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Papa Francisco nombra a dos obispos en Chile tras escándalo por abusos sexuales

El papa Francisco celebra la audiencia general semanal en el Vaticano el 15 de mayo de 2019.
El papa Francisco celebra la audiencia general semanal en el Vaticano el 15 de mayo de 2019. Vatican media / vía Reuters

Por primera vez desde la renuncia en bloque hace un año del episcopado chileno por el encubrimiento de abusos sexuales, el Papa Francisco nombró a dos nuevos obispos como auxiliares de la arquidiócesis de Santiago.

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Los dos nuevos obispos auxiliares, cuya sede estaba vacante, son Carlos Eugenio Irarrázaval Errázuriz, actual párroco de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Santiago y exdirector de 0Radio María' y el salesiano ítalo-argentino Alberto Ricardo Lorenzelli, de 53 años, quien ha pasado buena parte de su vida al servicio del Vaticano, pero conoce Chile ya que fue inspector de la congregación salesiana en ese país de 2012 a 2018.

Chile es uno de los países más gravemente afectados por el escándalo de abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia, por lo que los nuevos nombramientos deben representar un cambio de mentalidad de las autoridades eclesiásticas.

Francisco está empeñado además en la limpieza de la Iglesia chilena, azotada por las denuncias de abusos sexuales a menores y hasta ahora había nombrado un administrador apostólico, el arzobispo español Celestino Aós, a quien instó en abril a "construir un futuro diferente" para la Iglesia de ese país.

Fuentes religiosas explicaron que Irarrázaval, de 53 años, se vinculó a la conocida parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Santiago de Chile en el año 2011 un año después de que estallaran las denuncias contra el cura Fernando Karadima, poderoso emblema de esa parroquia y protagonista de los escándalos que sacaron a la luz la cultura del abuso en el clero de Chile.

En septiembre del año pasado Francisco expulsó del sacerdocio a Karadima, la mayor condena dentro de la Iglesia católica.

El caso estalló en enero de 2018 durante una polémica visita del papa a Chile que lo obligó en abril de ese año a mandar una carta a los obispos chilenos en forma de mea culpa en la que reconocía "errores de apreciación" sobre el escándalo en la Iglesia de Chile.

Tras haber escuchado a las víctimas, el papa convocó a todos los obispos chilenos al Vaticano en mayo de 2018 para tres días de introspección, tras los cuales todos los obispos dimitieron.

De un total de 34 obispos chilenos que dimitieron, el Vaticano aceptó la renuncia de 7. A estos casos se suma la expulsión del padre Cristián Precht, defensor de los derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet

Precht fue suspendido de sus tareas de sacerdote en 2012 por "conductas abusivas con mayores y menores de edad". El Vaticano decidió expulsarlo del sacerdocio tras acusaciones de encubrimiento de abusos sexuales.

La Justicia chilena tiene abiertos actualmente 166 casos de denuncia de abuso sexual en contra de miembros de la Iglesia, que involucran a 248 víctimas, de las cuales más de cien eran menores de edad en el momento de los hechos.

La Iglesia chilena fue condenada además a indemnizar con 450.000 dólares a tres víctimas de abusos sexuales perpetrados por el exsacerdote Karadima.

Con información de Natalia Olivares (RFI) y AFP

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