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Las secuelas ocultas tras la ola de leyes antiaborto en EE. UU.

una manifestante de Jersey City, Nueva Jersey, asiste a la manifestación "Detengan las prohibiciones" en Atlanta, Georgia, EE. UU., el 21 de mayo de 2019.
una manifestante de Jersey City, Nueva Jersey, asiste a la manifestación "Detengan las prohibiciones" en Atlanta, Georgia, EE. UU., el 21 de mayo de 2019. Chris Aluka Berry / Reuters

Entre el 1 de enero y el 20 de mayo de 2019 se introdujeron 378 restricciones contra el aborto en EE.UU. Luisiana fue el último estado en aprobar la ley del primer latido en un intento de políticos y grupos conservadores por derogar el aborto.

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La ofensiva contra el aborto que lideran los estados más conservadores avanza sin precedentes en Estados Unidos. En Luisiana se aprobó un proyecto de ley que permite a los votantes decidir si se prohíbe o no el aborto en la Constitución estatal. Este mismo estado aprobó también una ley en la que la mujer solo puede interrumpir el embarazo antes de que se detecten los latidos del corazón del feto, que suele suceder en la sexta semana de gestación, cuando la mayoría de las madres no están enteradas de que están en embarazo.

La norma que el gobernador John Bel Edwards, del Partido Demócrata, dijo que firmaría, no excluye casos por violación o incesto y se convierte junto con la de Alabama en una de las leyes más restrictivas en el país. Esta legislación también fue ratificada en Georgia, Kentucky, Ohio y Misisipi en estos primeros meses, aunque todavía no ha entrado en vigencia.

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"Estas políticas ahora son posibles en gran parte porque desde hace varias décadas la derecha cristiana ha hecho un buen trabajo alentando a las personas que comparten sus puntos de vista a postularse para un cargo. Esto ha permitido que los opositores al aborto se conviertan en una fuerza poderosa en muchas legislaturas estatales", dijo a France 24 George Hawley, profesor de ciencia política e investigador sobre políticas de derecha y religiones en Alabama.

De momento, el aborto sigue siendo legal en todo el territorio gracias al fallo Roe vs. Wade de 1973 en el que la Corte Suprema de Justicia legalizó la interrupción voluntaria del embarazo. Pero la estrategia de los grupos contra el aborto para anular este histórica sentencia encontró un amplio eco en la Administración de Donald Trump, quien designó a los conservadores Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh en la Corte. Ahora con cuatro jueces progresistas y cinco de derecha, activistas de lado y lado coinciden en que este derecho constitucional nunca ha sido más vulnerable.

"Veremos a más personas que se auto-medicarán a través de métodos seguros e inseguros"

En la actualidad, cada vez menos mujeres interrumpen su embarazo en Estados Unidos debido en parte al acceso de métodos anticonceptivos eficaces y de bajo costo, de acuerdo a Planned Parenthood, una ONG estadounidense que provee servicios de salud reproductiva. Pero según un análisis que realizó el Instituto Guttmacher  en 2017, una de cada cuatro mujeres tendrá un aborto antes de los 45 años, es decir, el 25% de las estadounidenses. Si estas leyes entran en vigencia, ya no será posible realizarles este procedimiento bajo supervisión médica.

"Estas prohibiciones no mejoran la seguridad, en realidad retrasan a las personas en la búsqueda de atención segura. Creo que las regulaciones no se derivan de la evidencia médica sino del deseo de regresar al momento en que se podían controlar los cuerpos de las mujeres", explicó a France 24 la ginecobstetra Kristyn Brandi, integrante de la Junta de Médicos para la Salud Reproductiva de Estados Unidos.

Y es que en vez de detener los embarazos no deseados, estas regulaciones podrían tener el efecto contrario. "Veremos a más personas que se auto-medicarán a través de métodos seguros e inseguros, incluido el uso de píldoras para el aborto", aseguró la activista Renee Bracey Sherma.

Creo que las regulaciones no se derivan de la evidencia médica, sino del deseo de regresar al momento en que se podían controlar los cuerpos de las mujeres”

Kristyn Brandi, ginecobstetra

Este panorama es alarmante si se tiene en cuenta que, en 2014, alrededor del 75% de las pacientes que abortaron eran pobres, según un reporte del Instituto Guttmacher. Ahora las nuevas legislaciones obligarían a muchas de ellas a encargar medicamentos como el misoprostol, que puede ordenarse en línea y sirve no solo para tratar úlceras sino para inducir a un aborto, arriesgando su vida.

France 24 consultó a Lila Rose, presidenta de Live Action, uno de los grupos contra el aborto más influyentes de Estados Unidos, para saber si ellos ofrecían alguna opción para las mujeres que se verían obligadas a dar a luz bebés con complejas malformaciones, por ejemplo, bajo estas nuevas legislaciones. Rose contestó que "los niños con discapacidades no merecen la pena de muerte. Para los padres que se sienten incapaces de cuidar a un niño que nacerá con discapacidades hay opciones para poner a ese niño en adopción y hay parejas dispuestas y disponibles para cuidar y criar a ese niño", sin profundizar en detalles ni especificidades sobre políticas públicas para atender a las familias con menos recursos del país.

Un "médico podría pasar más tiempo en la cárcel por asistir a una víctima joven de violación con un aborto que el violador"

En Alabama, la ley que firmó la gobernadora Kay Ivey penaliza hasta con 99 años de prisión a un médico que se atreva a interrumpir un embarazo, así a la mujer la hayan violado. Bajo esas condiciones se vuelve imposible para un profesional atender estos casos, a pesar de su voluntad.

Esta sentencia "significa que dado que no hay excepciones para la violación y el incesto, el médico podría pasar más tiempo en la cárcel por asistir a una víctima joven de violación con un aborto que el verdadero violador. Alabama ya tiene problemas para atraer a gineco-obstetras y esto ciertamente no ayudará", aseguró a France 24, Brock Boone, abogado de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de Alabama.

"Asustar a un médico para que deje de cumplir con sus funciones empobrecerá el cuidado de las mujeres", aseguró Brandi. Y es justo en este punto, donde la vida de la madre o la del feto podría estar en verdadero riesgo, cuando no es atendida.

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La interrupción del embarazo es "uno de los procedimientos médicos más seguros que existen y es aproximadamente 10 veces más seguro que el parto natural", dijo Brandi. Sin médicos que se atrevan a realizar esta práctica, con clínicas cada vez más bloqueadas para prestar el servicio y regulaciones estrictas, las mujeres quedan aún más desprotegidas en una balanza que históricamente no las ha beneficiado.

Si no hay evidencia probada que corrobore la peligrosidad del aborto y por tanto, su prohibición, ¿en qué se basan los legisladores para aprobar estas leyes?

La politización del aborto, una bandera que cosecha réditos electorales

En Alabama fueron 25 senadores republicanos los que aprobaron la ley más restrictiva del país contra el aborto. En el recuerdo quedó el Partido Republicano que a mitad del siglo XX se declaraba en defensa de la libertad de decisión.

"Creo que el Partido Republicano tiene una gran deuda con el movimiento pro-vida. Ese movimiento ha sido uno de los partidarios más consistentes de la colectividad. Han dado grandes sumas de dinero y han proporcionado activistas dedicados", dijo Hawley. Esto explica, en parte, por qué los políticos conservadores y algunos progresistas se han volcado a politizar el aborto y a estigmatizarlo con argumentos más populistas que científicos.

"Alabama tiene la tasa de mortalidad infantil más alta del país. Si los políticos realmente se preocuparan por las mujeres, los niños y las familias se estarían enfocando en abordar estos serios problemas, en lugar de pasar tiempo tratando de forzar a las mujeres a permanecer embarazadas contra su voluntad", dijo Brock.

Bob Garner sostuvo un cartel en el Capitolio del Estado de Alabama durante la Marcha por la Libertad Reproductiva contra la nueva ley de aborto del estado, la Ley de Protección de la Vida Humana de Alabama, en Montgomery , Alabama, EE. UU., el 19 de mayo de 2019.
Bob Garner sostuvo un cartel en el Capitolio del Estado de Alabama durante la Marcha por la Libertad Reproductiva contra la nueva ley de aborto del estado, la Ley de Protección de la Vida Humana de Alabama, en Montgomery , Alabama, EE. UU., el 19 de mayo de 2019. Michael Spooneybarger / Reuters

Pero el debate es aún más profundo. Todo indica que los activistas contra el aborto no descansarán hasta que al fallo Roe vs. Wade sea anulado en todo Estados Unidos. Rose lo resumió bien: "todos los niños merecen protecciones legales, el aborto es una decisión de vida o muerte que ningún padre tiene el derecho a tomar. Los derechos humanos comienzan en el útero" mientras que activistas en favor de los derechos femeninos elevan esa potestad a la mujer, como única dueña de su cuerpo.

La complejidad de la discusión no amilana a Brandi, que aseguró con determinación que continuará haciendo su trabajo por más leyes que se crucen en su camino. "Me enorgullece ser un proveedor de abortos y poder ofrecer a mis pacientes atención obstétrica y ginecológica de espectro completo". Los grupos a favor del aborto dicen que librarán la batalla hasta que este procedimiento se mantenga libre y seguro.

La última palabra la tiene la Corte Suprema.

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