se atienden 14 de los 17 millones de chilenos, y que tratará de otorgar al sistema mayor facultad para buscar soluciones rápidas y eliminar las listas de espera que costaron más de 10.000 vidas en el primer semestre de 2018 donde una de cada cinco personas que murieron esperaba atención.

Por otro lado, la principal reforma del sector de salud privado sería la eliminación de las preexistencias y de la declaración de salud previa que impide a muchas personas con enfermedades acceder a un seguro privado o cambiarse del mismo para mantenerlos cautivos de una compañía determinada.

"El paciente tiene que tener derecho de ingresar a un sistema de atención ya sea público o privado aunque esté enfermo, si no para qué existen los seguros de salud. Tiene que poder ingresar al lugar donde le convenga más según sus ingresos para ser bien atendido", dijo a France 24 Enrique Paris, decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Mayor.

La reforma también elimina la polémica diferencia de precios que existe en la actualidad y en la que una mujer con el mismo plan que un hombre pueda llegar a pagar hasta tres veces más como penalización por estar en edad fértil y tener útero, quiera o no hacer uso de él.

Un estudio realizado por la firma 'Qué Plan' en 2018 establecía que una mujer entre 30 y 34 años pagaba de media un 179% más que los hombres debido al factor de riesgo que aplican las aseguradoras a las mujeres en esa edad que triplica al masculino y que supone que un hombre en la treintena pague unos 150 dólares por un plan y una mujer en la misma edad pague entre 253 y 400 dólares en función de la aseguradora por obtener las mismas prestaciones.

"Una cosa novedosa es que las esposas de la pareja o de la unión civil puedan financiar el plan de salud de su pareja hombre porque aunque parezca increíble, aquí la mujer no podía financiar el plan de salud del hombre, el hombre sí podía el de la mujer... lo que es de un machismo total. Esto beneficiaría a unos 45.000 hombres cuyas esposas van a poder financiar su plan", señala Paris.

A pesar de los buenos índices sanitarios, los chilenos no están conformes con su sistema de salud

"Esta es la primera vez que se intenta reformar en casi 12 años ambos sistemas de forma paralela pensando que en el futuro haya una integración entre el sistema público y el privado que es lo que debería ocurrir", dice Paris.

"A pesar de que tenemos índices sanitarios muy buenos con respecto a Latinoamérica, la mortalidad infantil más baja de la región, la atención del parto cerca del 98% y cobertura de vacunación sobre el 98%, los chilenos no están satisfechos  con el sistema de salud. Hay retrasos en la atención, listas de espera, problemas graves con el costo  de los medicamentos y eso  ha hecho que el malestar haya ido creciendo entre la población", explica Paris, quien cifra en dos millones las personas en lista de espera.

"Los dos proyectos presentados por Piñera apuntan a fortalecer el sistema de salud pública y también a corregir los problemas del seguro privado, tratando de optar por un plan único. Terminar con la discriminación de sexo no va a cobrarle más a las mujeres, sin embargo no se termina con la discriminación por edad y eso va a ser un problema en el futuro", apunta.

Toma en consideración el creciente envejecimiento de la población chilena, que ya en octubre de 2018 superó la barrera de que las personas de 60 años son más que las menores de 15 y se evalúan en un 19% de los chilenos.

"El adulto mayor desgraciadamente arrastra más enfermedades y más gastos en medicamentos. Si se hospitalizan, los días de hospitalización son más largos que los de un paciente joven, eso va a crear muchos problemas en esta ley y no va a detener la judicialización", lo que no se soluciona en este proyecto, señala Paris, apuntando a un gran problema del sistema.

El presidente de la Corte Suprema chilena ha solicitado en múltiples ocasiones que se legisle sobre los sistemas privados de salud, cuyos abusos constantes del sistema llevan a que muchas personas acudan a los tribunales y suponen una recarga del sistema judicial (el 80% de las resoluciones judiciales de esa Corte se refieren a este tema).

"Van a migrar desde el sistema público al privado unas 400.000 personas"

Y aunque Paris recalca la importancia de la reforma, también señala sus incongruencias. Una de ellas es que a pesar que busca el fortalecimiento del sistema público, podría crear una puerta que permitiría a los pacientes migrar más fácilmente. "Si llega a ocurrir ese cambio se calcula que van a migrar desde el sistema público al privado unas 400.000 personas, lo que desfinanciaría el sistema público a Fonasa", algo que califica como "altamente peligroso".

En el mismo sentido se manifiesta Cristóbal Cuadrado, del programa de políticas, sistemas y gestión en salud de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile para quien la reforma apunta a fortalecer más el sistema privado que el público.

"Por un lado apuntan a entregar mayores atribuciones para que el seguro público (Fonasa) pueda contratar servicios con prestadores privados y a desarticular las lógicas de atención en red que existen en el sistema público (...) Por otro, apunta a institucionalizar las lógicas de discriminación y segmentación del sistema de salud chileno al resolver los problemas legales que han enfrentado los últimos años los seguros privados (Isapre) debido a sus prácticas de discriminación por sexo, edad, riesgo de enfermar e ingresos. Les permitirá seguir discriminando, pero ahora en un esquema regulado, que lo hará legítimo desde un punto de vista jurídico", señala.

Otros analistas coinciden en que la reforma no es la solución. "Esta reforma no es la solución al problema de salud que tiene Chile porque lo que pretende es seguir más recursos públicos a los entes privados que son las Isapres, donde se atiende solo el 20% de la población. Debería legislarse hacia un sistema único de salud que fuera universal, solidario, gratuito" como los que existen en Europa, explica Rebeca Sepúlveda Carrasco de la Confederación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud (Fenpruss).

"Es una reforma que no cumple las expectativas mínimas de la ciudadanía"

"Esta reforma sigue enriqueciendo a los sectores más ricos porque finalmente las Isapres atienden a personas sanas y que tengan más facilidad de pago, el sistema público sigue quedándose para las personas enfermas que no pueden pagar. Sigue existiendo la segregación, pero no supone un gran cambio en la salud pública", señala, valorando el fin de la discriminación hacia la mujer.

"El sistema de salud chileno se ha caracterizado, desde la instalación del Isapre durante la dictadura militar en los 80, por una lógica de discriminación en las que se permite a los seguros privados de salud excluir a mujeres, personas de mayor edad y con enfermedades preexistentes. Así mismo, las personas de menores ingresos son excluidos por los altos precios de las primas. La propuesta del Gobierno, por diseño, no busca eliminar la discriminación, sino simplemente atenuarlas", analiza Cuadrado.

Para este experto la reforma tiene pocas posibilidades de alcanzar la mayoría en el Congreso. "Me parece que es una reforma que no cumple las expectativas mínimas de la ciudadanía al no resolver los problemas de discriminación que por décadas han sido cuestionados por la sociedad chilena. Es de esperar que amplios sectores de la ciudadanía y el mundo político se activen en contra de una propuesta que no hace más que profundizar las lógicas de mercado", concluye.

El futuro de la reforma al sistema de salud en Chile y sus modificaciones acapara la atención de los chilenos.

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