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Protestas en Haití: más que por la dimisión del presidente Moïse, por un futuro para el país

Los manifestantes gritan consignas mientras caminan durante una marcha convocada por los partidos de la oposición y los grupos de la sociedad civil para protestar contra el Gobierno del presidente Jovenel Moïse en Puerto Príncipe, Haití, el 9 de junio de 2019.
Los manifestantes gritan consignas mientras caminan durante una marcha convocada por los partidos de la oposición y los grupos de la sociedad civil para protestar contra el Gobierno del presidente Jovenel Moïse en Puerto Príncipe, Haití, el 9 de junio de 2019. Andrés Martínez Casares / Reuters

Puerto Príncipe no había sido protagonista de marchas desde febrero, y como entonces, esta terminó con dos fallecidos. El reclamo general es poner fin a la corrupción y lograr un nuevo Gobierno que saque al país del estado de pobreza en el que vive.

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La escena es la misma que la de febrero: miles de haitianos marchando, llantas quemadas en la calles y el grito común de “Jovenel Moïse fuera”. Esto es lo que se vivió este 9 de junio en la capital Puerto Príncipe sin que nada, desde febrero hasta ahora, haya cambiado demasiado en uno de los países más pobres.

La dimisión del presidente Moïse, en el mandato desde febrero de 2017, es la gran pancarta de muchos ciudadanos. Y es que no solo tiene que responder por la corrupción heredada del anterior Gobierno del expresidente Michel Martelly, sino también por la suya propia.

Según el Tribunal Superior de Cuentas, la empresa de Moïse, Agritrans, antes de asumir el poder, habría recibido más de 700.000 dólares del fondo de desarrollo venezolano Petrocaribe para proyectos nunca hechos, además de estar en el corazón de “una estrategia de malversación de fondos”. Y como él, una larga lista de empresas y políticos que aún tienen cargos públicos.

Solo que Moïse es la punta de un iceberg que sumergido sufre una inflación del 17%, la falta de un proyecto fiscal para el próximo octubre, un incremento de la inseguridad, desempleo, y males enquistados como el terremoto y posterior tsunami de 2010. Porque la mayor desgracia de Haití seguramente no sea Moïse, sino "el maltrato y el rechazo desde hace tiempo de la comunidad internacional, además de las luchas internas del país", valora el periodista y editor haitiano Fred Brutus a France 24.

Violentos enfrentamientos, además de varios muertos

En febrero, los enfrentamientos con las fuerzas policiales provocaron la muerte de siete manifestantes, aunque la CIDH elevó el número de víctimas mortales a 26. Esta del domingo 9 de junio dejó sin vida a al menos dos personas y causó heridas a otras cinco, después de que la marcha pacífica terminara. Tras eso, grupos de jóvenes y cuerpos de policía se enfrentaron con piedras y gases lacrimógenos, cerca del palacio presidencial y de la sede del Departamento de Policía. Hasta el sonido de alguna bala pudo oírse en otras partes de la capital.

Los manifestantes pasan por un edificio en llamas durante una manifestación convocada por los partidos de la oposición y la sociedad civil para protestar contra el gobierno en Puerto Príncipe, Haití, el 9 de junio de 2019
Los manifestantes pasan por un edificio en llamas durante una manifestación convocada por los partidos de la oposición y la sociedad civil para protestar contra el gobierno en Puerto Príncipe, Haití, el 9 de junio de 2019 Andres Martinez Casares / Reuters

“No podemos ser pacíficos. Mirad, cada vez que marchamos este poder nos mata. Y cada día tenemos menos dinero para comer, todos morimos a fuego lento. Este presidente no tiene la suficiente moral para gobernarnos”, expresa Bernard a AFP, un manifestante haitiano de 56 años que mira con rabia este momento.

“La mayoría presidencial en el Parlamento tiene que irse, el presidente también tiene que dejar el poder, y para que un grupo asuma deberes de manera provisional, y para que las elecciones se organicen dentro de dos o tres años cuando las cosas estén en su lugar”, defendía por su parte un ciudadano en la marcha.

Según Fred Brutus, el Gobierno de Moïse tiene las horas contadas porque tiene “un poder débil” y ha atacado a los grandes “empresarios intocables” para defenderse de sus propios males. Más allá de eso no tiene ninguna estrategia, si bien, sigue en el poder. Las protestas de febrero obligaron una especie de disolución de Gobierno, pero la oposición ha bloqueado en el Parlamento cualquier proceso político o electoral para la llegada de un nuevo grupo de funcionarios. El primer ministro designado Jean Michel Lapin no ha podido presentar su programa de Gobierno.

Un Gobierno sin poder y sin dinero

Es así, sin ministros en funciones, sin presupuesto, sin credibilidad constitucional, que el país sobrevive y debe resistir a las investigaciones del Tribunal de Cuentas, que recientemente presentó la segunda parte de su trabajo. Lo más grave del documento es bastante visible en la isla, de acuerdo con Brutus: y es el abandono de decenas de edificios y carreteras, a medio construir, cuyo dinero no se sabe dónde está.

Dinero de grandes políticos, dinero de organizaciones internacionales y sobre todo dinero de los fondos de Petrocaribe, que pretendían ser una ayuda de Venezuela a países caribeños. En concreto, para Haití buscaba ser petróleo en condiciones preferenciales, además de subvenciones. Sin embargo, muchas de estas destinadas a la reconstrucción de la catástrofe de 2010 han desaparecido o se han convertido en “proyectos dudosos” como hoteles y edificios ministeriales.

Los manifestantes pasan por un edificio en llamas durante una manifestación convocada por los partidos de la oposición y la sociedad civil para protestar contra el Gobierno en Puerto Príncipe, Haití, el 9 de junio de 2019.
Los manifestantes pasan por un edificio en llamas durante una manifestación convocada por los partidos de la oposición y la sociedad civil para protestar contra el Gobierno en Puerto Príncipe, Haití, el 9 de junio de 2019. Andres Martinez Casares / Reuters

“Cuando no se tiene dinero, no se puede invertir en proyectos de reconstrucción (…) (Moïse) está involucrado en casos y está atrapado por la corrupción, eso lo hace débil, no tiene credibilidad ni la confianza de la gente”, sentencia Fred Brutus, quien siente que el presidente ha hecho malas elecciones.

Desde 2016, los fondos de Petrocaribe son seguidos de cerca por el Senado, y desde 2018 por el movimiento ciudadano ‘Petrocaribe Challenge’. Este grupo ha motivado las manifestaciones recientes y hasta ha empujado al Tribunal a seguir controlando las cuentas públicas y a ver como "grave" el hecho de que varios Gobiernos hayan gastado más de 2.000 millones de dólares de los fondos de Petrocaribe entre 2008 y 2016, lo que representa la mitad de los recursos del programa en esa época.

Moïse no solo tiene al pueblo haitiano de frente, sino a los empresarios y hasta los obispos y sectores católicos, que piden “a todos los peldaños del poder y la función pública, nuevos hombres y mujeres que cambien la mentalidad y renueven la competencia”.

Con EFE, Reuters y AFP

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