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Cinco preguntas claves sobre las elecciones generales en Sudáfrica

Oficiales electorales ultiman preparativos antes de las elecciones generales.  Embo, cerca de Durban, Sudáfrica, el 7 de mayo de 2019.
Oficiales electorales ultiman preparativos antes de las elecciones generales. Embo, cerca de Durban, Sudáfrica, el 7 de mayo de 2019. Rogan Ward / Reuters

Este 8 de mayo Sudáfrica votará sus primeras elecciones generales tras la crisis política que devino en la renuncia del presidente Jacob Zuma en febrero de 2018. Cinco preguntas y cinco respuestas.

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Pocos días después de haber conmemorado los 25 años del final de apartheid, una Sudáfrica fuertemente afectada por la desigualdad social y la corrupción se dará cita el 8 de mayo para sus sextos comicios generales desde el inicio de la democracia en el país, en 1994.

Aquí cinco preguntas, y sus respuestas, sobre las elecciones en la nación africana:

1. ¿Qué elegirán los sudafricanos en los comicios?

Cerca de 27 millones de ciudadanos están llamados a votar por los 490 parlamentarios del país, quienes deberán, a su vez, elegir al próximo presidente de Sudáfrica.

El Parlamento sudafricano está compuesto por la Asamblea Nacional o Cámara Baja, que cuenta con 400 integrantes, y por el Consejo Nacional de las Provincias o Cámara Alta, formado por 90 parlamentarios.

La elección de los diputados de la Asamblea Nacional se realiza en un sistema de listas cerradas que divide los escaños en dos categorías, una regional y una nacional. Para cada una de ellas se disputan 200 asientos.

Votantes musulmanes emiten su voto durante el segundo día de la votación especial antes de las elecciones generales del 8 de mayo. Durban, Sudáfrica, el 7 de mayo de 2019.
Votantes musulmanes emiten su voto durante el segundo día de la votación especial antes de las elecciones generales del 8 de mayo. Durban, Sudáfrica, el 7 de mayo de 2019. Rajesh Jantilal / AFP

La nueva Asamblea Nacional que quede conformada tras las elecciones deberá celebrar su primera sesión antes de que hayan pasado más de 14 días de los comicios y es en esa sesión en la que los parlamentarios deberán elegir al nuevo mandatario del país.

2. ¿Cuáles son las principales fuerzas y los principales contendores?

Aunque a estas elecciones están fuertemente marcadas por una diversa participación política, con un total de 48 partidos inscritos, son tres las principales fuerzas que se disputan los escaños del Parlamento.

Como favorito en las encuestas se presenta el Congreso Nacional Africano, liderado desde finales de 2017 por Cyril Ramaphosa, presidente interino del país desde febrero de 2018. El último sondeo, publicado por el Instituto Sudafricano de Relaciones Raciales (IRR), le otorga la victoria al partido de Ramaphosa con un apoyo que oscilaría entre el 50% y el 54% de los votos.

El presidente del Congreso Nacional Africano, Cyril Ramaphosa, saluda a sus partidarios durante un mitin en el estadio Ellis Park en Johannesburgo, Sudáfrica, el 5 de mayo de 2019.
El presidente del Congreso Nacional Africano, Cyril Ramaphosa, saluda a sus partidarios durante un mitin en el estadio Ellis Park en Johannesburgo, Sudáfrica, el 5 de mayo de 2019. Siphiwe Sibeko / Reuters

El segundo lugar se situaría la Alianza Democrática (AD), un partido de centro y tradicionalmente asociado al voto de la población blanca que en su día se opuso al 'apartheid'. Mmusi Maimane, un joven líder de 38 años, es quien ostenta el título de ser el primer negro en liderar esa formación de carácter liberal. El AD obtendría entre un 24 % y un 25 % de los votos.

Como tercera fuerza se sitúan los Luchadores por la Libertad Económica (EFF, por sus siglas en inglés) con un apoyo de entre el 10 % y el 14 % de los votos. Fundado y liderado por Julius Malema, quien renunció al CNA por considerarlo demasiado indulgente con la minoría blanca. El EFF exige una revolución socialista y presiona al partido de Ramaphosa a nacionalizar las tierras, los bancos y las minas.

El líder del partido de extrema izquierda Economic Freedom Fighters (EFF), Julius Malema, saluda a la multitud que lo acompaña en un mitin electoral, en el Estadio Orlando en Soweto, Johannesburgo, el 5 de mayo de 2019.
El líder del partido de extrema izquierda Economic Freedom Fighters (EFF), Julius Malema, saluda a la multitud que lo acompaña en un mitin electoral, en el Estadio Orlando en Soweto, Johannesburgo, el 5 de mayo de 2019. Michele Spatari / AFP

De cumplirse las predicciones del IRR, el CNA podría alcanzar los asientos necesarios para asegurar la presidencia de Ramaphosa, sin embargo, quedaría lejos de superar el 60%, una cifra que ha superado holgadamente, a excepción de las elecciones de 2016, en todos los comicios celebrados desde 1994. En caso de no alcanzar el 50% de los votos, por primera vez el CNA se vería forzado a gobernar en coalición con otra fuerza política.

3. ¿En qué posición llega el CNA a los comicios tras los escándalos de corrupción?

El 14 febrero del pasado año el entonces presidente del país, Jacob Zuma, renunció a su cargo después de que su partido, el CNA, pidiera su dimisión en medio de diversos escándalos de corrupción y con un fuerte rechazo a su figura en las calles del país.

Un día después de la renuncia, Ramaphosa, quien fue elegido por el Parlamento, lo relevó en el cargo como presidente interino con un discurso que se ha centrado en el rechazo a la corrupción y la promoción de las inversiones extranjeras para motivar el crecimiento económico.

Aunque la llegada de Ramaphosa incentivó una oleada de optimismo, esta se ha ido desvaneciendo a falta de resultados.Y es que si bien cada día las autoridades dan a conocer nuevos detalles sobre las tramas de corrupción que llenaron las arcas de muchos miembros de la Administración de Zuma, ninguno de ellos ha sido imputado por el momento. Los logros alcanzados en esta materia se limitan a la destitución de algunos altos cargos, algo que a muchos ciudadanos les sabe a poco.

4. ¿Cómo llega Sudáfrica a sus 25 años del fin del apartheid?

El apartheid, que significa "separación" en afrikáans, fue la doctrina política instaurada en Sudáfrica desde 1948 que institucionalizó los privilegios a la población blanca, en detrimento de la negra, que estuvo condenada a una fuerte marginación social por poco menos de cinco décadas.

Ese período finalizó el 27 de abril de 1994, cuando los sudafricanos votaron por primera vez en una elecciones abiertas a todos sus ciudadanos, sin importar raza o estatus social. En esos comicios, que marcaron el inicio de la democracia, el Congreso Nacional Africano ganó con un 63 % del apoyo. Fue entonces cuando Nelson Mandela se convirtió en presidente.

Residentes del municipio de Alexandra escuchan durante un mitin electoral del presidente interino Cyril Ramaphosa. Johannesburgo, Sudáfrica, el 11 de abril de 2019.
Residentes del municipio de Alexandra escuchan durante un mitin electoral del presidente interino Cyril Ramaphosa. Johannesburgo, Sudáfrica, el 11 de abril de 2019. Sumaya Hisham / Reuters

Pero 25 años más tarde Sudáfrica no ha podido borrar las huellas del apartheid. A pesar de ser la nación más industrializada del continente, es uno de los países más desiguales del mundo, donde la población más pobre continúa siendo, principalmente, de raza negra o mestiza.

Y a falta de mejoras, el Banco Mundial alerta de una crítica situación en el país. Según publicó el organismo internacional en un estudio titulado 'Superar la Pobreza y la desigualdad en Sudáfrica', desde 1994 la desigualdad en Sudáfrica ha aumentado, en la actualidad el 1% de la población concentra el 70,9% de la riqueza, al tiempo que el 60% más desfavorecido solo reúne el 7% de ella.

5. ¿Qué retos económicos afrontará el nuevo presidente?

Durante más de diez años la economía sudafricana ha estado sumida en un clima de lento crecimiento. El año pasado se contrajo en un 0,8%, aumentando las heridas que dejó en el país la crisis económica de 2008, de la que Sudáfrica no se ha podido recuperar.

Por otro lado, la población ha sufrido los altos índices de desempleo, que superan el 27%. A ello se suma la devaluación de la moneda local (el rand sudafricano) y una deuda externa que se ha incrementado en los últimos tiempos.

Para reactivar la economía, el próximo gobernante deberá recuperar la confianza de los inversores internacionales y trabajar en la creación de nuevos empleos, retos que ya ha iniciado en los últimos meses Cyril Ramaphosa.

Con EFE y AFP

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