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Arte+France 24

Hurtar para sobrevivir: el mecanismo que aviva el huachicoleo en México

La crisis económica empuja a muchos mexicanos a robar gasolina de los oleoductos de las principales compañías petroleras para venderla en el mercado negro.
La crisis económica empuja a muchos mexicanos a robar gasolina de los oleoductos de las principales compañías petroleras para venderla en el mercado negro. ARTE

La corrupción y la pobreza alimentan un negocio ilegal que le cuesta a México 3.000 millones de dólares al año. Y muchas vidas.

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Robar gasolina se ha popularizado tanto en México que hasta se designó un nombre para ello: el huachicoleo. En el estado de Hidalgo, a dos horas de Ciudad de México, este negocio se ha convertido en la base de supervivencia de cientos de familias pobres, en una mina de oro para las organizaciones criminales, pero también en el recuerdo de una tragedia que enluta al municipio de Tlahuelilpan.

El pasado 18 de enero, la explosión de en una toma clandestina de combustible de un ducto de la petrolera estatal Pemex dejó 135 muertos. "Habían unas 600 personas, algunas traían garrafones, otras venían solo a ver, había muchísima gente, mujeres, niños, y hasta bebés", relató Liliana, que perdió a su esposo, padre y hermano allí.

Desde que ocurrió el accidente, Tlahuelilpan se convirtió en un mercado negro para los hidrocarburos. La dinámica del negocio es sencilla pero arriesgada: hay que perforar un ducto (de la refinería de Hidalgo corren 1.000 km de tuberías por toda la región), extraer el hidrocarburo y luego venderlo a un buen precio.

La gasolina en todo el país es tan costosa, que con un salario que no supera los 449 dólares, pocos se dan el lujo de pagarla, por lo que todos se benefician del comercio ilegal. "El pueblo de por sí está jodido, esta pobre, y si tienen una posibilidad de sacar más dinero, se arriesgan", dijo uno de los integrantes de Komando 357, grupo que le compone corridos a esta famosa actividad. Porque en el país, la música no escapa a esta realidad.

A Rafael, un huachicolero de este municipio, la actividad le deja unos 2.500 dólares al mes. Compra el litro de gasolina a 50 céntimos y lo vende a 70. Dice que hasta el delegado del pueblo tiene una toma ilegal. "La policía viene y hace el show de que los arrestan pero solamente vienen por algo". Prueba de ello es que tiendas ilegales de gasolina no están escondidas y las camionetas que transportan el líquido pueden andar a plena luz del día, sin placas y sin mayor problema.

¿Se acabará el huachicoleo "arriba y abajo", como prometió AMLO?

Lupita, que perdió a su hijo de 27 años en la explosión del ducto, reafirmó esta teoría, sin saberlo. "Se hace por necesidad. Por eso se nos hacía fácil tomar el huachicol, pero no es robo, es por necesidad porque es cara (…) es culpa del presidente", dice.

El jefe del Ejecutivo, Andrés Manuel López Obrador, que emprendió una fuerte cruzada contra el huachicoleo, visitó la zona de la tragedia y no ahorró críticas para los funcionarios de Pemex. "Se acaba la corrupción en Pemex, se acaba el huachicoleo arriba y abajo", dijo el mandatario.

Y es que la corrupción en la empresa es una de las razones por la que este negocio se mantiene, porque es al interior de las refinerías donde desaparece el 80% de la gasolina robada. Por eso el mandatario envió 12.000 soldados y policías a las regiones afectadas. Pero algunos uniformados son conscientes de que no van a erradicar el problema de fondo.

"El huachicoleo no se va a acabar si la gente no crea conciencia, así pongamos a un policía cada 10 metros no se va a acabar", dijo el comandante Hernández, que trabaja en Hidalgo.

Solo en 2018 se registraron más de 15.000 tomas ilegales en el país, un trabajo sin fin para los militares.

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