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Países Bajos gana Eurovisión, con controversias políticas tras bambalinas

Duncan Laurence de Países Bajos reacciona después de ganar el Festival de la Canción de Eurovisión 2019 en Tel Aviv, Israel, el 19 de mayo de 2019.
Duncan Laurence de Países Bajos reacciona después de ganar el Festival de la Canción de Eurovisión 2019 en Tel Aviv, Israel, el 19 de mayo de 2019. Ronen Zvulun / Reuters

Con el tema ‘Arcade’, el cantante neerlandés Duncan Laurence logró que el concurso fuera por quinta vez para su país. Si bien, parte del protagonismo se lo robaron Madonna y los reclamos previos contra Israel, sede este año del espectáculo europeo.

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Casi como devotos, 200 millones de personas sintonizaron este sábado sus televisores y no faltaron a la cita paneuropea que representa Eurovisión, cuyo pronóstico volvió a ser certero. Sin muchas sorpresas, y con un 45% de probabilidades de acuerdo a las casas de apuestas, Países Bajos se llevó la gloria final del Festival Europeo de la Canción, con la balada ‘Arcade’ y el verso “quererte es un juego perdido”.

La interpretación estuvo a cargo del neerlandés Duncan Laurence, que con su versión a piano logró 492 puntos, sinónimo de quinto título ‘eurovisivo’ para el país, que no ganaba desde el año 1975. La balada de Laurence retó y superó a Italia (465), Rusia (369 puntos), Suiza (360), Noruega (338), Suecia (332), Azerbaiyán (297), Macedonia del Norte (295), Australia (285) e Islandia (234), que por este orden conformaron el resto del ‘top ten’.

“Sin palabras. Me refiero a que esto no se puede describir con palabras, no puedo escribir una canción sobre esto, no puedo decir esto con palabras (…) Estoy tan feliz ahora mismo porque mi sueño se hizo realidad”, expresó el coronado Duncan Laurence, tras una de las galas más duraderas de los últimos años, que contó con 26 concursantes y varias controversias.

De la reina del pop al grito en la calle: los reclamos de Eurovisión 2019

La primera de esas controversias fue por el lugar. La ciudad de Tel Aviv, centro económico de Israel y sede del evento por este año, ha sido para algunos una elección cosmopolita y una forma de concentrar valores y diversidad en un territorio en constante conflicto. De hecho, era norma del concurso que Israel fuera el anfitrión, ya que la anterior ganadora, Netta Barzilai, es de origen israelí. No obstante, para otros, esta elección ha sido dar alas a un Gobierno que “somete a otro pueblo” y tiene una política que “ocupa territorios”, según el grito de activistas que se movilizaron a lo largo de la semana.

El grupo islandés Hatari fue el único competidor en hacerse eco del asunto con una bandera palestina en el momento de los resultados. Aunque a lo grande, este grito activista lo recogió la Reina del pop, Madonna, la única capaz de destronar al protagonista de Países Bajos, enganchar con su actuación (no sedujo con su voz) y a la vez incorporar en ella el reclamo político-territorial entre Israel y Palestina.

“El poder de la música es unir a la gente”, reivindicó la Reina mientras se contaban los votos y en las redes ardía el gesto de dos de sus bailarines, cada uno dando la espalda con una bandera de Israel y otra de Palestina, hermanadas en pleno Tel Aviv. Algo que no agradó a la Unión Europea de Radiodifusión (UER) que afirmó que “este elemento de la actuación no fue parte de los ensayos (…) El Festival de la Canción es un evento no político y Madonna se enteró de esto”.

Madonna se presenta como invitada en la Gran Final del Festival de la Canción de Eurovisión 2019 en Tel Aviv, Israel, 19 de mayo de 2019.
Madonna se presenta como invitada en la Gran Final del Festival de la Canción de Eurovisión 2019 en Tel Aviv, Israel, 19 de mayo de 2019. Cortesía de Orit Pnini KAN / Reuters

Y es que pese a la opinión de UER y pese a que no se ha aclarado si Madonna era consciente de ese acto, viene siendo costumbre que el concurso europeo sea primero político y luego musical. Especialmente en Israel, donde grupos pro-palestinos pidieron boicotear el evento mediante la usual campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS), defendiendo que “Israel usa Eurovisión para encubrir sus crímenes de guerra”.

Los partidarios del movimiento BDS protestan fuera del lugar donde se realizó la final del concurso de canciones de Eurovisión 2019 en Tel Aviv, Israel, el 18 de mayo de 2019.
Los partidarios del movimiento BDS protestan fuera del lugar donde se realizó la final del concurso de canciones de Eurovisión 2019 en Tel Aviv, Israel, el 18 de mayo de 2019. Ammar Awad / Reuters

Pero por si esto no fuera poco, esta edición del festival tuvo además un lado religioso, con numerosos musulmanes y judíos molestos por la celebración de Eurovisión en el día de descanso Sabbath. Entre la música y los vestidos extravagantes, varios ultraortodoxos han visto en ello un acto de “profanación”. A lo que se le suma un sistema de votaciones dudoso, entre el veredicto de los jurados de cada país y el televoto europeo.

Así es Eurovisión, un momento de diversidad y celebración de la música, pero también un evento que a veces separa y no responde al gusto de todos.

Con Reuters, EFE y AFP

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