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Malasia les perdona la vida a tres hermanos mexicanos condenados por narcotráfico

José Regino y su hermano Simón González, liberados de prisión en Malasia, posan junto a su madre en Culiacán, México, el 11 de mayo de 2019.
José Regino y su hermano Simón González, liberados de prisión en Malasia, posan junto a su madre en Culiacán, México, el 11 de mayo de 2019. Jesús Bustamante / Reuters

Fueron sorprendidos en 2008 en una fábrica de metanfetaminas con 15 millones de dólares en mercancía, arrestados y luego condenados a la horca. Los hermanos González Villarreal pasaron 11 años en prisión antes de obtener el indulto.

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Para el Gobierno mexicano fue un gesto humanitario y para la familia González Villarreal un verdadero milagro: Malasia les concedió indulto real a tres hermanos condenados a muerte por narcotráfico.

Luis, Regino y Simón González fueron arrestados el cuatro de marzo de 2008 por la Policía Real de ese país asiático, luego de que, en una redada antinarcóticos, los encontraran en un laboratorio de producción de metanfetaminas con 29 kilos de droga en su poder, avaluados en 15 millones de dólares.

De inmediato, fueron puestos en prisión y cuatro años más tarde, en 2012, la justicia los sentenció a la horca por el delito de tráfico de drogas. Los hermanos se declararon inocentes, bajo el argumento de que fueron contratados para trabajar en la fábrica, pero no participaban en el negocio. En tanto, el Gobierno mexicano prometió agotar todos los recursos legales, como efectivamente sucedió.

Los hermanos Simón, José Regino y Luis Alfonso González regresaron a sus casas luego de 11 años en una prisión de Malasia.
Los hermanos Simón, José Regino y Luis Alfonso González regresaron a sus casas luego de 11 años en una prisión de Malasia. Manuel Carrillo / Reuters

Tras 11 años en prisión y "como resultado de un largo proceso de trabajo e intenso diálogo" en septiembre de 2018, el sultán del Estado de Johor, Ibrahim Ismail Ibni Almarhum Sultan Iskandar Al-Haj, decidió otorgarles el perdón, recordó la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.

Pero fue solo hasta el pasado diez de mayo que finalmente fueron repatriados gracias a la revocatoria de su sentencia, un “triunfo” que la familia le atribuye a la gestión del embajador mexicano en Malasia, Carlos Félix Corona.

Los hermanos indultados llegaron a México en el Día de las Madres

Carmen Villarreal dice que, desde aquel cuatro de marzo de 2008, no pasó un solo día sin que rezara para pedir por el regreso de sus hijos.

“El embajador (de México en Malasia) me dijo que tendría un regalo para mí. Pensé qué tipo de regalo podría ser. Pensé que podrían ser mis hijos, tuve fe y sí, gracias a Dios. Al bajar del avión supe que eran ese regalo".

Los hermanos se reunieron con su madre Carmen Villarreal, quien los esperó por 11 años.
Los hermanos se reunieron con su madre Carmen Villarreal, quien los esperó por 11 años. EFE/Juan Carlos Cruz

Luis González, uno de los indultados, dijo a la agencia EFE que "realmente para mí no esperaba esto (ahora) pero pensaba en que iba a terminar positivamente, confiaba en eso, pero no en un corto tiempo, no me lo esperaba y esto ha sido una sorpresa para mí".

"A veces pienso que estoy soñando", dijo, por su parte, José Regino, quien señaló que fue mucho el tiempo y la distancia lejos de su mamá y de su hija.

Mientras que, para Simón, el tercer hermano, la salida de prisión es un llamado a mejorar su vida.

"Vamos a buscar trabajo, estábamos pensando en que si somos ladrilleros (fabricante de bloques de construcción) hay que seguir en eso y trabajar bien y honradamente", reflexionó.

La familia González Villarreal proviene de la ciudad de Culiacán, en el estado de Sinaloa, considerado la cuna de los grandes capos de la droga y cuyo territorio alberga grandes fábricas que sostienen financieramente a los grupos criminales organizados.

Malasia pretende abolir la pena de muerte

El indulto para los ciudadanos mexicanos no es coincidencia. Apenas un mes después de que el sultán de Johor anunciara su decisión, el Gobierno de Malasia anunció que buscará la abolición de la pena capital, a la que se oponían cada vez más ciudadanos.

La pena de muerte por ahorcamiento, por la que esperan más de 1.200 presos en ese país, está vigente en la ley de Malasia para una serie de crímenes que van desde el asesinato hasta el secuestro, pasando por la posesión de armas de fuego y el tráfico de drogas.

"El gobierno malasio está de acuerdo en abolir la pena de muerte (…) Espero que la ley sea enmendada pronto", dijo a la agencia AFP el ministro de Comunicaciones del país, Gobind Singh Deo, en octubre de 2018, sin que hasta el momento haya sido aprobada la iniciativa.

Con Reuters, EFE y AFP

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