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Argelia: ¿una nueva oportunidad para la primavera?

Las imágenes de las manifestaciones de los jóvenes argelinos que llevaron a la dimisión de Abdelaziz Buteflika han dado la vuelta al mundo...
Las imágenes de las manifestaciones de los jóvenes argelinos que llevaron a la dimisión de Abdelaziz Buteflika han dado la vuelta al mundo... ARTE

El movimiento social que entre 2010 y 2013 derrocó longevos regímenes, no logró grandes cambios en Argelia. Este año, en pocas semanas, miles de jóvenes presionaron la salida de Abdelaziz Bouteflika. Para muchos, hay una nueva esperanza.

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El pasado 4 de mayo, el Ejército argelino lideró la detención de dos exagentes de inteligencia y de Said Bouteflika, hermano del expresidente que acababa de renunciar al poder tras 20 años de gobierno. Abdelaziz Bouteflika hizo estallar el descontento de miles de argelinos cuando anunció en febrero que se presentaría a las elecciones de abril para aspirar a un quinto mandato. Desde entonces, todos los viernes, las calles de Argel y de las principales ciudades del país, se llenan de manifestantes, principalmente jóvenes y estudiantes, que piden un cambio profundo en el país.

Para detener las protestas no ha bastado con la renuncia del expresidente de 82 años, a quien los argelinos no ven en apariciones públicas desde el accidentes cerebrovascular que sufrió en 2013 y quien en marzo recibía las noticias del crecimiento de las movilizaciones desde un hospital en Ginebra, Suiza. Los jóvenes en las calles desconfían en Noureddine Bedoui, el primer ministro nombrado en marzo para tratar de apaciguar el descontento social y, según un enviado especial del think tank Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, tampoco confían en el viceprimer ministro Ramtane Lamamra, un diplomático de carrera encargado de la tarea de buscar apoyo internacional.

Para muchos, las movilizaciones juveniles, en su mayoría pacíficas, tienen suficiente combustible para generar un cambio.

Los motivos de la movilización de la juventud argelina

No se trata solo de Bouteflika. Y por eso una de las movilizaciones más multitudinarias de los últimos meses ocurrió el viernes 5 de abril, tres días después de que el líder octogenario anunciara su renuncia. Muchos de los jóvenes que salen semanalmente a protestar no han conocido otro gobernante al frente de su país. Pero sus problemas van más allá de la figura en el poder.

Según las cifras oficiales, el desempleo alcanzó un 11,7% en septiembre de 2018, pero entre los jóvenes la proporción es mayor. El 29,1% de los argelinos entre los 16 y 24 años no tiene empleo y el descontento se multiplica en una sociedad en la que cada vez hay más personas que van a la universidad para capacitarse. Muchas de ellas son mujeres y por eso parte de la movilización social apunta a reivindicar los derechos de ellas en un país de mayorías musulmanas.

Sin embargo, algunas personas dentro de Argelia son escépticas. Y es que si bien esta serie de protestas ha llegado más lejos que otras, en el pasado los cambios se han quedado a mitad de camino.

Una segunda oportunidad para la Primavera Árabe en Argelia

Según una entrevista concedida por el periodista francés Jean-François Kahn al diario 'Liberté' en 2014, las consecuencias de la Primavera Árabe en Libia desestimularon el crecimiento de las movilizaciones en Argelia. Las denuncias de intervención militar, además del asesinato de Muamar Gadafi y el conflicto interno que se desencadenó posteriormente, y que hoy se encuentra en una crisis especial alrededor de Trípoli, prendieron las alarmas en Argelia.

Los investigadores de Science Po Luis Martinez y Rasmus Alenius Boserup coinciden en este factor y añaden que la guerra civil que vivió Argelia entre 1991 y 1999 marcó la memoria de los argelinos, quienes en general no quisieran volver a vivir un conflicto interno. Además, según un libro publicado por los investigadores, el gobierno de Bouteflika no tuvo las características de opresión que caracterizaron a sus vecinos Zine El Abidine Ben Ali, en Túnez, o Muamar Gadafi, en Libia.

Pero esta vez el contexto es distinto. Bouteflika ya dimitió y ahora muchos jóvenes esperan que el círculo que lo mantuvo en el poder por dos décadas también se retire. Los partidos de oposición en el país dicen estar dispuestos para iniciar la transición que cambie el rumbo del país.

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