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México asegura que 21.500 de sus efectivos están controlando las fronteras, en acuerdo con EE. UU.

Miembros de la Guardia Nacional de México detienen a migrantes cubanos cuando intentaban cruzar ilegalmente la frontera entre Estados Unidos y México, en Ciudad Juárez, México, el 21 de junio de 2019.
Miembros de la Guardia Nacional de México detienen a migrantes cubanos cuando intentaban cruzar ilegalmente la frontera entre Estados Unidos y México, en Ciudad Juárez, México, el 21 de junio de 2019. José Luis González / Foto de archivo / Reuters

En Guatemala y Belice, el Gobierno de AMLO confirmó estar desarrollando “un control migratorio”, que implica desde la Guardia Nacional al Instituto de Migración. Una “tarea” que no podrá obviar a quienes mueren por intentar alcanzar estas fronteras.

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De acuerdo con el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, se diría que México está cumpliendo con EE. UU. Y es que, según el general, el país tiene hoy en día a 21.500 uniformados, que en total se están dedicando a “tareas” de control migratorio en sus fronteras.

En concreto, este mapa mexicano de la migración se centra en vigilar las entradas desde Guatemala y Belice, sus fronteras en el sur, donde precisa haber desplegado a 2.000 de la Guardia Nacional y a otras 4.500 unidades del Ejército y la Marina. En su discurso en Cancún, acompañado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, Sandoval reiteró que esta operación es la misma que se está cumpliendo en el norte, donde hay en total, “entre Guardia Nacional (que estará formalmente en funciones el 30 de junio) y el Ejército, 14.000, casi 15.000 hombres”. Todo con el objetivo de frenar el flujo migratorio ilegal.

“Estamos haciendo toda una cobertura en la frontera sur y ahí estamos coadyuvando con el esfuerzo del Instituto Nacional de Migración (INAMI), que es el que ahora tiene la facultad para estar haciendo la detención de personas", expuso el secretario.

Si bien, más que por el número de efectivos, Sandoval parecía justificarse por la presencia de la Guardia Nacional, a la cual está usando en “tareas” migratorias, bajo el argumento de que el INAMI no podría hacer este trabajo solo, pese a estar reforzado por la Policía Militar, la Policía Naval y la Policía Federal.

Es más, Sandoval defendió que la Guardia, bajo su ley, puede “apoyar el aseguramiento que realice el INAM y, a petición del mismo, resguardar las estaciones migratorias y a los extranjeros (aunque solo el INAM) determinará lo que se desarrolle en adelante para estos migrantes”.

Los migrantes siguen y seguirán intentando llegar a EE. UU.

Que la Guardia Nacional participe en los controles migratorios del país es parte del acuerdo al que llegó México con Estados Unidos, el pasado 7 de junio. AMLO tiene la tarea de frenar a los “indocumentados” que aspiran a llegar a suelo estadounidense en un plazo de 45 días, como una contramedida y freno a posibles sanciones de la Administración Donald Trump a sus productos. Una amenaza para México, que a la vez representa una amenaza para los migrantes.

Con el uso de estas fuerzas de seguridad, México está perdiendo puntos en imagen, con fotografías que muestran a policías militarizados capturando a mujeres centroamericanas y cubanas que intentaban cruzar desde Ciudad Juárez a El Paso. Al respecto, el general Sandoval solo argumentó que se necesitan soldados que respalden a funcionarios migratorios. Si bien, el único que puntualizó que la Guardia no debería implementar esta política fue el exfuncionario de Seguridad Nacional, Gustavo Mohar, quien culpa la medida a EE. UU. y a la imposición de tarifas.

Un miembro de la Policía mexicana patrulla la zona donde fueron hallados el 24 de junio de 2019 los cuerpos sin vida de un presunto migrante y su bebé en la orilla del Río Bravo en Matamoros, frontera con EE. UU., en el estado de Tamaulipas (México).
Un miembro de la Policía mexicana patrulla la zona donde fueron hallados el 24 de junio de 2019 los cuerpos sin vida de un presunto migrante y su bebé en la orilla del Río Bravo en Matamoros, frontera con EE. UU., en el estado de Tamaulipas (México). Abraham Pineda-Jácome / EFE

Sin embargo, mientras Sandoval comunicaba este plan de “amortiguación”, los titulares de la jornada reportaban más muertes. Un padre y su hija de menos de dos años perdieron la vida este 23 de junio cuando cruzaban el río Bravo, cerca de la ciudad mexicana de Matamoros. Mientras que muy cerca, en la frontera entre México y Texas, tres niños y una mujer de nacionalidad guatemalteca eran hallados muertos, de nuevo, intentando cruzar la frontera.

“Se extraviaron, y a causa de las altas temperaturas y la falta de agua no lograron sobrevivir”, explicó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala, “lamentando” el fallecimiento.

Pese a comunicar un aplazamiento de las deportaciones, el Gobierno del presidente Donald Trump ha iniciado redadas en el estado de Texas, fronterizo con México, en las que ya ha detenido a 52 migrantes sin documentación (nueve en Valle del Río Grande, siete en San Antonio, 20 en Laredo y 16 en Austin y Waco), de los cuales 46 son hombres y seis son mujeres, según el Servicio de Inmigración y Aduanas.

No obstante, el diario The Washington Post se adelantó a la agencia y comunicó que esta prepara un operativo que podría afectar a hasta 2.000 familias en Nueva York, Miami, Houston, Los Ángeles y San Francisco, entre otras ciudades. Unas detenciones y deportaciones que empezarán a ser realmente efectivas dentro de “dos semanas”, tiempo que Trump ha dado a los demócratas y republicanos para que encuentren una solución a la migración.

México ya ha anunciado que, si su plan falla, considerará cambiar sus leyes para ajustarse a la petición del presidente de EE. UU. Mientras que EE. UU., insiste en aranceles graduales, si nada mejora. En el medio, atrapados entre las fronteras, hay sobre todo ciudadanos de Guatemala, Honduras y El Salvador, viviendo una crisis migratoria.

Con Reuters y EFE

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