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Elecciones europeas: ¿por qué son tan importantes?, ¿qué está en juego?

La bandera europea ondea en un mítin del movimiento francés Rénaissance en París el 12 de mayo
La bandera europea ondea en un mítin del movimiento francés Rénaissance en París el 12 de mayo Vincent Kessler / Reuters

Cerca de 400 millones de personas están llamadas a votar entre el 23 y 26 de mayo en las elecciones al Parlamento Europeo. El futuro del continente está en juego en unos comicios en los que se prevé una baja participación.

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La última vez que la participación superó el 50% en unas elecciones europeas fue hace 25 años, en 1994. La afluencia a las urnas para decidir quién se sentará en el Parlamento Europeo no ha dejado de bajar, hasta que, en 2014, el año de los últimos comicios, acudió a votar un 42,61% del electorado. Una de las cifras más alarmantes es la participación de los jóvenes: en Francia, el 77% piensa abstenerse.

Sin embargo, entre el 23 y 26 de mayo se celebrarán uno de los comicios más importantes en la historia europea. El eje izquierda-derecha queda en un segundo plano y una nueva cuestión dirimirá las mayorías de los grupos políticos en el Parlamento de Estrasburgo: los favorables a la Unión Europea (UE) y sus contrarios.

Mantener o renovar el proyecto común de la UE

"Estas no son unas elecciones corrientes. Estas elecciones tratan del corazón de Europa". Con estas palabras, el neerlandés Frans Timmermans iniciaba su campaña electoral como candidato principal de los partidos socialdemócratas europeos. Son un augurio de lo que realmente se debate en estos comicios: el proyecto común de la Unión Europea.

A pesar de que el auge de partidos euroescépticos no es una novedad en el viejo continente, esta vez se prevé que entren con fuerza en el Parlamento de Estrasburgo. Jorge Mestre, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Valencia, asegura a France 24 que la "aparición de nuevas formaciones que rompen el equilibrio tradicional" de los partidos es uno de los aspectos claves de los comicios. Para Mestre, la pregunta que surgirá después de la votación es el futuro mismo de la UE: "¿Nos reinventamos o seguimos abocados a la crisis? Si la UE no se refunda (…) corre el riesgo de sufrir mucho en un futuro y que estos partidos euroescépticos sigan ganando respaldo".

Un buen ejemplo es el grupo europeo que quiere conformar el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini. Aunque aún no se han sumado a su iniciativa algunos de los principales euroescépticos, como los franceses Reagrupación Nacional, de Marine le Pen, o los húngaros Fidesz, el partido del gobierno de Viktor Orban, el analista codirector de 'El Orden Mundial' Blas Moreno advierte que si las formaciones de estas características, por ahora dispersas, se unen en un solo grupo, "es posible que los euroescépticos lleguen a ser la primera fuerza de la oposición", con una gran influencia en la agenda de la UE y en su toma de decisiones.

El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, y el primer ministro de Hungría, Viktor Orban,se reunieron en Budapest el pasado 2 de mayo para discutir las coaliciones europeas
El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, y el primer ministro de Hungría, Viktor Orban,se reunieron en Budapest el pasado 2 de mayo para discutir las coaliciones europeas Bernadett Szabo / Reuters

Muchos factores han sido el motor para el auge de los grupos euroescépticos. La desafección con las instituciones comunitarias es uno de ellos: "son partidos que reclaman que Bruselas gobierna de espaldas a la ciudadanía, que hay una falta de democracia en la toma de decisiones", argumenta Mestre. Por otra parte, la ola de crecimiento de los partidos de extrema derecha también ha alimentado estas nuevas formaciones a escala europea. "No todos los partidos euroescépticos son de extrema derecha, pero todos los partidos de extrema derecha son euroescépticos", asegura Moreno. Agrega que ambos "van de la mano, porque los postulados de la ultraderecha van en el camino de recuperar la soberanía" de las naciones frente a organismos internacionales como la UE.

Una prueba de fuego para el Brexit

Los comicios de este mayo son los primeros que se celebran después del referendo de 2016, en el que el Reino Unido decidió salir de la UE en un caso inédito hasta la fecha. En gran parte, los motivos que llevaron a los británicos a votar a favor del Brexit son los mismos que empujan a otros partidos euroescépticos: una ola anti-inmigración, un sentimiento de querer recuperar soberanía y un desencanto con las estructuras comunitarias.

El proceso del Brexit aún no tiene una conclusión clara, lo que sume a las instituciones europeas en una situación confusa: el Reino Unido celebrará las elecciones el 23 de mayo y ocupará los 73 escaños que le corresponde. "Podría ser interpretado como un segundo referendo", subraya Mestre. Los resultados dentro del Reino Unido reforzarán o socavarán la posición de la primera ministra conservadora, Theresa May. Se prevé que el partido de Nigel Farage, impulsor del Brexit, gane las elecciones. "Tanto los laboristas como los 'tories' están preocupados (por nuestros resultados), y deberían estarlo", escribía Farage en su cuenta de Twitter.

Por otra parte, los comicios al Parlamento Europeo resultarán en unos nuevos dirigentes de la UE. El Parlamento tiene un papel directo en elegir al jefe de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo del organismo internacional. Mestre valora que "si los nuevos parlamentarios británicos se suman en su mayoría al grupo euroescéptico, pueden poner en serios aprietos el nombramiento de la Comisión".

En cualquier caso, un nuevo Parlamento dará lugar a un nuevo líder de la Comisión Europea, un cargo que hasta ahora ocupa el conservador Jean-Claude Juncker, y determinará las futuras negociaciones de un Brexit encallado.

Migración: la crisis no existe en las cifras pero sí en los discursos

La convocatoria europea también es la primera que se realiza después del fenómeno que se llamó crisis migratoria. En 2015 llegaron a la Unión Europea más de un millón de migrantes y refugiados, una cifra récord que desafió las estructuras comunitarias. La mayoría eran desplazados de los conflictos en Siria, Irak y Afganistán o personas que huían de las guerras y las crisis económicas del continente africano.

La reacción de la UE fue criticada desde varios puntos de vista: unos denunciaron la "Europa fortaleza" por blindarse para evitar la llegada de migrantes y otros creyeron que la UE no hacía suficiente para mantener las fronteras europeas a salvo. El conflicto migratorio contribuyó a azuzar los grupos euroescépticos y los de extrema derecha con un duro discurso antinmigración.

El discurso pervive a pesar de que las cifras han disminuido drásticamente. En 2018 se recibieron aproximadamente 150.000 migrantes. La UE ha afirmado en varias ocasiones que el fenómeno migratorio ya no está en una fase de crisis. Pero Blanca Garcés, investigadora del Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona (CIDOB), apunta en un informe que "los números no siempre cuentan".

"Hay una expectativa que nos hace ver crisis migratorias donde no las hay. O que nos lleva a concluir que las políticas migratorias no funcionan. De ahí la adhesión a proyectos políticos que prometen soluciones fáciles a problemas difíciles, no solo de los partidos populistas y de extrema derecha, sino también, y cada vez más, de los partidos tradicionales en todo el espectro político", detalla Garcés en el informe.

Sin embargo, en 2018 fallecieron o desaparecieron 4.503 personas cruzando el Mediterráneo para llegar a la UE, y a pesar de que son un 36% menos que en el año anterior es aún una cifra elevada. El nuevo Parlamento será el encargado de afrontar este reto humanitario, político y económico.

Centro y periferia, eterno debate en la Unión Europea

Las diferencias económicas de los países que integran la UE son otro eje de tensión. La región central del continente concentra una mayor actividad económica, menores tasas de desempleo y más Producto Interior Bruto (PIB) per cápita. Precisamente en este centro económico también se encuentran las sedes de las instituciones comunitarias y por lo tanto el foco de poder de la UE.

En cambio, en la periferia del sur de Europa (España, Portugal, Grecia) y del este (Rumanía, Hungría, Bulgaria) los indicadores económicos muestran un panorama más desalentador. El PIB per cápita de estos países está por debajo de la media europea y en algunos casos lo está a mucha diferencia.

La crisis económica que empezó en 2008 golpeó de manera especialmente dura al sur del continente. Jose Ángel Hernández, director de la Maestría en Historia de la Universidad Sergio Arboleda, apunta que el euroescepticismo tuvo un momento clave de auge "después de la crisis", ya que "hasta ese momento, la UE no había sido cuestionada. Por su parte, Moreno recuerda que "la gestión de la crisis que se hizo desde Bruselas ha generado mucha frustración" en estas regiones. Sin embargo, apunta que "no es tanta como para generar euroescepticismo".

Pero en un país tradicionalmente europeísta como es España, se presenta por primera vez la extrema derecha de Vox, y lo hace con buen impulso después de entrar con fuerza en el Parlamento español en las elecciones generales del 28 de abril. No está claro con qué grupo europeo se alineará en el hemiciclo de Estrasburgo, pero podría pasar a engrosar las filas de los partidos euroescépticos.

"La influencia de la legislación europea en la legislación nacional de los países miembros es mayúscula"

El Parlamento Europeo se encarga de legislar las regulaciones de los países miembros y participa en la aprobación del presupuesto de la UE. Las políticas migratorias son una de sus competencias, pero no son las únicas: el Parlamento debate y aprueba leyes sobre agricultura, energía, comercio, entre otros.

Lo que se aprueba en el Parlamento debe implementarse en todos los países. "La influencia de la legislación europea en la legislación nacional de los países miembros es mayúscula", recuerda Moreno. Agrega que "aunque parezca que está muy lejos, el Parlamento Europeo forma parte de las instituciones que tienen competencias muy profundas a nivel de agricultura y pesca, medio ambiente, comercio exterior".

Por ejemplo, la aprobación del acuerdo climático de París por parte del Parlamento fue lo que determinó la participación de la UE en este tratado internacional. En un contexto de crecientes protestas por el medioambiente, las decisiones que tome el organismo en el futuro marcarán la respuesta de Europa frente al cambio climático.

El Parlamento también tiene un rol importante en las relaciones comerciales de la UE. Los tratados que se pactan con otros países deben contar con la aprobación del hemiciclo comunitario. Por ejemplo, el Parlamento tuvo que dar su visto bueno al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) un acuerdo comercial con Estados Unidos. El acuerdo fue controvertido entre otros porque permitía a Estados Unidos vender productos a la Unión Europea con menos regulaciones de calidad y salud de las que se imponen sobre los productos europeos.

Pero más allá de los casos concretos, la UE es el segundo exportador e importador de bienes en el mundo y es uno de los socios comerciales principales de Estados Unidos y China. Las decisiones que tome el Parlamento influirán en estas relaciones.

En definitiva, el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo determinará la posición de la UE en estos aspectos claves a escala internacional. El presidente del hemiciclo, Antonio Tajani, aseguró en Twitter que "solo un Parlamento Europeo más fuerte acercará la UE a sus ciudadanos".

Sin embargo, Hernández recuerda que estos comicios "causan en el electorado muy pocas ganas". Su pronóstico es el siguiente: "La UE está acosada, pero de momento no creo que vaya a desaparecer de ninguna de las maneras". Por su parte, Moreno recalca que en la UE "todo puede parecer muy abstracto, pero tiene un impacto directo en la vida de los europeos porque afecta en los impuestos, en los derechos de los ciudadanos".

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