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López Obrador, en el trapecio migratorio frente a su vecino del norte

Una mujer, parte de un caravana de migrantes centroamericanos, es escoltada en una furgoneta por agentes del Instituto Nacional de Migración (INM), después de ser detenida en un punto de control en las afueras de Tapachula, México, el 19 de mayo de 2019.
Una mujer, parte de un caravana de migrantes centroamericanos, es escoltada en una furgoneta por agentes del Instituto Nacional de Migración (INM), después de ser detenida en un punto de control en las afueras de Tapachula, México, el 19 de mayo de 2019. Andres Martinez Casares / Reuters

Donald Trump anunció en la noche del 30 de mayo la imposición gradual de aranceles a productos mexicanos "hasta que pare la migración ilegal". Un movimiento inesperado que pone al presidente López Obrador contra las cuerdas.

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El presidente estadounidense Donald Trump anunció la imposición de aranceles, que empezarán en 5 % el 10 de junio y que podrán ascender hasta el 25 % en octubre para todos los productos procedentes de México. Una medida que toma por el constante flujo migratorio a través de la frontera entre ambos países, que según el magnate llenan de crimen y de drogas a Estados Unidos. La noticia retumbó en México cuando su presidente, Andrés Manuel López Obrador, cumple seis meses en el poder domando, entre otros problemas de marca mayor, a un vecino impredecible.

Con la inesperada directriz, la Administración Trump pone contra las cuerdas al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador para que actúe de forma eficiente en sus fronteras, según las exigencias del vecino del norte, para impedir la llegada de migrantes centroamericanos a territorio estadounidense.

Trump invocó la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, una norma de 1977 para hacer frente a una emergencia nacional, como la que el mandatario proclamó en febrero en la frontera sur.

Antes de anunciar la medida, Trump difundió un video reciente del que sería el "más grande grupo de extranjeros ilegales" capturados. "Los demócratas necesitan permanecer junto a nuestra increíble Patrulla Fronteriza y arreglar finalmente las brechas en nuestra Frontera", dijo Trump.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, respondió con calma y propuso en una carta a su homólogo estadounidense profundizar en el diálogo para buscar alternativas al problema migratorio y le reiteró que no quiere confrontación pero tampoco le falta valor, ya que, como añadió, no es "cobarde ni timorato".

El mandatario latinoamericano le señaló que "los hombres de Estado y de Nación estamos obligados a buscar soluciones pacíficas a las controversias y llevar a la práctica por siempre, el bello ideal de la no-violencia".

El anuncio de la imposición de aranceles se produjo en un momento clave para la ratificación en los respectivos parlamentos del nuevo tratado comercial negociado durante meses por Estados Unidos, México y Canadá y bautizado como T-MEC.

Seis meses de altibajos en la cuestión migratoria

Andrés Manuel López Obrador cumple el 1 de junio de 2019 sus primeros seis meses, marcados por notables altibajos en el tratamiento a la crisis migratoria.

El drama de miles de migrantes centroamericanos que abandonaron sus países en busca del "sueño americano", y mucha veces agrupados en abultadas caravanas, ha sido una dura prueba para López Obrador. El presidente mexicano comenzó su sexenio dándoles la bienvenida a los migrantes que se dirigían a Estados Unidos, alejándose de las políticas más rígidas implementadas por su antecesor, Enrique Peña Nieto.

Pero menos de tres semanas después de haberse posicionado como presidente, el 19 de diciembre de 2018, inició un programa de asistencia bilateral que buscaba ser la respuesta de México y Estados Unidos para frenar el incesante flujo migratorio centroamericano.

Una caravana de migrantes proveniente de Honduras avanza hacia el norte del continente por una carretera en Tuxtla Chico, México, el 12 de abril de 2019.
Una caravana de migrantes proveniente de Honduras avanza hacia el norte del continente por una carretera en Tuxtla Chico, México, el 12 de abril de 2019. José Cabezas / Reuters

Estados Unidos prometió más de 10.000 millones de dólares para adelantar programas de desarrollo en América Central y México, como parte de un plan para fortalecer la economía de la región y detener la migración ilegal. El acuerdo fue visto en México como un espaldarazo del presidente estadounidense a las políticas exteriores de la nueva Administración de López Obrador. La migración fue un tema central de las campañas para las elecciones de medio término en Estados Unidos que polarizaron la opinión de los votantes.

Sin embargo, más allá de ser un nuevo punto de partida para mejorar las relaciones entre México y Estados Unidos en sus políticas de migración, la Administración del presidente Trump continuó haciendo más duras las políticas migratorias.

Activan la "tarjeta de visitante por razones humanitarias"

A inicios de 2019, en una nueva e inusual medida migratoria que comenzó el 17 de enero, cientos de migrantes que llegaron a México en una nutrida caravana proveniente de Honduras recibieron por parte de las autoridades un brazalete que los identificó y facilitó su tránsito en el país. Con este objeto en sus brazos y la digitalización de sus datos, a los migrantes se les otorgó la "tarjeta de visitante por razones humanitarias" con la que podrían acceder a comida, empleo y otros derechos mientras permanezcan en suelo mexicano.

Migrantes, que dicen ser de Bangladesh, se sientan afuera de las instalaciones migración de Siglo XXI en Tapachula, México, el 10 de mayo de 2019.
Migrantes, que dicen ser de Bangladesh, se sientan afuera de las instalaciones migración de Siglo XXI en Tapachula, México, el 10 de mayo de 2019. Andres Martinez Casares / Reuters

En enero, en lo que tal vez haya sido su iniciativa más arriesgada, el Gobierno mexicano habilitó además varios albergues para acoger a los nuevos migrantes, donde podían aguardar la llegada de la tarjeta humanitaria. El objetivo del operativo, aseguraron las autoridades, era que el proceso migratorio fuera ordenado, seguro y así se pudiera evitar el ingreso de personas con antecedentes penales.

"Tratamos el tema migratorio con un enfoque distinto a lo que se había concebido y aplicado en los últimos tiempos, atendiendo el fenómeno en lo estructural", indicó López Obrador el 28 de febrero durante la presentación de la Estrategia de Protección al Migrante.

En el plan elaborado por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) se contempló ampliar la red de abogados y la colaboración con organizaciones especializadas en la defensa de los derechos de los migrantes.

López Obrador reiteró entonces que México tiene una relación amistosa con la Administración de Estados Unidos y destacó que para este objetivo ambos gobiernos colaboraron.

La mano generosa se esconde para privilegiar a los nacionales y mostrar resultados al norte

AMLO continuaba esquivando las duras acusaciones del presidente estadounidense en el tema migratorio, evitando aumentar las tensiones con su socio comercial más importante.

En cuestión de semanas, la generosidad se detuvo. A medida que las presiones por parte del Gobierno del presidente Donald Trump continuaban, la iniciativa del brazalete migrante fue cancelada.

El presidente mexicano no solo enfrentó presiones desde el extranjero, pues en el estado mexicano de Baja California los tijuanenses señalaron que los migrantes centroamericanos que permanecían en refugios de la capital del Estado norteño afectaban la estabilidad económica y social de la ciudad fronteriza.

Los mexicanos, que en principio recibieron favorablemente a los migrantes, expresaron vulnerabilidad en la protección de sus derechos y criticaron el actuar de las autoridades. Subían también entonces los índices de detenciones diarias de migrantes durante los últimos días por parte de la policía mexicana.

En abril, el Gobierno de México comenzó el proceso de deportación de migrantes centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos. Las principales detenciones se presentaron en el Estado sureño de Chiapas, fronterizo con Guatemala.

Durante el desarrollo de los operativos, diversos migrantes denunciaron abusos por parte de las autoridades mexicanas en las detenciones. El presidente de México anunciaba la última semana de abril que bloquearía el paso de las caravanas de centroamericanos por "motivos de seguridad para los propios migrantes".

Caravana migrante: México, ¿otra barrera?

"No queremos que tengan libre paso, no solo por cuestiones legales sino por cuestiones de seguridad. Desgraciadamente, en el norte hemos tenido problemas de asesinatos de migrantes en otros tiempos (…) La violencia mayor es en los estados del norte y preferimos atender a la población migrante en el sur y el sureste", dijo el mandatario durante una rueda de prensa realizada el 23 de abril.

Para finales del cuarto mes del año se evidenció que eran muchos los migrantes que aguardaban por la respuesta a una solicitud de asilo. Las autoridades mexicanas mostraron preocupación debido a que los albergues podían sobrepasar su capacidad. López Obrador solicitó entonces a Estados Unidos el apoyo necesario para desarrollar un plan que genere mayores oportunidades a los habitantes de la región centroamericana.

El 3 de mayo, el director del Instituto Nacional de Migración, Tonatiuh Guillén, informó que en los primeros 22 días de abril se deportaron un total de 11.800 migrantes. El dato era mayor al registrado en periodos anteriores durante el Gobierno de Enrique Peña Nieto.

La última puntada la dio Donald Trump al anunciar aranceles a los productos de su vecino hasta que "detenga la migración ilegal". ¿Endurecerá AMLO sus acciones sobre la migración?

La respuesta conciliadora de México no ha tenido eco.

Con Reuters, AFP, AP y EFE

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