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Renault, Nissan y Fiat, el imposible matrimonio de tres

A través del proyecto de fusión entre Renault y Fiat se juega también una lucha de poder por el control de la alianza Renault-Nissan.
A través del proyecto de fusión entre Renault y Fiat se juega también una lucha de poder por el control de la alianza Renault-Nissan. Behrouz Mehri / AFP

Fiat-Chrysler ha renunciado a la fusión con Renault debido a las condiciones políticas en Francia. Pero más allá de la reticencia de Bercy, el fabricante italo-americano ha observado que Nissan estaba dando largas, lo que es aún más incómodo.

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Las historias de un triángulo amoroso terminan mal, en general. Fiat-Chrysler (FCA) ha decidido el jueves el 6 de junio retirar su oferta de fusión con Renault. Una decisión que llega después de semanas de negociación para lograr ese matrimonio, que hubiera hecho posible crear el tercer mayor fabricante de automóviles del mundo.

Para justificar su retiro del proyecto, el grupo italo-americano citó “condiciones políticas que no están actualmente reunidas en Francia”. El Estado, que conserva el 15% del capital de Renault, había en efecto pedido el aplazamiento de la votación del consejo de administración de Renault sobre el proyecto para aclarar varios puntos sobre la propuesta de fusión.

Bercy pedía seguros de mantenimiento del trabajo sobre el respeto de una distribución equitativa del poder entre las dos entidades juntas y exigía que la sede se quedara en Francia.

El ministro de Economía, Bruno Le Maire, quería también que el voto fuera aplazado al 11 de junio, después de su traslado a Japón para que pudiera convencer a Nissan del interés de la fusión. El socio japonés de Renault había sido informado de este proyecto a último minuto y había pedido aclaraciones antes de tomar una decisión.

Los intereses de Fiat chocan contra los de Nissan

FCA no quiso esperar. Este retiro repentino ha sorprendido a París que "se arrepintió de esta decisión precipitada".  Sobre todo, Francia se pregunta si Fiat no jugó la carta del contexto político como un pretexto mientras que las verdaderas razones de esta parada serían del lado de Tokio.

Para entender por qué Fiat necesita un apoyo total y completo de Nissan, debemos volver a las razones que llevaron a John Elkann, el presidente americano de la FCA, a pedirle la mano a Renault. El fabricante italo-americano "ha invertido muy poco en el automóvil del futuro". Él espera ponerse al día en el área de vehículos eléctricos aprovechando la experiencia de Renault-Nissan, que fue pionera en este campo y está trabajando en una docena de modelos eléctricos que deberían estar disponibles en 2022.

Además, FCA considera a los mercados americanos y chinos como prioritarios y se apoya en la fuerza de ataque de una unidad de Fiat-Renault (8,7 millones de coches fabricados cada año) para tener más suerte en destacarse frente a los competidores alemanes, estadounidenses e incluso chinos en estos territorios tan disputados.

El único problema: Renault no puede dar a Fiat todas las garantías sobre estos dos puntos por sí sola. Tecnológicamente, el fabricante francés trabaja desde hace 20 años con Nissan para desarrollar juntos plataformas de montaje y programas innovadores. "Hay cientos de acuerdos (para la cooperación tecnológica y la puesta en común de recursos)", dice un empleado de Renault entrevistado por ‘Les Echos’.

Fiat debería entonces tener luz verde por parte de Nissan, además de Renault, para aprovechar de las avanzadas tecnológicas de la alianza franco-japonesa. Sobre todo que el fabricante francés no puede imponer nada a su socio japonés, así que renunció en 2015 a sus derechos de voto en el consejo de administración de Nissan, a pesar de que posee el 43% del capital... Estados Unidos y China son, además, mercados sobre los cuales Nissan ha invertido mucho más que Renault y es posible que los japoneses solo aprecien moderadamente que Fiat se convierta en un competidor más serio en estos dos países gracias al apoyo de su socio francés.

¿Lucha de poder?

El proyecto de fusión interviene también en el contexto de una redefinición del equilibrio de poder dentro de la alianza Renault-Nissan tras el final del reinado de Carlos Ghosn. El grupo japonés podía legítimamente preguntarse si el nuevo jefe de Renault Jean-Dominique Senard no tenía más motivos políticos que industriales para unir fuerzas con los italianos, dice ‘Le Monde’.

Tantas razones que empujaron a Hirato Saikawa, el jefe de Nissan, a confirmar este lunes que la fusión “necesitaría una revisión total de las relaciones vigentes entre Renault y Nissan”. Una manera de decir que, en el estado actual, este proyecto no le gustaba. El grupo italo-americano tal vez no quería simplemente asumir el riesgo de aunarse a Renault para luego enfrentarse a un tercer competidor que le prohibiría aprovechar las tecnologías que le interesan o que le harían pagar por el acceso a las plataformas de ensamblaje comunes.

Este artículo fue adaptado de su original en francés.

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