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Cultura

No es el Día del Libro, en Buenos Aires y Bogotá son semanas de literatura

En estas capitales la literatura es la reina más allá de la celebración del 23 de abril. Durante al menos dos semanas ofrecen en conjunto más de 2.000 actividades, con invitados a la altura de Sílvia Pérez Cruz, Fernando Vallejo, Leila Guerriero y hasta el guionista de la serie 'Merlí'. Esta crónica es desde el corazón de estas ferias literarias.

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Ciudad de México, Santo Domingo, Buenos Aires, Bogotá… A estas capitales latinoamericanas no les basta con elogiar al libro un día al año. Gustan de celebrar con el mundo el 23 de abril, Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, pero luego prefieren recorrer cada simbólica página de esta efeméride por su cuenta, organizando grandes ferias literarias, bajo una misma premisa: la literatura sigue latiendo; siempre habrá escritores que desarrollen su pulsión y lectores que se reconozcan en ella.

Es el caso de Argentina que del 25 de abril al 13 de mayo es meca de las palabras, siguiendo el habitual despliegue de la mexicana FIL de Guadalajara. En su 45º edición, Barcelona es la ciudad invitada de honor, si bien la capital porteña no olvida su actual crisis económica, la política y el feminismo, ejes de debate. Así se ha llenado de voces como las del español Arturo Pérez-Reverte y la de la nicaragüense Gioconda Belli.

En la misma línea, la capital de Colombia se ha llenado de libros por trigésima segunda ocasión, y solo en la primera semana de su reconocida FILBO, que dura del 24 de abril al 6 de mayo, ha ofrecido más de 800 eventos, que van desde la gastronomía y la música, hasta la ilustración, el medio ambiente y la perspectiva de género, pasando por la identidad y la tecnología. Sus pasillos están abarrotados y muchos aprovechan para comprar, aun cuando Brasil es el país donde más baratos son los libros.

Esta crónica respira y tiene un pie en estas dos ferias, unidas, en nacionalidad, por un libro: ‘Arbolarium’. ‘Arbolarium’ es idea de los curadores-poetas Esteban Charpentier (Argentina) y Robert Max Steenkist (Colombia), pero sobre todo es una oda global a los árboles, de donde surge todo, incluido la literatura, a partir de los poemas de 149 escritores de 78 países diferentes. Ya lo hicieron con los ríos, y ahora le ha tocado a esta naturaleza.

Se trata de una antología de 34 idiomas que tiene ramas en los cinco continentes y va a la raíz de esta figura poética, cuyos significados son diversos: "Así como en Palestina los olivos tienen una connotación muy política, para otros poetas (el árbol) es el recuerdo, la sombra de su casa, pero una postura política al mismo tiempo, con la necesidad de resignificar nuestra relación con el planeta", dice Max Steenkist, mientras Charpentier complementa que "cada país tiene su árbol nacional, su árbol con historia, que representa más allá de lo que uno puede mirar y darse cuenta de lo que es de por sí la belleza de la naturaleza".

‘Arbolarium’, respaldada por las organizaciones TROPENBOS y PIBES, además del Colegio José Max León de Bogotá y un grupo de traductores de Medellín, pretende ser un grito de socorro ("dar voz a quien no tiene voz", puntualiza Max Steenkist) hacia unos seres que nos dan la vida. "Hacemos versos sobre los árboles por esos árboles cortados en las calles; en todos los lugares del mundo se prioriza la construcción y no se dan cuenta de que nos dan de vivir, a nosotros, a los animales (…) este es un grito en representación de la sociedad completa", defiende Charpentier.

"No solo han sido nuestro refugio, nuestro hábitat, sino que también vemos ahora las consecuencias de destruirlos cómo los estamos destruyendo. Hay una estadística muy curiosa que dice que se talan 13 canchas de fútbol cada hora en el Amazonas. Aunque en otras partes del mundo están siendo conscientes de la necesidad de replantar árboles, de volver a darles un espacio dentro de la cotidianidad. Eso se ve reflejado en nuestro libro, la variedad de aproximaciones, algunas veces lamentando, muchas veces reclamando un cariño diario", desarrolla el coautor colombiano Robert Max Steenkist, en una de las avenidas de la feria del libro bogotana.

Por cada ejemplar de ‘Arbolarium’ se plantará un árbol, y aún más una conciencia ambiental. Como la literatura, que cuantos más días se celebra, más semillas deposita en nuestras mentes, haciendo surgir así un jardín con otros mundos, que tienen relación con artes como el cine y la música. Esta crónica trata de eso, y es solo un pedazo de nuestra cobertura en la Feria del Libro de Buenos Aires y la Feria del Libro de Bogotá.

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