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Kazajistán: Tokáyev gana las presidenciales sin sorpresas y con manifestantes detenidos

Kasim-Yomart Tokáyev ha prometido seguir el camino trazado por su mentor Nursultán Nazarbáyev.
Kasim-Yomart Tokáyev ha prometido seguir el camino trazado por su mentor Nursultán Nazarbáyev. Vyacheslav Oseledko / AFP

Como presidente interino y delfín de Nursultán Nazarbáyev, era el favorito para sucederle tras haber estado 30 años en el poder. Con un 70,8% de votos, Tokáyev será el nuevo presidente, con el desafío de actualizar al país.

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Kasim-Yomart Tokáyev ganó este domingo las elecciones presidenciales del país, con un 70,8% de los apoyos, lo que se traduce en 6,5 millones de votos de kazajos, más de la mitad del electorado. Ni dentro ni en el exterior sorprende este resultado del que hasta ahora había sido el presidente interino y delfín de Nursultán Nazarbáyev, padre autócrata de la nación, durante casi 30 años ininterrumpidos.

Estar bajo el abrigo de Nazarbáyev convirtió a Tokáyev en el candidato favorito de la lista, desde que el exmandatario renunciara en marzo y le dejara en el centro de la transición. Si bien, los datos oficiales de la Comisión Electoral Central están lejos de ser los mismos que en su día lograra Nazarbáyev, quien en 2015 obtuvo un 98% de sufragios.

Aunque no muy repartidos, el resto de los votos fueron a parar a Amirzhan Kosánov y Daniyá Yespáyeva, que a partir de ahora tienen la tarea de construir una oposición firme en esta “nueva” Kazajistán. El periodista se hizo con el segundo puesto con un 16,2% de votos (1,4 millones), que son muchos más que los pronosticados por las encuestas. Mientras que Yespáyeva, primera mujer en la historia del país en postular a la presidencia, quedó tercera, consiguiendo un 5,2% de votos.

Para muchos, sí es una sorpresa que por primera vez un opositor alcance un resultado tan alto. Del mismo modo se mostró la candidata Yespáyeva, asombrada por haber podido concurrir a los comicios y lograr este “gran cambio”, teniendo en cuenta la ultraconservadora sociedad centroasiática.

“¡Vergüenza! ¡Vergüenza! ¡Vergüenza!”

Pese a este aire de transformación, el diplomático de carrera de 66 años tuvo que saborear su victoria con importantes protestas. Durante el día, decenas de kazajos marcharon a lo largo del país, pidiendo boicotear unos comicios que sentían sin alternativa real y con resultados ya asegurados. “¡Vergüenza! ¡Vergüenza! ¡Vergüenza!”, gritaban algunos en ese sentido.

Agentes de la Policía detienen a seguidores de la oposición en una calle de Nur-Sultan, este lunes 10 de junio.
Agentes de la Policía detienen a seguidores de la oposición en una calle de Nur-Sultan, este lunes 10 de junio. Igor Kovalenko / EFE

Sin embargo, este grito llevó a cerca de 500 personas a las comisarías de ciudades como Almaty o la capital Nur-Sultán, debido a que el Ministerio del Interior rechazó los actos de “elementos radicales” que organizaron “manifestaciones no autorizadas”. Tokáyev había pedido precaución a la policía, pero había advertido que las violaciones a la ley “no serían toleradas”.

Por ahora, la única voz discordante ante este ambiente y ante los resultados han sido los observadores internacionales presentes, que han denunciado “escaso respeto” por las normas democráticas durante las presidenciales, en las que participaron un 77,4% de kazajos, de acuerdo a la Comisión Electoral. Este ente reconoció algunas infracciones, pero aseguró que no tuvieron influencia en los porcentajes finales.

¿Una continuidad de Nazarbáyev?

Kasim-Yomart Tokáyev, de 66 años, es diplomático de carrera formado en Relaciones Internacionales en Moscú. Sabe chino, trabajó en Naciones Unidas, pero el reto que tiene por delante no se asemeja a su pasado, que incluye también ser primer ministro, ministro de Asuntos Exteriores y presidente del Senado, desde la caída de la Unión Soviética. Kazajistán está viviendo un periodo de agitación social inédito y una desconfianza política que, aunque no en grandes niveles, es extraña y tendrá que afrontarse.

Algo que puede chocar con el discurso de campaña del nuevo mandatario, quien prometió continuar con el legado del antiguo padre del Estado, quien seguirá decidiendo medidas claves del sistema político kazajo. Tanta es su presencia que Tokáyev cambió el nombre de la antigua capital Astaná a Nur-Sultán, nombre de su predecesor. Lo que indica lealtad y defensa por la trayectoria del país.

"Es un honor y mi deber sagrado continuar la senda marcada por el primer presidente. El rumbo estratégico definido por el líder nacional será nuestra estrella polar", aseguró en marzo Tokáyev, cuando asumió como presidente interino.

Hoy su título es el de presidente completo, pero puesto por Nazarbáyev. Para futuro mandatario nunca sonó el nombre de su hija Dariga por ser mujer y por ser familia directa. Pero también hay otra razón: y es que el cambio en la ultraconservadora Kazajistán, no es tan grande. Como tal vez no lo sea en el próximo Gobierno.

Con EFE y AFP

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