Saltar al contenido principal

Periodistas críticos al Gobierno Ortega cumplen cinco meses encarcelados

Un nicaragüense tiene una pancarta con los retratos de los periodistas Miguel Mora (arriba) y Lucía Pineda (abajo) con una leyenda que dice "Están secuestrados", durante una manifestación frente a la embajada de Nicaragua en San José, Costa Rica, el 22 de diciembre de 2018.
Un nicaragüense tiene una pancarta con los retratos de los periodistas Miguel Mora (arriba) y Lucía Pineda (abajo) con una leyenda que dice "Están secuestrados", durante una manifestación frente a la embajada de Nicaragua en San José, Costa Rica, el 22 de diciembre de 2018. Ezequiel Becerra / AFP

Acusados por el Gobierno de incitar al odio, dos periodistas nicaragüenses cumplen cinco meses encarcelados bajo "situación de riesgo". Con las negociaciones suspendidas, la posibilidad de solucionar la crisis del país centroamericano se aleja.

Anuncios

"Última hora. Se quieren tomar '100% Noticias'", alertó en vivo la periodista Lucía Pineda Ubau, de 46 años, antes de ser apresada por la policía, que allanó la televisora y la arrestó, junto al director del canal Miguel Mora Barberena el 21 de diciembre pasado.

“Hay aquí dentro en el canal antimotines. Quieren sacar a nuestro director Miguel Mora”, anunciaba Ubau, notablemente agitada ante el allanamiento forzoso que terminó con la captura de todo el personal que se encontraba laborando esa noche, incluyendo a guardas de seguridad y personal técnico. La mayoría de ellos fueron liberados posteriormente.

Los días previos a la captura de Lucía Pineda y Miguel Mora fueron de incertidumbre en el país. Al menos nueve oenegés y otros tres medios de comunicación críticos a la gestión de Daniel Ortega habían sido allanados y clausurados, según el gobierno por participar o promover un “intento fallido de golpe de Estado”.

“El régimen de Ortega instala el terror y el apagón comunicacional cuando ya no tiene supervisión internacional”, reaccionó entonces Edison Lanza, relator especial de libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La policía dejó de ser un órgano que representaba protección para los ciudadanos y se convirtió en un aparato represor

La periodista Analaura Sequeira terminó de trabajar tarde en la noche del 21 de diciembre. Presentaba el noticiero nocturno y antes de tomar el recorrido de la televisora recuerda que realizaron una oración para que todos llegaran bien a casa. El asedio a los trabajadores permaneció cada día desde que el 18 abril, cuando iniciaron las revueltas y la posterior represión, la televisora “replanteó su línea editorial” y “encabezó el compromiso de representar los intereses de la población”, recuerda Sequeira.

“Fueron días de muchísimo estrés y tensión porque se arreció la presencia policial, el asedio era más constante por parte de los paramilitares”, comenta Analaura, hoy fuera del país al igual que la mayoría del equipo de prensa ante el hostigamiento de esos días. La presentadora iniciaba su día laboral a las ocho de la mañana y culminaba a las seis de la tarde. Al entrar y salir del canal, al igual que personal e invitados, eran requisados y fotografiados por policías y paramilitares que se apostaban permanente a las afueras del medio de comunicación.

Analaura Sequeira entrevista en vivo a Edwin Carcache, líder estudiantil apresado.
Analaura Sequeira entrevista en vivo a Edwin Carcache, líder estudiantil apresado. Archivo particular

“La policía dejó de ser un órgano que representaba protección para los ciudadanos y se convirtió en un aparato represor. Estábamos conscientes que el papel de la policía no era para protegernos, si no para intimidarnos”, comenta Sequeira, quien cataloga la detención de sus jefes como “injusta y dolorosa”.

“El mandamiento es amar a tu prójimo y tu prójimo es el que te asesina, el que te persigue, el que te tortura, el que te acosa, el que te intimida, el que te injuria y te calumnia. El que te amenaza. A ese tenemos que amar. Es difícil y eso es la navidad”, dijo el periodista Miguel Mora en la última emisión de su programa de debate político ‘Cuarto Poder’, minutos antes de ser apresado.

Para la esposa de Mora, Verónica Chávez, la detención fue “ilegal” y estos meses han significado el “peor momento” que ha vivido su familia. “Miguel no solo fue un simple secuestro, si no la saña contra él. Miguel lo tienen en “el infiernillo” donde llegan los peores delincuentes, asesinos y lo tratan como lo peor con la intención de humillarlo”, afirma.

Verónica y Miguel participando en una marcha opositora.
Verónica y Miguel participando en una marcha opositora. Archivo particular

Verónica, arrestada junto a los periodistas y liberada posteriormente afirma que el motivo de la detención se debe a que, como medio “no nos quisimos sujetar a los chantajes de que no publicáramos la situación del país”, y que a la confiscación de ‘100% Noticias’ de parte del gobierno “no se le puede llamar de otra forma más que confiscación. Llegaron sin ninguna legalidad, ordenaron suspender la señal y se adueñaron de nuestros bienes. Es un robo”, reiteró.

La posición del Gobierno nicaragüense es que algunos medios alentaron los brotes de violencia

“A raíz del intento del golpe de Estado, algunos medios de comunicación y periodistas hicieron uso de noticias falsas presentadas como la verdad absoluta. Nuestro país ha sido víctima de la desinformación de algunos medios que alentaron la violencia, el odio y el caos social. Ningún periodista ha sufrido cárcel o persecución por ejercer el derecho a informar”, argumentó Valdrack Jaentschke, vice canciller de Nicaragua, durante el Examen Periódico Universal (EPU) de Naciones Unidas el pasado 15 de mayo.

La esposa del periodista reaccionó a las declaraciones del representante de Nicaragua en la ONU diciendo que “es un mentiroso. No es secreto que apresaron ilegalmente a dos periodistas nicaragüenses y salir ahí diciendo lo contrario, ellos (gobierno) son los que quedan en ridículo”, refutó.

El canal, ahora custodiado por policías armados, es un emprendimiento periodístico que inició Mora hace 22 años, según relata su esposa. El periodista fundó un pequeño noticiero y rentó espacios televisivos en otros canales hasta que logró fundar una empresa periodística de 40 trabajadores. “La mayoría de nuestros periodistas están en el exilio. Los camarógrafos sin trabajo, igual que los técnicos”, expresa Chávez, quien también conducía un espacio televisivo dedicado a las mujeres.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó protección para 17 “presos políticos” a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, entre ellos los periodistas Lucía y Miguel, quienes según el organismo se encuentran en situación “de extrema gravedad”. El caso ha sido llevado a foros políticos como la Organización de Estados Americanos, OEA, quienes han solicitado al gobierno nicaragüense la “liberación” de los periodistas.

Recientemente la Coalición por la Prensa Libre (One Free Press Coalition) publicó un ranking con los casos más urgentes de periodistas a nivel mundial que enfrentan riesgo al ejercer su trabajo e incluyó el caso de los periodistas nicaragüenses, acusados por el Gobierno de “provocación y preposición para cometer actos terroristas”, así como “provocación, apología e inducción para cometer delitos de odio”. Esto “nunca fue demostrado ni en la imputación, ni en los elementos de prueba que incorporó el Ministerio Público”, manifestó el abogado Julio Montenegro, defensor de los periodistas.

Lucía Pineda es la única periodista presa en Occidente, según RSF

“Aquí no somos delincuentes. En mi caso yo soy periodista y a mí me fueron a sacar de mi puesto de trabajo” expresó Lucía Pineda Ubau en un video grabado en enero pasado cuando una misión de euro diputados visitó las cárceles del país y constató la situación de los manifestantes detenidos. En el video difundido por los parlamentarios se observa a Lucía en una celda, rodeada por otras manifestantes apresadas diciendo al gobierno que “reflexione” porque es “un grave error que estemos periodistas presos por hacer nuestro trabajo”.

Lucía Pineda es la única mujer periodista presa en el hemisferio occidental, según Reporteros sin Fronteras (RSF). De nacionalidad nicaragüense y costarricense, la detención de la reconocida periodista ha puesto en tensión las relaciones entre ambos países. “El Gobierno de Costa Rica acoge las preocupaciones de los familiares de la periodista quienes han expresado reiteradamente su preocupación por el estado de reclusión de Lucía Pineda, que atentan contra la salud y la integridad de la comunicadora debido a las deplorables condiciones de encarcelamiento”, manifestó la Cancillería tica en un comunicado.

Con más de 150 días apresados, se espera su liberación antes del 18 de junio, fecha en la que se acaba el plazo que el gobierno firmó con la oposición para liberar a todos los manifestantes. Según la opositora Alianza Cívica no se volverán a sentar con el gobierno hasta que estos liberen a todos los denominados “presos políticos”. El juicio de los periodistas ha sido suspendido en tres ocasiones desde su detención y se desconoce si continuará con la última ruptura de las negociaciones.

Mientras tanto, Verónica comparte que en las últimas visitas a su esposo en prisión “comienza a verse los estragos del encierro”. Según ella, aunque la cárcel lo afectó físicamente, se muestra sorprendida por la “fe inquebrantable” de quien siempre le pide transmita a los demás que de “Dios el cambio viene y nada ni nadie lo detiene”. Una frase que el periodista repetía con afán y esperanza, en televisión y ahora, desde el calabozo.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.