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Reporteros

100 años del tratado de Versalles, el acuerdo que selló la paz y desató otra guerra

Se cumplen 100 años de uno de los acuerdos más polémicos de la historia: el tratado de Versalles. Este armisticio buscó afianzar las bases de la paz luego de los cuatro años de la Primera Guerra Mundial y fue firmado entre los países aliados y Alemania. Para los primeros significó la paz, mientras que para los alemanes significó la humillación y abrió las puertas a la Segunda Guerra Mundial.

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El 18 de enero de 1919 se inauguró en París la Conferencia de la Paz. Esta tenía entre sus principales objetivos privilegiar la seguridad colectiva por encima de los intereses nacionales y respetar el derecho a la libre determinación de los pueblos. Dos de los 14 puntos establecidos por el presidente estadounidense Woodrow Wilson en 1918.

“En este encuentro se planteó una diplomacia abierta, es decir un rechazo a los tratados secretos y a la negociación entre cancillerías. Por otro lado, planteó el desarme, algo que también hizo eco tras cuatro años de guerra”, dijo Vincent Laniol, profesor agregado de historia.

Un total de 32 Estados, procedentes de los cinco continentes se dieron cita en la capital francesa para participar de la conferencia. Entre las naciones participantes hubo varios países africanos y asiáticos que aprovecharon el evento para plantear diversas posiciones.

“Diversas naciones oprimidas acudieron a París con la esperanza de que algunas injusticias fuesen reparadas o que se obtuviera autonomía o un Estado. Lamentablemente no todos pudieron acceder a los grandes responsables”, afirmó Laniol.

¿Qué ganó y qué perdió Alemania con el Tratado?

Alemania cuestionó de manera rotunda el tratado firmado. De hecho, a la cita de París su invitación llegó tarde por lo que definió el mismo como un ‘diktat’, es decir, un acuerdo sin consulta. Por otro lado, el mismo presenta dos artículos calificados como deshonrosos, entre ellos, el 231 el cual responsabiliza a Alemania de los daños surgidos de la guerra y por ende su reparación.

El tratado despoja a Alemania de 10% de su población y un 13% de su territorio. Adicionalmente pierde algunas colonias y parte de su Ejército.

La caída económica y el ascenso del nazismo

El conflicto afectó gravemente la economía alemana. Sin embargo, con la llegada de un nuevo canciller, Gustav Stresemann, entre 1924 y 1929 se estableció un nuevo marco (moneda alemana) más fuerte.

Paralelamente, Estados Unidos invirtió capital en Alemania y los recursos fueron empleados para pagar las responsabilidades de la guerra a los aliados y estos pagaron a Estados Unidos sus deudas de guerra. Este triángulo fue conocido como Plan Dawes.

En esos años, diversos hechos se presentan. Stresemann se acerca al primer ministro francés Aristide Briand. En Ginebra, Suiza, Alemania reconoce sus fronteras con Bélgica y Francia, mientras que Berlín se convierte en epicentro del impulso económico.

“El crecimiento económico proviene de las Américas y Berlín es el epicentro. Pero el problema es que se olvidó a Munich, Dusseldorf, una Alemania muy conservadora”, dijo Nicolás Pantin, representante del Instituto Histórico Alemán.

Pero en 1929 se produjo el desplome financiero que hundió a Estados Unidos en la “Gran Depresión”, una situación que afectó a Alemania. El desempleo se hace masivo y políticamente Gustav Stresemann, no cuenta con liderazgo.

La situación económica fue el sustento para que Adolf Hitler, un antiguo combatiente que luego se convertiría en líder del partido Nacional Socialista alemán, llegara al poder aunque su ascenso no fue sencillo. Su organización política participó sin éxito en las elecciones de 1928 y 1930 pero logra convertirse como la primera fuerza política de Alemania en 1932.

En enero de 1933 Hitler asume el poder luego de habérsele negado en 1932. Su programa se sustenta en el regreso de la ‘Gran Alemania’ y la abolición del diktat.
“Todas las etapas de revisión del Tratado de Versalles que Hitler y su Gobierno ponen en marcha reforzaron su popularidad en la sociedad alemana (…) y llevó adelante su programa sin hacer la guerra”, explica Arndt Weinrich.

Es así como entre los años 1936 y 1938, Hitler sigue avanzando en su proyecto, entre sus acciones destaca la anexión de Austria y los Sudetes en 1938. En 1939, cuando invade Polonia, las democracias de la región le declaran la guerra.

Pero la victoria del Ejército alemán sobre Francia en 1940 elevó la popularidad de Hitler. “Esta idea de que 1940 viene a exorcizar el trauma de 1918 limpia la ofensa. Para ellos (los alemanes) la guerra se termina en Rethondes en 1940”, agrega Weinrich.

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