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ARTE+FRANCE 24

Así es la vida en Liberia tras el brote de ébola que dejó más de 10.000 muertos

Pocos recuerdan el brote de ébola que azotó Liberia en 2014 y 2015 y que dejó más de 11.000 muertos. A pesar de la insistencia de las autoridades sanitarias de la necesidad de detectar pronto las enfermedades infecciosas, muchos liberianos no quieren mirar atrás…
Pocos recuerdan el brote de ébola que azotó Liberia en 2014 y 2015 y que dejó más de 11.000 muertos. A pesar de la insistencia de las autoridades sanitarias de la necesidad de detectar pronto las enfermedades infecciosas, muchos liberianos no quieren mirar atrás… ARTE

Casi cuatro años después de la trágica epidemia de ébola que azotó a Liberia, entre 2014 y 2015, los habitantes retomaron sus vidas con grandes deseos de superación sin dejar de denunciar el abandono.

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Liberia, un país ubicado al oeste de África, aún llora a las cerca de 11.000 personas que murieron tras ser contagiadas de ébola durante una epidemia que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), "fue la más extensa y compleja desde que se descubrió el virus en 1976, pues hubo más casos y más muertes en este brote que en todos los demás juntos" en la historia. Esto producto de la propagación de la enfermedad a diferentes países como Guinea y Sierra Leona.

Solo en Morovia, la capital, el ébola cobró la vida de 4.810 personas, entre ellos la esposa y el hijo de Stanley, un hombre que además de combatir y superar la enfermedad, tuvo que abandonar su aldea luego de haber contagiado a varias personas de su comunidad cuya mayoría murió, incluyendo su familia. A Stanley, el ébola se le llevó todo, incluso las ganas de vivir.

La epidemia que colapsó el sistema de salud de Liberia en solo tres semanas fue ignorada por la comunidad internacional durante los primeros meses de su brote pero ante el inminente peligro que representó su rápida propagación, fueron destinados 3.500 millones de euros con el fin de evitar una pandemia.

Hoy, los liberianos denuncian el abandono: "las organizaciones humanitarias solo querían erradicar el ébola y que no se extendiera… tras la epidemia, no necesitaban quedarse. No hay medicamentos en los hospitales porque las oenegés eran quienes los traían", afirman.

A pesar del posible abandono y la innegable falta de recursos que se vive en Liberia, muchos de sus habitantes aseguran que aquel suceso de muerte y dolor los hizo más fuertes. En la actualidad dicen contar con la experiencia sobre qué hacer y qué medidas tomar frente a una epidemia como la ocurrida hace casi cuatro años. Aprendieron que "el papel de la comunidad es crucial" para evitar trágicas estadísticas de mortalidad y asumen que la responsabilidad de cuidarse unos a otros exigiendo los análisis necesarios para descartar o confirmar la presencia del virus en sus cuerpos es vital y recae sobre todos.

El fantasma del Ébola y otras enfermedades recorre África

En 2016 se confirmó que la epidemia del ébola que había golpeado duramente a Liberia y las ciudades vecinas había sido controlada. Para aquellos que lograron superar la enfermedad "sobrevivir día a día ocupa todas las energías" puesto que, a consecuencia de la enfermedad, sus cuerpos no volvieron a ser los mismos. "Antes del Ébola vivíamos de trabajar la tierra y vendíamos frutas en el mercado. Pero desde que enfermé no puedo trabajar duro. Mi cuerpo no es lo suficientemente fuerte", afirma una sobreviviente.

Mientras tanto, la República Democrática del Congo (RDC) lucha contra el ébola en medio de una confrontación armada. La cifra de muertos por el virus en esta región ya supera el millar de personas de los 1.529 casos confirmados, desde el inicio del brote en agosto de 2018. "A fecha de 2 de mayo de 2019, el Ministerio registró más de 1.000 muertes por la enfermedad del virus del ébola en las provincias de Kivu del Norte e Ituri", señaló el Ministro de Sanidad de la República del Congo.

La desconfianza de los congoleños frente a la propagación del virus y su tratamiento, sumada a los enfrentamientos de decenas de grupos armados en la región, generan mayor temor e impiden el paso y óptimo desarrollo de la labor de equipos médicos, quienes han sido víctimas de amenazas, secuestros y ataques como el ocurrido el pasado 20 de abril, que cobró la vida de un profesional de la salud que adelantaba labores en un hospital ubicado al noreste de la RDC.

La fiebre de Lassa y el Paludismo son otras de las enfermedades a las que se enfrentan los habitantes de Liberia pero esta vez no tienen miedo.

Experimentados, los liberianos saben que la información oportuna, el trabajo en comunidad y la puesta en práctica de los conocimientos adquiridos durante el ébola, son "la mejor arma contra cualquier epidemia".

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