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El Bus de Europa

#BusEuropaF24, etapa 5: en Hungría, Orbán pisotea el derecho laboral

Una joven grita durante una protesta contra la política de educación del Gobierno húngaro frente a la Academia de Ciencias de Hungría, en Budapest, el 12 de febrero de 2019.
Una joven grita durante una protesta contra la política de educación del Gobierno húngaro frente a la Academia de Ciencias de Hungría, en Budapest, el 12 de febrero de 2019. Attila Kisbenedek / AFP

Con la polémica “Ley de esclavos”, una serie de medidas que endurecen las condiciones de los trabajadores, el primer ministro ultraconservador logró despertar brevemente a una oposición sofocada. Un movimiento que no ha cuestionado su omnipotencia.

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En Hungría, hay unas 144.000 personas que trabajan en el sector automotriz. Con 700 empresas y filiales, sobre todo europeas, se trata de una de las actividades más dinámicas del país. Con el aumento del límite de las horas extras de 250 a 400 anuales, los empleados de estas fábricas se sintieron particularmente apuntados y no perdieron la oportunidad de salir a expresar su descontento en las calles.

En diciembre pasado, en vísperas de las fiestas, el Parlamento votó esta polémica ley que otorga también a las empresas la facultad de negociar directamente con los gremios para extender la contabilización de las horas sobre un periodo de hasta tres años. En la práctica, el desequilibrio de fuerzas entre dirigentes de compañías y empleados en materia de esta discusión podría suponer una extensión automática y obligatoria de las horas trabajadas.

Para el Ejecutivo se trató de “levantar estúpidos obstáculos administrativos”, pero para los sindicatos, esta ley lleva a los trabajadores a la condición de “esclavos”. El MASZSZ denunció la “excesiva vulnerabilidad de los empleados” y el “cambio de equilibrio en beneficio de los empleadores” que implicaría la norma. Esta confederación gremial resaltó también la ausencia de diálogo entre los “interlocutores sociales” y el Gobierno que rigió el proceso, e incluso que estas medidas van en contra de una directiva europea referente al trabajo .

Una nueva ola de protestas en contra de Orbán

La frustración alimentada por la impresión de desprecio de las autoridades hacia sus intereses y la movilización de los sindicatos llevó a decenas de miles de personas a protestar en todo el país.

Un estudiante sostiene un cartel con un emoticon enojado para protestar contra la política de educación del Gobierno, cerca del edificio del Parlamento, en Budapest, Hungría, el 19 de enero de 2018.
Un estudiante sostiene un cartel con un emoticon enojado para protestar contra la política de educación del Gobierno, cerca del edificio del Parlamento, en Budapest, Hungría, el 19 de enero de 2018. Attila Kisbenedek / AFP

No obstante, la era Orbán propició la aglomeración de reclamos que van mucho más allá que la anulación de la “ley de esclavos”. A nivel laboral, los manifestantes exigían también el restablecimiento del derecho a la huelga, que ha sido restringido por el oficialismo durante los últimos años, un aumento del 10 % en el salario mínimo y una reforma del sistema pensional.

Victor Orbán domina todas las altas esferas del Estado. Su partido, la Unión Cívica Húngara (Fidesz), confirmó su respaldo popular durante las últimas elecciones, lo cual confortó su ejercicio indiviso del poder. La reforma laboral que se impuso demostró, si hacia falta, que su gobierno asume que el rumbo sea neoliberal a nivel económico y antiliberal a nivel social y político.

Las marchas de diciembre y enero se apoderaron de un simbólico tema: la televisión pública. Muchos denunciaron y siguen denunciado que el primer ministro y sus aliados usan los medios financiados por el Estado para hacer proselitismo político. Entre autocensura, noticias falsas y presiones del poder, las denuncias de vulneración de la libertad de prensa se multiplicaron últimamente en Hungría.

Un mandatario con una influencia reforzada pese a los múltiples reclamos

Otro reclamo que se generalizó entre los manifestantes es el ingreso de su país a la Fiscalía Europea, hecho que han negado las autoridades de Budapest hasta ahora. Los detractores del poder estiman que esto podría garantizar una independencia, hoy vacilante, de su justicia.

El cartel que generó polémica, representando a los retratos de ean-Claude Juncker (der.) y  George Soros, con el eslogan "Usted también tiene derecho a saber lo que está preparando Bruselas" con "Bruselas" cubierto por "Orbán", en Budapest, el 26 de febrero de 2019.
El cartel que generó polémica, representando a los retratos de ean-Claude Juncker (der.) y George Soros, con el eslogan "Usted también tiene derecho a saber lo que está preparando Bruselas" con "Bruselas" cubierto por "Orbán", en Budapest, el 26 de febrero de 2019. Attila Kisbenedek / AFP

Exdisidente que desafió al régimen comunista, Victor Orbán tiene una cambiante trayectoria política. Primer ministro entre 1998 y 2002, fue apartado de su cargo luego de perder contra los socialistas. Al regresar a la jefatura del Gobierno, en 2010, adoptó una postura mucho más derechista, que causa grietas hasta en el Parlamento Europeo.

Tras debates entre los conservadores del continente, el Partido Popular Europeo (PPE) terminó suspendiendo al Fidesz por los ataques que perpetró en contra de Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea y miembro del PPE. El partido de Orbán no dudó en lanzar una campaña difamatoria en contra del jefe del Ejecutivo de la UE, señalándolo como cercano a George Soros.

Millonario estadounidense de origen húngaro, Soros ha concentrado todos los ataques de la extrema derecha local, con el visto bueno de las autoridades. Chivo expiatorio, sería responsable de una campaña de “invasión” de migrantes y conspiraría contra de los intereses de la nación. Una universidad que posee Soros y una representación de su fundación, OpenSociety, ya padecieron el fuego continuo del poder.

Pese a las polémicas y acusaciones de derivas autoritarias, la influencia de Orbán permanece casi intacta. El discurso antimigrante y la postura de la mano dura siguen seduciendo a millones de húngaros. Los sondeos proyectan al Fidesz con hasta más de la mitad de las intenciones de voto, dejando a la oposición sin ni siquiera una decena de escaños en el hemiciclo europeo.

Consulte todas las paradas del Bus de Europa, de France 24, aquí.

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