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Brasil: otro municipio en riesgo de ser destruido por una represa que amenaza con romperse

Una vista de la vacía comunidad de Vila Socorro, el 24 de mayo de 2019, cerca de la represa en la mina Gongo Soco de la compañía brasileña Vale, en medio de informes de que podría colapsar, en Barão de Cocais, estado de Minas Gerais, Brasil.
Una vista de la vacía comunidad de Vila Socorro, el 24 de mayo de 2019, cerca de la represa en la mina Gongo Soco de la compañía brasileña Vale, en medio de informes de que podría colapsar, en Barão de Cocais, estado de Minas Gerais, Brasil. REUTERS/Washington Alves

Barão de Cocais, en el suroriente de Brasil, está en alerta por un posible deslizamiento de tierra en una mina de la compañía Vale que pondría en riesgo de ruptura a una represa aledaña.

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Brasil teme revivir la peor tragedia minera de la historia del país. Los residentes de Barão de Cocais viven a la sombra de una represa minera, que ahora está en riesgo de colapsar.

Alrededor de 450 residentes han sido evacuados bajo órdenes de la agencia minera de Brasil, que temía una repetición de la catástrofe en Brumadinho, a 65 kilómetros (40 millas) de distancia. Una represa que colapsó allí a fines de enero desató una ola de lodo tóxico que sepultó vivas a más de 240 personas.

Un posible deslizamiento de tierra en un pozo en la mina Gongo Soco (también de la minera Vale) en los próximos días ha aumentado el riesgo de desestabilizar la represa adyacente. Las autoridades han afirmado que, si eso se produce, se generaría un impacto y una vibración que podría desencadenar la ruptura de la presa. Se desataría entonces un torrente de lodo tóxico que arrasaría con todo en su camino, incluyendo la ciudad colonial de Barão de Cocais.

Los residentes están al límite, con la economía local paralizada, en medio de la amenaza minera. Vale ha sido tradicionalmente un generador de empleo para la región, pero hoy muchos le critican a la gigante minera su afán de ganancias. La represa que llegó al sector como promesa de desarrollo y progreso, hoy amenaza a miles incluso con la muerte.

El secretario de medio ambiente de Minas Gerais, estado en el suroriente de la nación al que pertenece Barão de Cocais, estimó esta semana que la represa tenía una probabilidad de colapso del 10 al 15%.

La compañía Vale, propietaria del yacimiento, asegura que está comprometida con la seguridad de los residentes y la agencia de Defensa Civil asegura que está monitoreando la represa y el pozo minero cercano.

“El plan de emergencia ya está establecido, hemos escuchado en los medios de comunicación las preocupaciones sobre el sistema de agua en las cuencas afectadas, ya tenemos todo un plan trazado. Copasa (la compañía de saneamiento) estuvo aquí con nosotros. Si se rompe, el agua se redireccionará al área de Dois Irmaos”, aseguró ante la prensa, Flavio Godinho, teniente de Defensa Civil.

En esta comunidad, con alrededor de 32 mil habitantes, ya han sido evacuadas cientos de personas.

“Si hay un deslizamiento de tierra que cae dentro del pozo, si hay actividad sísmica, si la represa se rompe, entonces el personal está preparado para brindar todo el apoyo necesario para las personas”, agregó Godinho.

La preocupación aumenta tras el desastre de Brumadinho

A finales del pasado enero, el municipio de Brumadinho, a 65 kilómetros de distancia de Barão de Cocais, fue el escenario de la que es considerada la peor catástrofe minera en la historia de Brasil.

Equipos de emergencia en Brumadinho, estado de Minas Gerais, Brasil, el 3 de mayo 2019, buscan restos de los cadáveres de las al menos 240 personas que murieron, tras la rotura de una represa el 25 de enero de 2019.
Equipos de emergencia en Brumadinho, estado de Minas Gerais, Brasil, el 3 de mayo 2019, buscan restos de los cadáveres de las al menos 240 personas que murieron, tras la rotura de una represa el 25 de enero de 2019. Douglas Magno/ AFP

Allí la rotura de una represa, también propiedad de Vale, desencadenó una ola de lodo tóxico que sepultó a al menos 240 personas.

Las autoridades intentan evitar que esa tragedia se repita. En el peor de los casos, los residentes de Barão de Cocais tendrían una hora y 15 minutos para evacuar antes de la llegada del alud. Aunque los simulacros han demostrado que la localidad puede ser evacuada en cuestión de 50 minutos, para muchos esto se aleja de lo que sería la realidad en caso de ruptura del dique. No sólo no se tiene en cuenta a los ancianos y a las personas con discapacidad, si no que no se dice nada de qué ocurriría si el torrente llega mientras la población duerme.

Con EFE y AFP

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