Saltar al contenido principal

Donald Trump destaca la política "dura" de Viktor Orban a dos semanas de las elecciones europeas

El presidente estadounidense Donald Trump (derecha) estrecha la mano del primer ministro húngaro Viktor Orban (izquierda) durante su encuentro en la Casa Blanca, en Washington, el 13 de mayo de 2019.
El presidente estadounidense Donald Trump (derecha) estrecha la mano del primer ministro húngaro Viktor Orban (izquierda) durante su encuentro en la Casa Blanca, en Washington, el 13 de mayo de 2019. Carlos Barria / Reuters

En el día que marcó el comienzo de la campaña para los comicios europeos, el presidente de Estados Unidos recibió en Washington al primer ministro húngaro y destacó su gestión de la inmigración.

ANUNCIOS

En el comienzo de la campaña para las elecciones europeas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, jugó su ficha al recibir al primer ministro húngaro, el conservador Viktor Orban, en Washington. El mandatario estadounidense resaltó la política migratoria dura impulsada por su par húngaro, la cual le ha valido enfrentamientos con otros países de la Unión Europea.

Orban fue reconocido por Trump porque su gestión de la inmigración ha permitido, según el líder de la Casa Blanca, mantener “segura” a Hungría. Además, remarcó los valores cristianos de Orban, quien ha sabido vincular a los inmigrantes con el terrorismo y los acusa de poner en riesgo la cultura europea y cristiana.

Tras su encuentro en la Oficina Oval, Trump consideró que Orban es “como yo, un poco controvertido”, pero remarcó que es “un hombre respetado” y “duro”, al ser consultado sobre si le preocupaba el debilitamiento de la democracia y los derechos humanos en Hungría bajo el liderazgo de Orban, argumentos esbozados por sus críticos.

El presidente estadounidense aseguró que Orban “ha hecho lo correcto en materia de inmigración” y, en lo que pareció un desafío a las políticas de la Unión Europea, destacó que “usted observa algunos de los problemas que tienen en Europa, los cuales son tremendos porque lo han hecho de una manera diferente a la del primer ministro”.

Trump y Orban encuentran un punto en común en sus discursos nacionalistas que estigmatizan a la inmigración como una amenaza a la vida de sus países. Mientras Trump mantiene su lucha por construir un muro en la frontera con México para frenar el flujo migratorio, Orban logró levantar un cerco de alambres en el límite entre Serbia y Hungría en 2017.

Sobre el encuentro, el primer ministro húngaro -defensor de una alianza de centro-derecha y derecha a nivel europeo- se mostró orgulloso de apoyar a Trump en la “lucha contra la migración ilegal, el terrorismo y la protección de las comunidades cristianas en todo el mundo”.

Sin embargo, la decisión de Trump de recibir a Orban le valió cuestionamientos de distintos sectores políticos y organizaciones defensoras de derechos humanos, alegando que el líder húngaro promueve políticas autoritarias y, como país afiliado a la OTAN, es cercano a Rusia.

En un comunicado posterior, la Casa Blanca los líderes reafirmaron su compromiso “con los sistemas democráticos de gobierno” de sus países, los cuales “salvaguardan la libertad y cultivan la prosperidad”. Además, el escrito señaló que ambos líderes “conversaron sobre cómo aumentar la vigilancia contra la migración global irregular y para hacer frente a las prácticas injustas de comercio e inversión de China”, además de ratificar su “compromiso con la alianza de la OTAN”.

Un deshielo que no diluye las tensiones entre Estados Unidos y Hungría

Viktor Orban no pisaba la Casa Blanca desde 1998, cuando, en el inicio de su primer mandato, fue recibido por Bill Clinton. Posteriormente, los mandatarios George W. Bush y Barack Obama se negaron a recibirlo. El antecesor de Trump cuestionó, en varias ocasiones, la represión de las libertades civiles y de prensa en Hungría bajo el gobierno de Orban.

Trump fue el encargado de iniciar un deshielo con el líder húngaro, principalmente impulsado por el interés del gobernante de ese país europeo de comprar misiles de mediano alcance estadounidenses. Aún así, las relaciones entre Estados Unidos y Hungría se mantienen tirantes.

En la previa al encuentro, miembros destacados tanto republicanos como demócratas del Congreso estadounidense –entre ellos James Risch y Marco Rubio- enviaron una carta a Trump para pedirle que hablara con Orban sobre la “decadencia democrática de Hungría” y sobre su cercanía con Rusia.

En la misma línea, en el pasado, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, cuestionó a Hungría que “una Rusia autoritaria nunca será amiga de la libertad y la soberanía de las naciones más pequeñas”, a la vez que enfatizó sobre los riesgos de que el país de Europa Central haga negocios con la empresa de telecomunicaciones china Huawei y permita que “China obtenga una cabeza de puente en Hungría”.

Entre otros desencuentros, Orban ha acusado al magnate progresista estadounidense George Soros de conspirar para permitir que Hungría fuera inundada por migrantes; y el Parlamento húngaro otorgó inmunidad diplomática al Banco Internacional de Inversiones, controlado por Rusia y que supo tener vínculos con el KGB soviético.

Aún así, Trump no rehúso reunirse con Orban, al igual que lo ha hecho con otros líderes tradicionalmente alejados de Occidente y catalogados como autoritarios. En la lista se pueden destacar el presidente ruso Vladimir Putin –con quien busca establecer una relación cercana pese a las acusaciones sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016-, el líder norcoreano Kim Jong-un, el príncipe heredero saudita Mohamed bin Salmán, y los presidentes de Filipinas, Rodrigo Duterte, y de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, entre otros.

Con Reuters, AP y EFE

La página no ha sido encontrada

La página ya no existe o no existía en absoluto. Verifique la dirección o use los enlaces a continuación para acceder al contenido solicitado.