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¿Qué ha sido de los Hermanos Musulmanes a seis años de su derrocamiento?

Saad al-Katatni, miembro principal de los Hermanos Musulmanes y antiguo miembro del Parlamento egipcio está sentado junto a su compañero Sobhy Saleh, en una celda durante un juicio por actos de rebeldía durante el levantamiento de 2011 contra el expresidente Hosni Mubarak. El Cairo, el 2 de diciembre de 2018.
Saad al-Katatni, miembro principal de los Hermanos Musulmanes y antiguo miembro del Parlamento egipcio está sentado junto a su compañero Sobhy Saleh, en una celda durante un juicio por actos de rebeldía durante el levantamiento de 2011 contra el expresidente Hosni Mubarak. El Cairo, el 2 de diciembre de 2018. Mohamed el-Shahed / AFP

A días de la muerte del expresidente y líder de la hermandad Mohamed Morsi, se cumplen seis años del golpe de Estado que acabó con su mandato y que subyugó al más antiguo de los movimientos islamistas contemporáneos al exilio.

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El 3 de julio de 2013 el hoy presidente de Egipto, Abdelfatah al-Sisi, lideró, apoyado por el Ejército, un golpe de Estado con el objetivo de derrocar al primer mandatario elegido democráticamente en la historia de Egipto, Mohamed Morsi, líder de los Hermanos Musulmanes.

La reconocida cofradía nació en 1928 con el objetivo de pregonar la necesidad de que los países árabes volvieran a practicar el islam ortodoxo y de manera rigurosa. También instaba a los ciudadanos a derrocar a los gobiernos autócratas instaurados en sus territorios y a liberarse de la influencia de Estados Unidos en sus Estados.

En 2012 los Hermanos Musulmanes obtuvieron la mayoría de los escaños del Parlamento egipcio y en 2013 la Presidencia. Su amplia popularidad, fraguada especialmente a partir de la década de los sesenta, se debe a una tradición de aporte social como construcción de escuelas, centros de salud u hogares para adultos mayores en los sectores más necesitados; un modelo copiado por otros grupos islamistas como Hamás, en Palestina, o Hezbolá, en el Líbano.

Imagen de archivo. El derrocado expresidente egipcio, Mohamed Morsi, es visto tras las rejas durante un juicio. El Cairo, el 8 de mayo de 2014.
Imagen de archivo. El derrocado expresidente egipcio, Mohamed Morsi, es visto tras las rejas durante un juicio. El Cairo, el 8 de mayo de 2014. Reuters

Morsi falleció el pasado 17 de junio, mientras asistía a una vista judicial en uno de los tantos procesos que se le seguían. Su muerte y entierro casi en silencio en Egipto marca el presente de los Hermanos Musulmanes, que pasó de ser el partido más votado a ser considerado como una organización terrorista.

Hermanos Musulmanes debilitados, pero con un fuerte apoyo exterior

A pesar de las victorias electorales de 2012 y 2013, tras el golpe de Estado el debilitamiento del movimiento fue inevitable. Sus principales líderes, Morsi y Mohamed Badia, líder espiritual del grupo, fueron detenidos. El primero fue condenado a prisión y Badia sentenciado a muerte, así como a varias cadenas perpetuas.

"El grupo se ha desintegrado por el encarcelamiento de sus líderes y la huida de otros a países como Qatar, Turquía y Reino Unido, pero no ha desaparecido", señaló a la agencia de noticias EFE, Amr Hashim, vicedirector del centro de estudios estratégicos gubernamental, Al Ahram.

A pesar de ello, el movimiento sigue teniendo una fuerte popularidad: "Tras la muerte de Morsi hemos visto la gran cantidad de simpatizantes que tienen", asegura Hashim. La mayor parte del apoyo provino del extranjero, de miembros y seguidores de los Hermanos Musulmanes exiliados y de líderes de grupos islamistas, como el palestino Hamás y el tunecino Al-Nahda, así como también del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Manifestantes agitan las banderas de Jordania y de los Hermanos Musulmanes junto a un cartel que muestra al derrocado presidente egipcio Mohamed Morsi, con leyendas en árabe que dicen “El mártir Mohamed Morsi". Ammán, el 21 de junio de 2019.
Manifestantes agitan las banderas de Jordania y de los Hermanos Musulmanes junto a un cartel que muestra al derrocado presidente egipcio Mohamed Morsi, con leyendas en árabe que dicen “El mártir Mohamed Morsi". Ammán, el 21 de junio de 2019. Khalil Mazraawi / AFP

Localmente sus fuentes de financiación se han visto diezmadas en los pasados años, las autoridades han requisado centenares de negocios y organizaciones benéficas de la hermandad y han congelado los fondos de sus líderes y otras figuras vinculadas a ellos.

Es por ello que actualmente su principales fuentes de financiación provienen precisamente de fuera de las fronteras egipcias, algo que analistas como Hashim consideran una "amenaza" para Egipto: "El grupo se ha convertido en un instrumento en manos de países y autoridades a cuyos intereses sirve, lo cual se asemeja al terrorismo internacional financiado por otros países", asegura.

¿Podrán los Hermanos Musulmanes volver a la vida política?

Nada hace apostar a que los Hermanos Musulmanes puedan tener, al menos a corto plazo, un nuevo inicio en la escena política de Egipto, pues durante el mandato de Al-Sisi, el trato a la organización se ha caracterizado por una dura represión y la proscripción de la figura del grupo en los medios de comunicación.

El investigador egipcio Georges Fahmi, del Instituto Universitario Europeo, asegura que un ala del grupo ha estado esperando una oferta para llegar a un compromiso con el Gobierno desde 2013. No obstante, el experto resalta que el "régimen siente que ha ganado la batalla y no tiene la necesidad de hacer ninguna concesión en este momento".

Una persona muestra el signo de Rabia (utilizado por los partidarios de Morsi y prohibido en Egipto por el Gobierno de Al-Sisi) durante una ceremonia en honor al fallecido expresidente Mohamed Morsi. Estambul, Turquía, el 18 de junio de 2019.
Una persona muestra el signo de Rabia (utilizado por los partidarios de Morsi y prohibido en Egipto por el Gobierno de Al-Sisi) durante una ceremonia en honor al fallecido expresidente Mohamed Morsi. Estambul, Turquía, el 18 de junio de 2019. AFP

Para algunas voces la muerte de Morsi podría abrir la puerta a un acercamiento con el Gobierno. Hashim se muestra convencido de que "la Hermandad quiere una reconciliación con las autoridades, a pesar de que hay miembros de la organización que se muestran contrarios".

El elemento decisivo sigue siendo la dura postura de Al-Sisi, quien considera que cualquier intento de diálogo sería visto como una "traición". Esta semana, el mandatario aseguró que Egipto ha conseguido "destruir la infraestructura de las organizaciones terroristas" y ha acabado con "las fuerzas del mal y la oscuridad", término con el que suele referirse de forma indirecta a sus oponentes.

Pero aunque las autoridades egipcias consideran que han ganado la batalla contra la hermandad islámica, esta sigue siendo el grupo opositor más organizado, con fuertes conexiones externas y recursos financieros que provienen del exterior. Por el momento, los Hermanos Musulmanes continúan entre las sombras.

Con EFE

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