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El dilema del combate a la corrupción, en el centro de las presidenciales en Guatemala

Fotografía de archivo fechada el 30 de julio de 2014 que muestra a un joven mientras participa en una protesta por un desalojo en el asentamiento Linda Vista de Ciudad de Guatemala (Guatemala).
Fotografía de archivo fechada el 30 de julio de 2014 que muestra a un joven mientras participa en una protesta por un desalojo en el asentamiento Linda Vista de Ciudad de Guatemala (Guatemala). Esteban Biba / Reuters

La discusión de cómo acabar con la corrupción está en primera fila en la campaña electoral en Guatemala y ha dividido a quienes aspiran a la presidencia del país centroamericano aquejado por la migración y el desempleo.

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Hay elecciones presidenciales en Guatemala este domingo 16 de junio y en las calles de su capital la vida transcurre con cierta normalidad. Los rótulos con propaganda electoral en las principales calles sobresalen, pero el bullicio, las actividades partidarias y los rostros de emoción entre simpatizantes aparecen fugaces y sobrios.

Hay indecisión y reticencia ante los 19 aspirantes a la silla presidencial, quienes ofrecen soluciones al desempleo, la migración, falta de salud, vivienda y a la corrupción, uno de los problemas de vieja data y de mayor peso en esta nación centroamericana.

Guatemala es considerado uno de los países más corruptos de Latinoamérica. Ocupa el lugar 144 de 180 naciones del mundo evaluadas por la organización Transparencia Internacional en el Índice de la Percepción de la Corrupción.

A la ciudadanía guatemalteca sí le importa la corrupción, asegura Bibi González, economista política. La gente percibe y entiende que la corrupción conlleva ingobernabilidad, pobreza y el detrimento de servicios básicos como salud y educación, explica.

La Cicig, emblema de la lucha contra la corrupción y por la Justicia

La población ha respaldado el combate de este mal, sobre todo el que se ha hecho desde la trinchera de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), creada en 2006 producto de un acuerdo entre el Estado guatemalteco y Naciones Unidas para fortalecer las instituciones públicas. Así lo refleja una encuesta del diario local ‘Prensa Libre’, en la que un 72% de las personas consultadas respondió estar de acuerdo con que la Cicig siga en Guatemala.

Decenas de manifestantes protestaron en rechazo al impedimento de acceso de investigadores de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) en el Aeropuerto Internacional La Aurora, en Ciudad de Guatemala, el 6 de enero de 2019.
Decenas de manifestantes protestaron en rechazo al impedimento de acceso de investigadores de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) en el Aeropuerto Internacional La Aurora, en Ciudad de Guatemala, el 6 de enero de 2019. EFE

La pregunta se plantea después de que el actual presidente Jimmy Morales decidiera ponerle fin a esta comisión que ha presentado más de cien casos de corrupción ante la justicia y que ha investigado, junto al Ministerio Público, a exmandatarios, funcionarios y poderosos políticos y figuras de la economía, varios de los cuales hoy se encuentran en la cárcel.

Morales expulsó del país a varios representantes de la Cicig, incluyendo al jefe de esta, el comisionado Iván Velásquez, y ha anunciado que no renovará el mandato de la misma, que concluye el próximo 3 de septiembre. Morales, incluso, desoyó las resoluciones emitidas por la Corte de Constitucionalidad (CC), que le mandaban a retractarse.

El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, gesticula después de una reunión con el secretario interino de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kevin McAleenan, en Ciudad de Guatemala, Guatemala, 27 de mayo de 2019.
El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, gesticula después de una reunión con el secretario interino de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kevin McAleenan, en Ciudad de Guatemala, Guatemala, 27 de mayo de 2019. Luis Echeverria / Reuters

La polarización electoral en torno a la Cicig es evidente

¿Apoyar o no a la Cicig? Esa misma pregunta ha persistido a lo largo de la campaña electoral, al punto que los candidatos se dividieron en posiciones proCicig, antiCicig y algunos que sugieren continúe, pero implementando cambios.

“Se ha tratado de desarmar estas redes político-económicas ilícitas que capturaron al Estado de Guatemala. Queda mucho por hacer. Quedará en manos de la ciudadanía, del Ministerio Público, de una Justicia independiente, de una prensa independiente, poder seguir trabajando por sembrar una verdadera cultura de legalidad aquí en Guatemala. El próximo presidente o presidenta de Guatemala deberá visualizar si está dentro de su agenda plantearle nuevamente a Naciones Unidas una comisión de este tipo”, dijo a France 24 Matías Ponce, portavoz de la Cicig, en las altamente resguardadas oficinas de la entidad.

Pese a que gran parte de la población avala a la Cicig, la mayoría de los candidatos están en contra de su continuidad. A favor de la Comisión y con una alta intención de votos en las encuestas, estaba la exfiscal general Thelma Aldana, quien quedó fuera de la contienda junto a otros candidatos a tan solo pocas semanas de las elecciones.

“El escenario en las elecciones es bastante desolador. Durante los últimos diez años, y en especial durante los últimos cinco, ha habido una lucha frontal contra el sistema de corrupción e impunidad y desigualdad, liderada por la Cicig y el Ministerio Público de Claudia Paz y de Thelma Aldana, movimientos ciudadanos y el periodismo independiente. Había un empate en esta batalla y debería haberse decidido en las elecciones qué proyecto político es el que respaldaban los ciudadanos”, planteó Martín Rodríguez, director del medio independiente ‘Nómada’.

Rodríguez concluye que finalmente “el sistema se defendió, hizo trampas e impidió que pudiera haber candidaturas de exfiscales como Thelma Aldana, quien quería ser candidata presidencial con el Movimiento Semilla, que viene de las manifestaciones de 2015. Con esto perdió mucha fuerza el proyecto reformista que tenía posibilidades de ganar en segunda vuelta la Presidencia y de meter a más diputados en el Congreso”.

Para Alejandro Giammattei, candidato presidencial de Vamos y quien ocupa el segundo lugar de intención de votos en las encuestas, la Comisión no funcionó. “Se acabó ya, se acabó y no funcionó. No se puede renovar algo que se acabó, no se puede, es un principio jurídico”, justificó en una entrevista concedida a France 24.

Alejandro Giammattei en conversación con France 24.
Alejandro Giammattei en conversación con France 24. Cindy Regidor / France 24

Según Giammattei, la Cicig hizo cosas buenas y cosas malas. “Aprendimos que, efectivamente, se puede combatir la corrupción, hay que reconocerlo. Yo fui perseguido por la Cicig, me metieron en la cárcel, mi caso fue sobreseído, me acusaron de una injusticia, hice un libro, desbaraté el caso. Fui la primera persona que quedó libre de una acusación de la Cicig y, sin embargo, no le hablo con mi hígado cuando hablo de la Cicig”, agrega, a la vez que promete que sí combatirá la corrupción dotando de recursos al Ministerio Público y otras instituciones que así lo requieran.

Para los analistas consultados, estas promesas de los candidatos que aún quedan en la contienda no son creíbles y existe poca confianza de que las cumplan, de llegar a la Presidencia.

Con Cicig o sin Cicig, la continuidad de la lucha contra la corrupción en Guatemala está por verse. "La CICIG deja muchísimo, nos demostró que el camino para reformar un Estado que no funciona y que no está al servicio de los ciudadanos, sino al servicio de las élites y los corruptos, es luchar contra la impunidad", expresó Rodríguez.

González, por su parte, también se mostró entusiasmada por la posibilidad de que nuevos actores políticos continúen con esta tarea, así sea sin el respaldo de quien se convierta en el próximo presidente de Guatemala para los próximos cuatro años.

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