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Putin denuncia a EE. UU. en el Foro de San Petersburgo por su "campaña" contra Huawei

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el presidente de China, Xi Jinping, asisten a una sesión del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF), en Rusia, el 7 de junio de 2019.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el presidente de China, Xi Jinping, asisten a una sesión del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF), en Rusia, el 7 de junio de 2019. Maxim Shemetov / Reuters

Durante esta cita económica, el presidente ruso calificó la actuación de EE. UU. de "primera guerra tecnológica" y lo usó de ejemplo para tratar el "egoísmo económico desenfrenado" de la Administración de su par Donald Trump.

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No es casual que en el escenario del Foro Económico de San Petersburgo (SPIEF) hayan aparecido juntos Vladimir Putin y Xi Jinping. Año tras año, desde 1997, el foro aborda temas económicos y de mercado, que afectan especialmente a Rusia y a las empresas de su entorno. Pero la imagen de este país con el amigo China, casi agarrados de la mano, es una postal para Estados Unidos.

Y es que Putin lanzó a la Casa Blanca varios mensajes, sin embargo, al resto del mundo, quiso demostrar que la “cooperación” entre Rusia y China es esencial para una estabilidad global. De hecho, los dos compartieron que esta amistad debe replicarse a otros países “para proteger el sistema de comercio multilateral” y defender “la tendencia histórica de la globalización”. De nuevo: una respuesta al proteccionismo del presidente Donald Trump y a las actuales disputas comerciales que, de no resolverse, darían lugar a “grandes problemas”, incluidas “guerras”, a advertencia de Putin.

“Es un camino a conflictos interminables, guerras comerciales y, tal vez, no solo guerras comerciales. Hablando en sentido figurado, es un camino a batallas sin reglas que enfrentan a todos contra todos los demás”, dijo Putin junto a su homólogo Xi Jinping, y frente a la presencia de actores como la ONU y su secretario general, António Guterres. Precisamente a esta organización y al G-20 les pidió “estar más implicados en la solución de problemas económicos mundiales”, en un momento que valora de “crisis de las relaciones económicas internacionales”.

El presidente ruso, Vladimir Putin, pronuncia un discurso durante una sesión del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF), Rusia, el 7 de junio de 2019.
El presidente ruso, Vladimir Putin, pronuncia un discurso durante una sesión del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF), Rusia, el 7 de junio de 2019. Maxim Shemetov / Reuters

Nord Stream 2 y Huawei, dos ejemplos más allá de lo comercial

El presidente ruso lo describió alto y claro: EE. UU. ejerce tácticas agresivas, un “egoísmo económico desenfrenado” y una “competencia desleal (…) extendiendo su jurisdicción por todo el mundo”. No descartó trabajar con Donald Trump, pero insistió en unas relaciones económicas basadas en la democracia, y no unas relaciones como las de Washington hacia Beijing, en plena guerra comercial.

Con los ejemplos de Nord Stream 2 y Huawei, Putin criticó la receta comercial estadounidense. Sobre el gaseoducto de Rusia a Europa, se quejó de los esfuerzos de EE. UU. para “frustrar” su construcción, cuando “responde completamente a los intereses nacionales de todos los participantes, tanto los europeos como a Rusia (…) Si no respondiera a sus intereses, nuestros socios no estarían presentes. ¿Quién los obligaría a la fuerza? Participan porque están interesados en la realización del proyecto”.

Sobre el gigante chino de las telecomunicaciones, denunció directamente una “campaña para expulsarlo del mercado”, tras el veto estadounidense a esta empresa (que se concretó en mayo) y la acusación de que sumarse a ella es exponerse a escuchas chinas con un alto riesgo de seguridad. Algo que calificó de “guerra tecnológica”.

“La situación de Huawei, que no solo está siendo desplazada, sino forzada a abandonar el mercado (…) en ciertos círculos llaman a eso la primera guerra tecnológica de la era digital”, afirmó Putin, virando de nuevo hacia la idea de que estas situaciones van a causar más conflictos y derivarán a otros mercados y a otros problemas como el cambio climático, que “podría ser utilizado para un juego mundial”.

“Todo monopolio significa siempre concentración de ganancia en manos de unos en detrimento de los restantes. Y en este sentido los intentos de monopolizar la nueva ola tecnológica, limitar el acceso a sus logros, llevan a un nuevo nivel sin precedentes la desigualdad global entre países y regiones. Y eso, como sabemos, es la principal fuente de inestabilidad”, sentenció Putin sobre Huawei.

En lo inmediato, el secretario general de la ONU pidió evitar que la guerra comercial entre EE. UU. y China derive en una nueva Guerra Fría. Mientras que Xi Jinping fue el más conciliador, afirmando que el presidente Donald Trump es “mi amigo” y que EE. UU. “no está interesado en desconectarse de China” porque entremedio hay grandes inversores.

“Es difícil imaginarse una ruptura completa de EE. UU. a China o de China a EE. UU. Esto no nos interesa, y nuestros socios americanos no están interesados en esto. Estoy convencido de que mi amigo el presidente Trump tampoco está interesado”, expresó Jinping en el foro SPIEF.

Sea como sea, el objetivo de Rusia es tener mayor presencia de las compañías chinas en su mercado, por lo que sigue “trabajando en la mejora del clima empresarial para que los inversionistas extranjeros, incluyendo los chinos, se sientan lo más cómodos posible” en el país. Si bien, en casa, está tratando de calmar los ánimos de la gente de negocios, tras la detención por malversación del empresario de EE. UU., Michael Calvey. O al menos así lo aseguró en el Foro de San Petersburgo, que concluye este 8 de junio.

Con Reuters y EFE

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