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Jair Bolsonaro busca en las calles de Brasil el respaldo que no tiene en el Congreso

Un hombre se toma una selfie junto a un muñeco de cartón de Jair Bolsonaro durante una protesta a su favor cerca a las playas de Copacabana en Río de Janeiro, Brasil, el 26 de mayo de 2019.
Un hombre se toma una selfie junto a un muñeco de cartón de Jair Bolsonaro durante una protesta a su favor cerca a las playas de Copacabana en Río de Janeiro, Brasil, el 26 de mayo de 2019. Lucas Landau / Reuters

Con una reforma pensional en vilo y la promesa inconclusa de un porte de armas más flexible, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, no logra impulsar sus políticas en el Legislativo. En las calles, la polarización es evidente.

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"Los legisladores tienen que distanciarse de eso. Es peyorativo ser clasificado como alguien de centro y negociar por puestos en los ministerios, firmas del Estado y bancos", afirmó el presidente Jair Bolsonaro quien tiene identificados a los partidos de centro como los causantes de bloquear su agenda legislativa en el Congreso.

"Yo no quiero pelearme con el Parlamento y creo que el Parlamento tampoco quiere pelearse conmigo. Antiguamente, el nuevo presidente distribuía ministerios a partidos políticos (a cambio de apoyo). Pero eso se acabó", añadió Bolsonaro en 'TV Record'.

Los comentarios vinieron luego de una jornada de movilizaciones en distintas ciudades de Brasil el pasado 26 de mayo para mostrar respaldo al mandatario y presionar al Congreso.

La polarización de Brasil resuena en las calles

Este domingo hubo marchas en Río de Janeiro, uno de los grandes bastiones electorales de Bolsonaro, donde inició su carrera política. Las concentraciones también se replicaron en Sao Paulo, Brasilia, Belo Horizonte y otras zonas del sur del país.

Según reporta Reuters, aunque las estimaciones de la concurrencia de este domingo son escasas, las manifestaciones parecieron más pequeñas que las del pasado 15 de mayo. Ese día, miles de brasileños salieron a las calles para protestar en contra de la decisión del presidente de congelar el gasto en educación. Las movilizaciones contra el presidente se registraron en cerca de 200 ciudades y fueron las más multitudinarias desde el ascenso al poder de Jair Bolsonaro el primero de enero de este año.

Según el portal 'G1', las marchas en respaldo al mandatario de este domingo se registraron en al menos 156 ciudades.

Policía antidisturbios se ubica frente a una protesta estudiantil contra las políticas educativas de Jair Bolsonaro en Sao Paulo, Brasil, el 23 de mayo de 2019.
Policía antidisturbios se ubica frente a una protesta estudiantil contra las políticas educativas de Jair Bolsonaro en Sao Paulo, Brasil, el 23 de mayo de 2019. Nacho Doce / Reuters

Para muchos de los manifestantes de este domingo 26 de mayo, es el sistema político del país el que ha obstaculizado el gobierno de Bolsonaro. Según sus simpatizantes, el mandatario se ha rehusado a incurrir en el intercambio tradicional de favores en Brasilia.

En varios tuits durante la jornada de movilizaciones a su favor, Bolsonaro insistió en que la del domingo fue una manifestación espontánea, sin líderes políticos visibles ni carácter partidista.

En uno de sus tuits, el mandatario señaló:

"Debemos considerar que no hay en el país otro movimiento con estructura tan sólida y organizada que la izquierda, que por décadas ocupó espacios e instituciones para llegar a donde llegó. Conseguir lo mismo espontáneamente, inspirándose apenas en el bien común supera todo eso".

A lo que Gleisi Hoffmann, presidenta del Partido de los Trabajadores, contestó:

"Espontáneamente nada, Jair Bolsonaro. Funcionó la máquina de WhatsApp con robots, el club militar, las milicias y sus movimientos de extrema derecha. Lo que rigió en las manifestaciones no fue el apoyo a la reforma de la previsión social, fue el apoyo para acabar con la democracia y atacar a las instituciones”.

La agenda legislativa de Bolsonaro en suspenso

El Congreso brasileño tiene por tramitar la reformas claves del Gobierno de Bolsonaro: la de las pensiones y la del poder judicial, que debe avalar ciertos cambios legislativos como el decreto que amplía el derecho al porte de armas.

"Los propios diputados e incluso los gobernadores regionales de izquierda saben que la reforma es indispensable, aunque reconozco que no se trata de un texto fácil del agrado de todos. Pero si no enfrentamos esa situación podemos sucumbir", alertó Bolsonaro a propósito de la reforma pensional.

Este texto prevé un sustancial ahorro en los gastos públicos de la próxima década, el cual pone un tope para las pensiones financiadas por el Estado.

A finales de abril, la tasa de aprobación del Gobierno de Bolsonaro se situaba en un 35 %, frente a un 31 % que lo consideraba regular y un 27 % que lo calificaba de "pésimo", de acuerdo con el Instituto Ibope.

Con EFE y Reuters

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