Política

Nayib Bukele se posesiona como nuevo presidente de El Salvador

El presidente electo de El Salvador, Nayib Bukele, responde preguntas durante una entrevista en el Departamento de Estado de EE. UU. el siete de mayo de 2019.
El presidente electo de El Salvador, Nayib Bukele, responde preguntas durante una entrevista en el Departamento de Estado de EE. UU. el siete de mayo de 2019. Tom Brenner / Reuters

El joven político recibe la Presidencia de El Salvador con una economía debilitada por un bajo recaudo fiscal y en medio de un alto nivel de corrupción y violencia.

Anuncios

Bajo el lema de campaña que lo describía como “el candidato del cambio”, Nayib Bukele se convierte en el mandatario más joven de América Latina. Tras ganar en la primera vuelta de los comicios presidenciales con una votación superior al 53%, este exalcalde de la capital toma las riendas de El Salvador.

El empresario de 37 años, que ha prometido una “política diferente”, inicia su gobierno haciendo historia, al ser el primero en gobernar la nación con un partido distinto a los dos tradicionales que, durante 30 años, se alternaron el poder desde el fin de la guerra civil de 1992, lo que motivó a sus seguidores a elegirlo en busca de un giro político radical.

Bukele pertenece a la Gran Alianza por la Unidad Nacional (Gana), un frente de derecha que venció en tan solo la primera vuelta de los comicios tanto al respaldado partido izquierdista Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) como a la Alianza Republicana Nacionalista conservadora (Arena).

A pesar de que su postura política actual es de derecha, Bukele militó en las filas del partido del FMLN hasta 2017, un antiguo ejército guerrillero de izquierda que se convirtió en partido tras el fin de la guerra civil.

Violencia, economía y corrupción, los retos presidenciales de Bukele

Como nuevo presidente, Bukele recibe un país con una economía debilitada por el bajo recaudo fiscal y un presupuesto que necesitó una financiación extra para pagar la deuda, situación que refleja la crisis del saliente gobierno de Salvador Sánchez Cerén, que estuvo cerca de no poder cumplir con los pagos a los proveedores en 2016 a causa del reducido ingreso recibido por conceptos de impuestos.

De acuerdo con el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), el país enfrenta una crisis de "gran envergadura", por lo que propuso al nuevo Gobierno de Bukele implementar, cuanto antes, una reforma integral del sistema tributario.

Otro de los temas que tendrá que atender el nuevo Gobierno será el de las pensiones, sobre el cual son instauradas constantes peticiones ciudadanas de revisión legal en reclamo por el “bajo” porcentaje que estarían recibiendo los nuevos jubilados.

También se comprometió a reducir la tasa de homicidios ya que, según las estadísticas oficiales, El Salvador es uno de los países más violentos del mundo. Mientras que, en cuanto a la corrupción, aseguró que pondrá orden.

Sin embargo, para que pueda alcanzar acuerdos que le den solución a los citados retos, primero tendrá que buscar la gobernabilidad en el Parlamento, donde tiene asegurados solo 11 votos de los 84 diputados que conforman el hemiciclo.

El joven que atrajo el favoritismo de los ‘millennials’

Nacido en San Salvador el 24 de julio de 1981, en una familia de origen palestino, Nayib impactó con su campaña electoral diferente y moderna en comparación con la de los demás candidatos, dejándose llevar por un estilo propio que cautivó a los ‘millennials’ al usar sus redes sociales como plataforma de contacto.

Twitter Nayib Bukele @nayibbukele

Este político por vocación comenzó estudiando derecho, carrera que no terminó por tomar las riendas de una empresa familiar de publicidad, luego de lo cual comenzó su camino gubernamental como alcalde del pequeño municipio de Nuevo Cuscatlán, cargo en el que su gestión pasó prácticamente desapercibida.

Luego de concluir su misión en Nuevo Cuscatlán, el FMLN lo propuso para la Alcaldía de San Salvador, que logró ganar en las municipales de 2015 en coalición con el Partido Salvadoreño Progresista (PSP). Pero, pese a su buena racha y al aumento de su popularidad, Bukele y los dirigentes del partido izquierdista tenían diferencias que, finalmente, desembocaron en su expulsión del frente en octubre de 2017.

Con EFE

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24