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Alemania, una crisis política interminable

Annegret Kramp-Karrenbauer, presidenta del partido de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), da una declaración en la sede del partido en Berlín, Alemania, el 2 de junio de 2019.
Annegret Kramp-Karrenbauer, presidenta del partido de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU), da una declaración en la sede del partido en Berlín, Alemania, el 2 de junio de 2019. Hannibal Hanschke / Reuters

Luego de la debacle electoral en las europeas, tanto democristianos como socialdemócratas pasan por su peor época en décadas. Con caídas en las encuentas, ¿habrá elecciones anticipadas o podrá la Gran Coalición resistir su alianza hasta 2021?

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Los partidos mayoritarios en Alemania parecen ser incapaces de recuperarse. Las críticas constantes, provocadas por errores políticos, estratégicos y de comunicación de los jefes y voceros partidarios, no se aplacan. La presión se torna insostenible y el impacto en los mayoritarios se refleja en las encuestas más recientes, como en la del instituto demoscópico Forsa, del 1 de junio: Verdes 27% (+9); Unión Demócrata-Cristiana (CDU) 26% (-2); Partido Socialdemócrata (SPD) 12% (-5).

Apenas un día después del desastroso resultado electoral de su partido, la líder democristiana Annegret Kramp-Karrenbauer se ganó el rechazo de gran parte de la opinión pública al declarar que habría que reglamentar los contenidos de los ‘youtuber‘ cuando expresan sus opiniones políticas en tiempo de campaña electoral. Interpretar esos dichos como un intento por regular la libertad de expresión es tan sencillo, que sus competidores políticos no tardaron en salir a repudiarlos. Incluso sus propios compañeros se diferenciaron de la presidenta de su partido.

Sin embargo, el problema va más allá del grave error táctico de Kramp-Karrenbauer. En efecto, no solo permitió que su discurso fuera leído como una excusa de la caída en las europeas, sino que evidenció su falta de apoyo interno. Recordemos que la jefa de la CDU ganó la interna en diciembre pasado con apenas unos votos por delante de su competidor. Su gran objetivo era reunificar a un partido dividido, y hasta ahora no ha avanzado ni un centímetro.

Los socialdemócratas se quedan sin presidenta

Por su parte, la socialdemocracia se ocupó de robarle el protagonismo a las repercusiones de los dichos de Kramp-Karrenbauer cuando su líder, Andrea Nahles, anunció su renuncia este 2 de junio. No solo dejará de ser la jefa del SPD; ya no será tampoco la portavoz de su grupo parlamentario. En algunos medios se menciona hasta la posibilidad de que deje de ser diputada federal.

La líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Andrea Nahles, asiste a una conferencia de prensa después de las elecciones estatales de Baviera, en Berlín, Alemania, el 15 de octubre de 2018.
La líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Andrea Nahles, asiste a una conferencia de prensa después de las elecciones estatales de Baviera, en Berlín, Alemania, el 15 de octubre de 2018. Michele Tantussi / Foto de archivo / Reuters

Nahles había sido fuertemente criticada por el resultado electoral del SPD en las europeas, más de 11 puntos menos que en 2014. Pero a ello se sumaba la pérdida de Bremen, el Estado Federal Alemán, que también celebraba elecciones ese mismo día. La derrota en Bremen cortó una hegemonía socialdemócrata de más de 60 años en el poder.

La movida de Nahles fue adelantar las elecciones de portavoz de su grupo parlamentario en el Bundestag, es decir, refrendar indirectamente su liderazgo al frente de su partido. Sin embargo, percibió que no conseguiría el apoyo esperado. Abruptamente, mediante un correo electrónico a los afiliados del partido, decidió renunciar a todos los cargos.

Esta decisión deja al SPD en una situación compleja ya que no solo debe resolver quién ocupará los puestos vacantes, sino que también obliga a otros líderes de la fuerza centenaria a explicar por qué no deberían seguir el camino de Nahles. La interna en el partido, generada por la continuidad de la gran coalición hace casi dos años, es una herida que no ha sanado y esta situación vuelve a abrirla.

¿Hasta cuándo se sostendrá la Gran Coalición?

El Gobierno alemán queda así afectado por esta renuncia. Habrá fuertes presiones por parte de los sectores más descontentos del SPD para cortar por lo sano y abandonar la coalición. La canciller Angela Merkel, no obstante, quiere sostenerla cueste lo que cueste.

Nuevas elecciones pondrían en peligro la estabilidad del país. Al menos es lo que sostienen aquellos que apoyan la continuidad de la ‘Große Koalition‘, la Gran Coalición. Sin embargo, lo cierto es que los liderazgos de ambos partidos están muy cuestionados o incluso acéfalos, y sin candidato visible en el horizonte que pueda restaurar la estabilidad.

¿Será momento para que Merkel replantee su decisión de abandonar la política, como anunció en octubre pasado? ¿O habrá muy pronto en Alemania un triunfo verde por primera vez en la historia?

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