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La calma vuelve a Hong Kong luego de las violentas manifestaciones en el Parlamento

Policías en frente de la sede del Parlamento de Hong Kong el 2 de julio de 2019.
Policías en frente de la sede del Parlamento de Hong Kong el 2 de julio de 2019. Jorge Silva / Reuters

Cientos de manifestantes ingresaron a la fuerza al Parlamento hongkonés, donde manifestaron durante varias horas. El presidente de la institución anunció el cierre de la sede legislativa durante al menos dos semanas a raíz de los daños.

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El 1 de julio de 1997 se puso fin al dominio colonial británico sobre Hong Kong. El territorio fue devuelto a China, pero entre los acuerdos, el sistema político de este territorio quedó separado, aplicando la idea de "un país, dos sistemas".

22 años después, miles de hongkoneses conmemoraron el retorno de la democracia, sin embargo, no todos son partidarios de la integración de esta Región Administrativa Especial al molde chino. Y con el descontento hacia el Ejecutivo hongkonés a flor de piel por el fallido trámite de la ley de extradición, cientos de manifestantes decidieron atacar la sede del Parlamento el pasado 1 de julio e izaron la bandera de Hong Kong en su época colonial.

Estas manifestaciones contra el Gobierno dejaron en el Parlamento vidrios rotos, cascos y sombrillas en el piso y grafitis en las paredes. A raíz de los daños generados, el presidente del Parlamento anunció el cierre de la sede legislativa por al menos dos semanas. Y aunque este 2 de julio hay calma en las calles, el descontento tanto de manifestantes como del Gobierno sigue latente. 

China le pide a EE. UU. y a Reino Unido "no entrometerse" en sus asuntos

Desde Beijing, el Gobierno chino denunció los "actos de vandalismo" cometidos en la noche del lunes.

Sorpresivamente, durante los primeros instantes de la intervención en el Parlamento no hubo policías que detuvieran a los enojados manifestantes, quienes, con tubos de hierro lograron levantar la cortina metálica que protegía la entrada de la sede del legislativo.

"Este violento asalto al Parlamento de Hong Kong y el vandalismo en las instalaciones del Consejo Legislativo pisotea el Estado de derecho y socava el orden social. Es además una grave violación de la ley, así que lo condenamos enérgicamente", dijo Geng Shuang, portavoz del Ministerio de Exteriores de China.

Shuang agregó que "el Gobierno central chino apoya firmemente al Gobierno de Hong Kong y a las autoridades en el tratamiento de esta asunto, según la ley".

Antes del pronunciamiento de China, Carrie Lam, la jefa del Gobierno local de Hong Kong, condenó las manifestaciones, que en un primer tiempo empezaron pacíficamente:

"La segunda escena que hemos visto hoy, que entristece e impacta a muchas personas, es un extremo uso de la violencia y el vandalismo por parte de los manifestantes que asaltaron la sede del Parlamento. Esto es algo que tenemos que condenar seriamente".

Por su parte, el Gobierno de Estados Unidos instó a todas las partes a "abstenerse de la violencia". Reino Unido también se pronunció, lanzando una clara advertencia a China: "Instamos a las autoridades a que no utilicen lo que sucedió como pretexto para la represión, sino que comprendan las causas fundamentales de lo que ocurrió. Los hongkoneses están preocupados de que sus libertades básicas estén siendo atacadas".

Ante las declaraciones de Occidente, Beijing pidió a ambos países no interferir en los asuntos de Hong Kong y China.

Tras la presión en las calles, el Ejecutivo de la excolonia británica suspendió el mes pasado la implementación de un proyecto de ley para facilitar la extradición a China continental. Sin embargo, las protestas en contra se prolongaron para exigir el abandono final del proyecto y pedir la renuncia de Carrie Lam.

Con Reuters y EFE

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