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Por su gran "apoyo popular", Milán será en 2026 el organizador de los Juegos Olímpicos de Invierno

El presidente del Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI), Giovanni Malagò, junto a otros miembros de la delegación celebran que las ciudades ganaran la candidatura para organizar los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, durante la 134 sesión del Comité Olímpico Internacional, en el Centro de Convenciones SwissTech, en Lausana, Suiza, el 24 de junio de 2019.
El presidente del Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI), Giovanni Malagò, junto a otros miembros de la delegación celebran que las ciudades ganaran la candidatura para organizar los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, durante la 134 sesión del Comité Olímpico Internacional, en el Centro de Convenciones SwissTech, en Lausana, Suiza, el 24 de junio de 2019. Philippe Lopez / Reuters

La candidatura Milán-Cortina d’Ampezzo sedujo al COI por encima de la opción sueca Estocolmo-Are, en una ajustada votación de 47-34. Si bien, el entusiasmo, la sostenibilidad y la unión popular le dieron a Italia su tercera cita olímpica invernal.

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Se parecían en casi todo, pero ese casi, sumado al “incanto” italiano, han hecho que la candidatura de Milán-Cortina d’Ampezzo haya triunfado por encima de la de su rival, la sueca Estocolmo-Are. Es por esta razón que este 24 de junio el Comité Olímpico Internacional (COI) le adjudicó la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, que tendrá lugar entre la ciudad de la moda, Cortina d’Ampezzo y otras localidades alpinas.

Los miembros del Comité Olímpico Internacional le otorgaron a Italia esta cita olímpica invernal, tras una votación que quedó en 47 apoyos contra 34. Para Suecia supuso su octavo fracaso, pero para los italianos fue un dejà vu, que se unirá a la historia de las ediciones de 1956 en Cortina y 2006 en Turín.

“Esto no es el sueño de dos ciudades, sino del país entero. Con todas las garantías”, expresó el primer ministro italiano Giuseppe Conte, quien ha estado al frente de la candidatura y recibía la noticia desde la asamblea del COI en Lausana (Suiza), donde se dio la última defensa.

El logotipo de Milán-Cortina d'Ampezzo para los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, mientras los italianos celebran la victoria.
El logotipo de Milán-Cortina d'Ampezzo para los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, mientras los italianos celebran la victoria. Flavio Lo Scalzo / Reuters

La unión hizo la fuerza en el caso de la candidatura de Italia

Tanto la candidatura de Milán-Cortina d’Ampezzo como la de Estocolmo-Are lo tenían todo para ganar. En cuestiones técnicas y organizativas eran iguales, ambas contaban con la carta de ser respetuosas con el medio ambiente, sabiendo que la sostenibilidad es el valor más deseado por la Bolsa olímpica. Por eso, conscientes de sus similitudes, Milán tuvo que recurrir a unos versos para vender su cultura, mientras que Estocolmo se vendió hasta con una canción de ABBA. Pero un pequeño gran detalle lo definió todo: la gente.

Para la celebración de estos Juegos, Italia recibió un apoyo público de más del 80 %, muy por encima de los suecos que por algunas diferencias solo cosecharon el 50 %, según una encuesta encargada por el COI. De hecho, Estocolmo no logró firmar el contrato de urbe anfitriona con las autoridades municipales, cuando en Italia se había aceptado, junto al presupuesto organizativo que es de 1.700 millones de dólares, sin incluir el gasto en infraestructuras.

“No estoy en la cabeza de los miembros del COI que votaron, pero creo que lo que marcó la diferencia fue el hueco entre el apoyo popular a una y otra. Para algunos miembros fue una señal (…) El apoyo público va de la mano del apoyo político y esta fue quizás también la razón por la cual la ciudad de Estocolmo no estaba lista para firmar el contrato de la ciudad anfitriona”, consideró el presidente del Comité, el alemán Thomas Bach.

El presidente del Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI), Giovanni Malagò, el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, y el presidente del COI, Thomas Bach, reaccionan después de que Milán-Cortina ganaran la candidatura para ser sede de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026.
El presidente del Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI), Giovanni Malagò, el alcalde de Milán, Giuseppe Sala, y el presidente del COI, Thomas Bach, reaccionan después de que Milán-Cortina ganaran la candidatura para ser sede de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. Philippe Lopez / Reuters

La unión, además de la experiencia y la igualdad, fue el broche de oro de Italia, que se presentó este 24 de junio en Lausana con tres jóvenes mujeres deportistas, entre las cuales se encontraba la campeona olímpica de descenso, Sofia Goggia. Una acción que se remató, de acuerdo con el líder del Comité Italiano, Giovanni Malagò, con un “trabajo quirúrgico”: “Como cirujano, les pedí que hicieran una labor específica con cada miembro de la asamblea. Cada uno tenía aquí su objetivo”.

Con esta victoria, por ahora Milán se quedará con las pruebas de hielo, y Cortina, a más de 400 kilómetros de distancia, lucirá el esquí alpino, el biatlón, el curling y el trineo, entre los siete deportes y las quince disciplinas que componen estos Juegos, que contarán, en el caso italiano, con seis villas olímpicas y otras ciudades de competición. Al Gobierno italiano solo le falta construir la Villa Olímpica y una pista de hockey hielo.

Suecia, ¿a la novena irá la vencida?

Los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 sucederán a los Juegos de Invierno de Beijing 2022. Una fiesta que Suecia solo ha podido acariciar con las manos, esperanzada por ofrecer por primera vez “los cambios que pide el COI”, empleando “instalaciones ya existentes (…) y para avanzar en la eficiencia parte de los Juegos se desarrollarían en Letonia”.

Así defendió el primer ministro Stefan Löfven, encargado como Conte del proyecto, su octavo intento olímpico; usando su poder político para demostrar “el pleno apoyo” de su Gobierno, de la mano de la princesa Victoria. Solo que esa “cooperación” sueca de la que hicieron gala no fue suficiente.

“Habrá al menos 5.000 millones de euros en valor agregado, 20.000 empleos, así como muchas nuevas carreteras e instalaciones deportivas. Con los Juegos Olímpicos de Invierno confirmaremos nuestra excelencia y nuestras habilidades al mundo”, celebró el viceprimer ministro italiano Matteo Salvini, quien sentenció que “Italia, el futuro y el deporte han ganado”, quitándose la espina del hundimiento de los Juegos Olímpicos de 2024 en Roma.

Puede que la novena sea la vencida para una Suecia que solo tiene en su historial los Juegos Olímpicos de Verano de 1912 que, por cierto, este 2020 serán para otra urbe asiática, Tokio.

Con Reuters y EFE

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