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La justicia española suspende la exhumación del dictador Franco

La fachada principal de la basílica del Valle de los Caídos, donde se encuentra enterrado el dictador Francisco Franco, en una imagen de archivo en septiembre de 2018
La fachada principal de la basílica del Valle de los Caídos, donde se encuentra enterrado el dictador Francisco Franco, en una imagen de archivo en septiembre de 2018 Fernando Villar / EFE

El Tribunal Supremo español detuvo temporalmente el proceso para exhumar a quien fue dictador del país, Francisco Franco. La justicia quiere resolver las apelaciones de los familiares antes de que se realice la acción.

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La exhumación del dictador español Francisco Franco estaba programada para el próximo 10 de junio. Sin embargo, no sucederá, al menos en la fecha programada: el Tribunal Supremo de justicia español suspendió temporalmente la exhumación hasta resolver la apelación de los familiares de Franco.

La justicia española anunció este 4 de junio que la suspensión busca “evitar un perjuicio irreversible” y los intereses de los familiares se verían “gravemente afectados” si los restos se exhumaran y posteriormente el Tribunal fallara que deben ser devueltos a su lugar de origen.

El informe del Supremo alude a Franco como “Jefe de Estado desde el 1 de octubre de 1936 hasta su fallecimiento”, en vez de etiquetarlo como dictador. Asegura que los recursos se resolverán en “un plazo razonable”, así que “los intereses públicos vinculados a la exhumación no se verán afectados” por el retraso.

El Ejecutivo español, liderado por el socialista Pedro Sánchez, acató la decisión judicial pero se mostró seguro de que el recurso de los familiares será desestimado y finalmente los restos de Franco se exhumarán, según fuentes gubernamentales citadas por la agencia EFE.

La exhumación de Franco centra el debate de la memoria histórica en el país

Sánchez ordenó en febrero pasado la exhumación del dictador, para trasladarlo al cementerio de El Pardo, en las afueras de Madrid, basándose en la ley de memoria histórica española. Según el gobierno, Franco no debería estar enterrado en ningún lugar que sea un homenaje hacia su figura. Por eso, el presidente del Gobierno anunció hace más de un año su decisión de exhumar los restos del dictador y rechazó la propuesta de sus familiares de enterrarlo en la Catedral de la Almudena, uno de los símbolos más representativos de Madrid.

Actualmente, Franco está enterrado en el Valle de los Caídos, un enorme mausoleo situado a unos 50 kilómetros de Madrid. El lugar es una basílica que se inauguró el 1 de abril de 1959 para honrar la memoria de las víctimas del bando nacional, el bando que ganó la Guerra Civil española (1936-1939) y que llevó a Franco a la jefatura de Estado.

La tumba del dictador ocupa un lugar prominente en el Valle, que además cuenta con una gigantesca cruz cristiana. En total, yacen ahí los restos de 33.833 personas, trasladados desde cementerios y fosas de diferentes puntos de la geografía española entre 1959 y 1983, es decir que también se enterraron víctimas de la guerra durante la democracia, que llegó tras la muerte de Franco en 1936.

Se calcula que también están enterrados en el mausoleo franquista miles de cuerpos de soldados republicanos, el bando perdedor de la Guerra Civil. Alrededor de treinta familiares de estas víctimas han emprendido los pasos para recuperar los cuerpos de sus parientes.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica criticó la decisión del Tribunal. El activista de la entidad Emilio Silva dijo en un lacónico mensaje de Twitter que la corte lo dejó todo “atado y bien atado”, en referencia a una famosa frase que dijo Franco para asegurar que el status quo de la dictadura permanecería vigente tras su muerte.

Silva también criticó que el Tribunal considerara a Franco como jefe de estado desde el 1 de octubre de 1936, cuando España aún se encontraba en plena Guerra Civil entre los republicanos y los nacionales. El conflicto estalló cuando Franco y otros generales del Ejército español se sublevaron contra el Gobierno de la II República, el 18 de julio de 1936. Ese golpe de estado desembocó en la Guerra Civil, que concluyó tres años después con la victoria de Franco y que dio comienzo a una dictadura de casi cuatro décadas.

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