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Una Argentina desairada recibe a un Jair Bolsonaro debilitado

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, participa en la ceremonia de la firma del decreto de la Política Nacional de Desarrollo Regional y entrega oficial de los planes regionales de la Amazonía, del Nordeste y del Centro-Oeste, en Brasilia
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, participa en la ceremonia de la firma del decreto de la Política Nacional de Desarrollo Regional y entrega oficial de los planes regionales de la Amazonía, del Nordeste y del Centro-Oeste, en Brasilia Joédson Alves / EFE

A Argentina llega un Bolsonaro debilitado, que no logra avanzar con sus principales proyectos, para reunirse con un presidente argentino que tiene la mirada concentrada en el cierre de su actual gobierno. ¿Qué puede esperarse de este encuentro?

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Los usos y costumbres de la relación Brasil-Argentina solían exigir que el primer viaje al extranjero de quien llegaba a la Presidencia brasileña era al vecino país y principal aliado en el Mercosur.

Pero Jair Bolsonaro no viajó a Buenos Aires tras su asunción en enero pasado. Cuando llegue este jueves 6 de junio a Buenos Aires, Argentina se convertirá recién en el quinto país que visita desde que es presidente de Brasil. De Sudamérica, el primero fue Chile; aunque Macri visitó a Bolsonaro en Brasil, principal socio comercial de Argentina, en enero pasado.

"Creo que hay un desprecio del gobierno brasileño hacia Argentina", dijo a France 24 en Español Sylvia Colombo, corresponsal de 'Folha de São Paulo' para América Latina.

"Por un tema de que Brasil hoy es una economía mucho más grande y porque Bolsonaro ya dijo que prefiere que Brasil se relacione con otras partes del mundo que sean más avanzadas y no tanto con sus vecinos latinoamericanos, y que entre ellos prefería a Chile".

Posible recomposición

La visita del jueves podría servir para que el Gobierno de Mauricio Macri intente acercar posiciones. Y para entender qué está pasando y qué se está pensando exactamente en el Ejecutivo brasileño, dijo a France 24 Esteban Actis, doctor en relaciones internacionales e investigador de la Universidad Nacional de Rosario.

Es que, explicó, el Gobierno de Bolsonaro no está cohesionado en términos de política exterior: por un lado está el sector anti-globalista representado por la Cancillería, encabezada por Ernesto Araújo; por el otro la visión más clásicamente liberal del ministro de Economía Paulo Guedes; y, finalmente, el área representada por los militares, que incluyen al vicepresidente Hamilton Mourão y que buscan equilibrar los roles de EE.UU. y China y ven a América del sur como un área de influencia de Brasil.

Según Actis, tanto la visión de Araújo como la de Paulo Guedes deja a Argentina como un actor secundario. La visión de los militares sí ve como socio estratégico a Argentina.

Para el Gobierno de Macri esta será una oportunidad para intentar desentrañar cuál de estos tres sectores tiene mayor peso y qué implica eso en términos de la relación bilateral.

Para Félix Peña, especialista en relaciones comerciales internacionales, es propio del período inicial de un gobierno –como el de Bolsonaro, que apenas lleva medio año en el poder– que no esté claro dónde está el eje de toma de decisiones sobre algunos asuntos, como la política exterior.

"Lo mejor que puede obtener el gobierno argentino en esta reunión", dijo a este medio, "es el acentuar el conocimiento mutuo y el poder tener la oportunidad en una etapa inicial de un nuevo gobierno brasileño de hablar con claridad sobre los intereses comunes".

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, saluda a la prensa en el Congreso Nacional en Buenos Aires, Argentina, 13 de mayo de 2019.
El presidente de Argentina, Mauricio Macri, saluda a la prensa en el Congreso Nacional en Buenos Aires, Argentina, 13 de mayo de 2019. Agustin Marcarian / Reuters

En crisis

El de este jueves es también el encuentro de dos economías en crisis.

Argentina se encuentra en recesión, acompañada de una inflación que supera el 55% y una tasa de desempleo de alrededor del 10%. Todos los indicadores de actividad y consumo vienen cayendo y, aunque el gobierno mantiene un discurso optimista, no está claro cuando pueda revertirse esta tendencia.

Brasil era la B de BRICS, ese acrónimo de las economías en desarrollo más prometedoras. Pero esa imagen de pujante motor de producción y negocios ya no es tal. En el primer cuatrimestre de 2019, de hecho, su economía se contrajo y se teme que pueda entrar en recesión.

No logra recuperar impulso desde 2014: los años 2015 y 2016 fueron de recesión y en 2017 y 2018 apenas creció por encima del 1% anual. Se esperaba que la llegada de Jair Bolsonaro revirtiera esta tendencia, de la mano de su ministro de Economía, que vendría a implementar reformas de corte liberal.

Fue uno de los estandartes de campaña del ministro de Guedes, un empresario con credenciales ortodoxas que traccionó muchos votos y garantizó el respaldo de los empresarios al entonces candidato Bolsonaro. Guedes advirtió que renunciará si la reforma no pasa el Legislativo o termina siendo una versión mucho menos profunda que la que presentó el gobierno.

"La amenaza es creíble", dijo Sylvia Colombo, de 'Folha'. Si renuncia, agregó, "es probable que el apoyo a Bolsonaro vinculado a los empresarios se despegue del gobierno también y sus condiciones de gobernabilidad se irían diluyendo".

Mercosur

La economía tendrá un espacio central en el encuentro. Por un lado, con el objetivo evaluar el estado de las negociaciones para alcanzar un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, que no termina de concretarse.

Por otro, dijo Actis, para intentar definir qué tipo de Mercosur se imagina cada uno. "Hay concordancia ideológica, pero hay desfasaje en términos de lo político", explicó.

En Argentina, porque este es un año electoral.

En Brasil, porque el Gobierno ha sido incapaz hasta ahora de avanzar con las reformas que se había propuesto, en las que busca seguir el camino que se planteó la gestión Macri: reducir el déficit fiscal, fundamentalmente a través de la hasta ahora fallida la reforma previsional.

l presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, es visto después de una ceremonia de consagración de Santa María de la Inmaculada Concepción en el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, 21 de mayo de 2019.
l presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, es visto después de una ceremonia de consagración de Santa María de la Inmaculada Concepción en el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, 21 de mayo de 2019. Adriano Machado / Reuters

¿Qué buscará Bolsonaro?

Si Argentina no es prioridad y su agenda nacional está tan trabada, ¿qué viene a buscar Bolsonaro a Buenos Aires? "Más que nada, en términos políticos, el apoyo de un socio", dijo Actis.

"Y hacer un uso doméstico de la situación Argentina para Brasil". Es decir, mostrar que aunque ha dejado atrás lo que Bolsonaro y Macri llaman populismo, la imposibilidad de llevar adelante reformas drásticas (Macri apostó inicialmente al gradualismo) terminó desembocando en una seria crisis económica y en un pedido de ayuda al Fondo Monetario Internacional, que desembolsó el préstamo más grande de su historia.

Allí aparece un punto en el que ambos están alineados: el rechazo a los que fueron los gobiernos de izquierda o centro-izquierda, progresistas, que han gobernado Brasil, Argentina y otros países de la región. Y, en ese sentido, la posición común de promover un cambio de gobierno en Venezuela, que posiblemente termine siendo parte de las conversaciones bilaterales.

Además, dijo Colombo, de Folha, "los dos se presentan como lo nuevo en la política", figuras que están distanciadas de los políticos tradicionales de los grandes partidos históricos de sus países.

Diferencias

A pesar de que todas las lecturas regionales los muestran como alineados, son líderes y gobiernos que no se parecen tanto.

"El gobierno de Macri es liberal tradicional, liberal en lo económico y político, con algunos rasgos de conservadurismo", dijo Actis: un gobierno más cómodo con un mundo globalizado y liberal.

Por el contrario, señala, "el bolsonarismo es de extrema derecha y tiene una visión de revisar la globalización y fortalecer el nacionalismo", además de un fuerte componente militar en la estructura del gobierno.

Colombo considera que también hay diferencias en cómo tomaron las riendas del Ejecutivo de cada uno de sus países: "Creo que Macri con todos sus defectos, con todos los errores que cometió, tenía y tiene un proyecto de poder".

Mientras que, dijo, "con Bolsonaro no está claro que haya un proyecto". El único objetivo claro es la reforma previsional, que, por otra parte, era ya era parte de la agenda de su predecesor Michel Temer. Fuera de eso, Bolsonaro no tiene un proyecto económico evidente, dijo Colombo.

Para Félix Peña, siempre va a haber diferencias entre presidentes de dos países significativos como Brasil y Argentina. "Que haya diferencias no es la noticia", señaló. "La noticia es saber si a pesar de las diferencias pueden ponerse de acuerdo sobre hechos fundamentales".

Reuniones, almuerzo y protestas

De acuerdo a lo informado por la presidencia de Brasil, Bolsonaro llegará a Buenos Aires el jueves poco después de las 10 de la mañana. Se reunirá con Mauricio Macri en la Casa Rosada y luego mantendrá encuentros con líderes legislativos y el presidente de la Corte Suprema.

Almorzará con Macri en el Museo Casa Rosada, un edificio de aduanas restaurado durante el gobierno de Cristina Fernández (de hecho la comunicación de la Presidencia de Brasil lo menciona con el nombre que le había puesto la exmandataria, Museo del Bicentenario, luego cambiado por Macri) y continuará por la tarde con más reuniones.

Mientras Bolsonaro esté reunido con empresarios en el Hotel Alvear, en la Plaza de Mayo tendrá lugar una protesta de movimientos sociales, políticos y sindicales de oposición, además de un grupo de brasileños que viven en Argentina y son críticos del actual presidente de su país. Se manifestarán en repudio a la presencia de Bolsonaro y contra la política económica de Mauricio Macri.

Bolsonaro volverá en julio a Argentina, pero a la ciudad de Santa Fe, 500 kilómetros al norte de Buenos Aires, para la reunión de jefes de Estado del Mercosur.

¿Habrá entonces consenso entre sus dos principales miembros respecto a qué hacer con el bloque?¿Habrá logrado Bolsonaro que el Congreso apruebe su reforma previsional? ¿Y habrá decidido Macri lanzar su candidatura a la reelección o Bolsonaro tendrá que empezar a pensar que pase lo que pase en las elecciones de octubre su interlocutor en Argentina ya será otro?

En todo caso, ya dejó a las claras, en entrevista con el diario argentino 'La Nación', qué tipo de interlocutor prefiere: "Nosotros hacemos fuerza para que el pueblo argentino elija un candidato de centroderecha, como hizo Brasil, y también Paraguay, Chile, Perú y Colombia".

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