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Decenas de muertos tras nuevos ataques en el centro de Mali

Soldados malienses circulan por el centro de país en octubre de 2018.
Soldados malienses circulan por el centro de país en octubre de 2018. Michele Cattani / Foto de Archivo / AFP

Un grupo no identificado de hombres armados en motociclietas atacó dos poblados y dejó al menos 41 muertos en una zona del país asolada por la violencia interétnica en los últimos meses.

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El centro de Mali volvió a ser escenario de la violencia interétnica. Un grupo no identificado de hombres armados y movilizados en motocicletas atacaron a habitantes de dos aldeas de la región central de Mopti, dejando al menos 41 muertos.

Las ofensivas se registraron en la noche del lunes 17 de junio en los poblados de Yoro y Gangafani y representan los últimos de una serie de episodios de violencia armada que mantienen en vilo a los habitantes del centro del país.

El alcalde de Yoro, Issiaka Ganame, confirmó que en ese poblado fallecieron 24 personas, la mayoría de ellas de la etnia dogón. Por su parte, el alcalde de Gangafani le dijo a la corresponsal de France 24 en Bamako, Christelle Pire, que otras 17 personas murieron en esa aldea. Una fuente militar no identificada citada por la agencia AFP sostuvo, por otro lado, que las víctimas en Gangafani fueron 20.

“Cerca de 100 hombres armados no identificados que circulaban en motos repentinamente invadieron Yoro y dispararon a la población. Luego descendieron al pueblo de Gangafani, que está a unos 15 kilómetros de distancia”, declaró Ganame a la agencia Reuters.

El Gobierno de Mali, por su parte, aseguró que fueron 38 los muertos por los dos ataques, a los que calificó de "terroristas". Desde el Ejecutivo informaron el envío de refuerzos a las zona.

La violencia interétnica no cesa en el centro de Mali

En los últimos meses, los enfrentamientos entre los integrantes de la etnia dogón, mayormente cazadores, y los miembros de la etnia fulani (o peul), en su mayoría pastores, han desatado un baño de sangre en el centro de Mali.

La semana pasada, hombres armados atacaron un poblado dogón y dejaron al menos 35 muertos, de acuerdo a cifras oficiales del gobierno, aunque varios funcionarios locales llevaron esa cuenta a más del doble.

En marzo, presuntos milicianos dogones habían asesinado a más de 150 fulanis en dos aldeas del centro de Mali, uno de los actos más sangrientos en la historia reciente del país.

El mes pasado, la misión de paz de la ONU en Mali (MINUSMA) había anunciado que se registraron “al menos 488 muertos” en ataques contra los fulani en las regiones centrales de Mopti y Segou desde enero de 2018, mientras que grupos armados fulanis “causaron 63 fallecimientos” entre civiles en la región de Mopti durante el mismo período.

El gobierno del presidente Ibrahim Boubacar Keita había desarmar a las milicias, pero ha enfrentado inconvenientes para hacerlo. Esos grupos son solicitados por los pobladores locales para la seguridad y desconfían de que el Gobierno pueda asumir esa función.

El martes, dos sindicatos públicos hicieron un llamado a los funcionarios estatales en Mopti para que dejen sus puestos y se trasladen a la capital regional debido a amenazas de muerte.

"El presidente Keita dijo que iba a desarmar a todas las milicias. Tomamos nota y esperamos el desarme de las milicias y la implementación de medidas de protección”, remarcó Ousmane Christian Diarra, secretario general del Sindicato Nacional de Administradores Civiles.

Los fulani son principalmente criadores de ganado y comerciantes, mientras que los integrantes de las etnias dogón y bambara son agricultores tradicionalmente sedentarios.

Mali, ubicado en el corazón del Sahel, es uno de los países más pobres del mundo y está afrontando una campaña contra los yihadistas en el norte del país desde 2013, con apoyo de fuerzas francesas y la misión de paz de la ONU.

FRANCE 24 con Reuters, EFE, AP y AFP

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