Medio Ambiente

Costa Rica se une al movimiento 'Plastic Attack': comprar los productos y dejar los envases

La Asamblea Legislativa de Costa Rica reanudó las discusiones de una propuesta de ley que pretende limitar el uso de algunos plásticos de un solo uso antes del año 2030.

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La ley se había propuesto a comienzos de 2019 pero sufrió obstáculos que paralizaron su discusión. Según el Gobierno de Costa Rica esta pausa se debió a que "una parte del sector privado había señalado reservas (…) y señaló preocupaciones en materia de empleo". Esta propuesta no prohíbe el uso de los plásticos de un solo uso, sino que restringe su comercialización y promueve su reemplazo por materiales alternativos o reciclables antes del año 2030.

Según Paola Vega, diputada de la Asamblea Legislativa, la propuesta es una "transformación integral de los hábitos de producción y consumo del plástico". Combina impuestos ambientales al plástico según su capacidad de contaminación y su durabilidad, con prohibiciones para el poliestireno expandido, por ejemplo, o los microplásticos. También incluye incentivos que exonerar de impuestos a los materiales alternativos y propone la creación, con los impuestos recaudados, de un fondo azul de 25 millones de dólares anuales que financiaría "iniciativas de recuperación, de recolección y de transformación del plástico".

Si es aprobado por la comisión ambiental de la Asamblea Legislativa, el proyecto tendrá que superar otras dos barreras: una votación en el Parlamento y la ratificación final por el presidente costarricense Carlos Alvarado. Costa Rica genera al día unas 550 toneladas de basura plástica, de las cuales 400 terminan en el mar.

Plastic Attack: un rechazo al plástico innecesario que recubre alimentos y productos de consumo

Costa Rica se unió por primera vez este año al movimiento internacional denominado 'Plastic Attack'. Este evento consiste en ir a un supermercado, hacer la compra de comida y productos que usualmente uno adquiere y, tras pagar en caja, deshacerse de todos los empaques innecesarios y dejarlos en el carrito de la compra para que el establecimiento se haga cargo de este excedente de material y mostrar lo innecesario de estos materiales.

Con este acto de rebelión pacífica también quieren ejercer presión sobre los distribuidores para que exijan a sus proveedores que cambien su forma de empaquetado de los productos. El "ataque" es contra el plástico no contra el supermercado en sí, porque el mensaje final es que "queremos el producto no el plástico", afirmó Chistopher Brosse, coorganizador de este 'Plastic Attack' en San José.

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