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Un renovado Roland Garros abre con pronóstico incierto

Vista general del renovado court Philippe-Chatrier en París, el 10 de mayo de 2019.
Vista general del renovado court Philippe-Chatrier en París, el 10 de mayo de 2019. Christian Hartmann / Reuters

El Grand Slam de París presenta mejoras para albergar una de sus ediciones más atractivas de los últimos años. Nadal lidera la lucha entre los hombres, con el regreso de Federer. El escenario es aún más diverso entre las mujeres.

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Roland Garros luce una cara renovada. El Abierto de Francia, segundo Grand Slam de la temporada tenística, encaró mejoras en sus instalaciones para adecuar el escenario de una de las citas más esperadas del calendario.

Y en el polvo de ladrillo parisino, la edición 2019 asoma como una de las más atractivas e inciertas de los últimos años.

El favoritismo histórico del español Rafael Nadal, once veces ganador del torneo, promete ser discutido con el líder del ranking mundial, el serbio Novak Djokovic; el regreso del suizo Roger Federer tras cuatro años; y la aparición de jóvenes en ascenso, como el griego Stefanos Tsitsipas.

Entre las mujeres, el panorama es incierto, con la ambivalencia habitual del circuito femenino de tenis. La rumana Simona Halep expondrá su corona y, con tres finales en su historial, se viste de favorita. Pero la japonesa Naomi Osaka, líder del ranking mundial, y la estadounidense Serena Williams, que va por su 24° título grande, son candidatas a sumarse a la disputa.

Nadal expone su reinado ante un abanico más amplio de retadores

A diferencia de años anteriores, Rafael Nadal no aparece solo en el cartel de Roland Garros. Más allá de su condición de favorito indiscutido, el “rey” del polvo de ladrillo –que ha sufrido lesiones y tuvo resultados dispares en la gira de arcilla, aunque viene en su punto más alto tras ganar el Masters 1000 de Roma- compartirá las luces con varios exponentes que pretenden arrebatarle la corona conquistada en 2018 y arruinarle su sueño de conseguir la ‘Copa de los Mosqueteros’ por duodécima vez en su carrera.

El máximo clasificado del escalafón mundial, Novak Djokovic, es un rival indudablemente serio para Nadal. El serbio, vigente campeón de los otros tres Grand Slam, pretende convertirse en el primer jugador de la era profesional en contar dos veces con los cuatro títulos ‘major’ en forma simultánea.

Y para los aficionados y los organizadores, el regreso de Roger Federer tras cuatro años de ausencia fue una noticia lo suficientemente grande como para darle más relevancia a la edición 2019 del torneo. El suizo se había autoexiliado del certamen en 2015 para priorizar Wimbledon y la gira de césped, pero, más cerca del final de su carrera, asumió el reto de intentar con su Grand Slam más incómodo.

Detrás de la tríada que viene dominando el tenis mundial desde hace más de una década aparecen varios jóvenes –y no tan jóvenes- que pretenden colarse entre los candidatos. Los resultados en la gira de polvo de ladrillo catapultaron al griego Stefanos Tsitsipas, de 20 años, que consiguió triunfos ante Federer y Nadal y presenta un tenis agresivo y una mente fresca para desafiar al español.

Otro talentoso, ya más afianzado en la élite, es el austríaco Dominic Thiem, finalista de Roland Garros 2018 y ganador del ATP 500 de Barcelona hace algunas semanas.

En un lote de retadores se cuentan el alemán Alexander Zverev, aunque atraviesa la temporada más tormentosa de su corta carrera; los rusos Daniil Medvedev y Karen Khachanov; y los canadienses Denis Shapovalov y Felix Auger Aliassime.

Otros exponentes como el excampeón Stanislas Wawrinka, que depende mucho de su físico, y el talentoso italiano Fabio Fognini, especialista en esta superficie y ganador del Masters 1000 de Montecarlo, se alistan para dar espectáculo.

Entre los latinoamericanos, que históricamente han tenido a la tierra batida como su escenario ideal, lidera el argentino Juan Martín Del Potro, quien dejó atrás su lesión de rodilla y cosechó buenas sensaciones al alcanzar las semifinales del Masters 1000 de Roma.

La legión latinoamericana también cuenta entre sus destacados a los argentinos Diego Schwartzman –semifinalista de Roma- y Guido Pella –de buena temporada en polvo de ladrillo-, el ascendente chileno Nicolás Jarry, el experimentado uruguayo Pablo Cuevas y el boliviano Hugo Dellien, que hará su debut en un cuadro principal de Roland Garros.

Aún así, para todos ellos, la misión de derribar a Nadal asoma complicada, teniendo en cuenta que el español solo perdió dos partidos desde su primer Roland Garros en 2005. Y el español tuvo, además, un guiño del sorteo: sus primeros dos partidos serían con jugadores de la clasificación y no se cruzaría con Federer hasta una semifinal, mientras que rivales como Djokovic o Thiem quedaron reservados solo para una posible final.

Una lucha abierta por el trono femenino

El circuito femenino de tenis está acostumbrado a exhibir un abanico mucho más amplio e imprevisible frente a cada torneo y Roland Garros no asoma como una excepción.

Un síntoma de la amplitud de opciones para el título parisino es que nueve jugadoras diferentes ganaron los nueve torneos disputados sobre polvo de ladrillo hasta la semana previa a Roland Garros.

La japonesa Naomi Osaka, número uno del ranking mundial, pretende sumar el certamen parisino a los trofeos del US Open y el Abierto de Australia, pero su camino presenta varios obstáculos. La bielorrusa Victoria Azarenka, ex número uno del mundo, o la letona Jelena Ostapenko, campeona en París en 2017, será su rival en segunda ronda, algo nada grato teniendo en cuenta, además, que el polvo de ladrillo no es su superficie más cómoda.

La rumana Simona Halep se anota entre las candidatas y busca revalidar el título obtenido en 2018, cuando logró el título por primera vez en su tercera final en París, tras las alcanzadas en 2014 y 2017. Sin embargo, la final en Madrid es su mejor resultado de la temporada, aunque ha demostrado ser experta en arcilla.

Las checas Karolina Pliskova y Petra Kvitova y la neerlandesa Kiki Bertens –que cayó en la final de Madrid ante Halep- han sumado argumentos para contar con aspiraciones.

Y es imposible descartar a la estadounidense Serena Williams, que buscará su título número 24 de Grand Slam a nivel individual. Sin embargo, su retiro por lesión en Roma y las dudas sobre su físico merman su condición de favorita.

Los escenarios de Roland Garros, con una renovación necesaria

En cualquier caso, las principales figuras del tenis mundial saltarán a un court principal renovado. La pista Philippe-Chatrier sufrió importantes remodelaciones tras la victoria de Nadal en 2018 y cuenta con gradas renovadas, además de estar a la espera de la finalización del techo retráctil, que se inaugurará en 2020.

Otros exponentes quizás jueguen en la nueva pista Simonne-Mathieu, el tercer estadio en importancia del predio con 5000 asientos, rodeado por una frondosa vegetación. Este escenario se ubica ahora detrás del Philippe-Chatrier y de la pista Suzanne Lenglen.

Además, en el extremo oeste del predio luce el nuevo sector de competencia Fonds de Princes, que suma al court 14 inaugurado en 2018, los courts del 10 al 13 dedicados a los partidos del torneo y los 15 y 16 para prácticas.

“Estamos orgullosos de presentar al mundo que al fin Roland Garros no solo se ha puesto al día con los otros torneos de Grand Slam, sino que puede jugar en igualdad de condiciones con el US Open, Wimbledon y Australia”, declaró Guy Forget, director del torneo.

Con Reuters

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