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La ONU no logra acuerdo sobre condena del ataque a centro de migrantes en Libia

Un migrante recoge ropa entre los escombros que dejó el ataque aéreo en el suburbio de Tajoura, en la capital libia Trípoli, el 3 de julio de 2019.
Un migrante recoge ropa entre los escombros que dejó el ataque aéreo en el suburbio de Tajoura, en la capital libia Trípoli, el 3 de julio de 2019. Ismail Zitouny / Reuters

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de urgencia para abordar la crisis en Libia, luego del ataque a un centro de migrantes que dejó al menos 44 muertos y más de 100 heridos. No hubo condena unánime.

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A puerta cerrada, representantes de 15 países discutieron un texto propuesto por el Reino Unido, que exigiría detener la ofensiva luego del bombardeo contra el centro de migrantes en Trípoli que dejó al menos 44 migrantes muertos y otros 130 heridos.

Se trata del número más alto reportado públicamente de un ataque aéreo o bombardeo desde que las fuerzas leales a Haftar lanzaron una ofensiva hace tres meses con tropas terrestres y aviones para tomar la capital, base del gobierno internacionalmente reconocido de Libia.

"Este ataque claramente podría constituir un crimen de guerra, ya que mató por sorpresa a personas inocentes cuyas graves condiciones les obligaron a estar en ese refugio" aseguró Ghasán Salamé, enviado de la ONU para Libia.

A pesar de que todavía se desconoce quién está detrás del ataque, se teme que los responsables serían las fuerzas del mariscal de campo Jalifa Haftar, quienes advirtieron hace algunos días que iniciarían una campaña de bombardeos contra Trípoli.

Los organismos de emergencia recuperan los cuerpos después de un ataque aéreo en el Centro de Detención Tajoura, al este de Trípoli, el 3 de julio de 2019.
Los organismos de emergencia recuperan los cuerpos después de un ataque aéreo en el Centro de Detención Tajoura, al este de Trípoli, el 3 de julio de 2019. Mahmud Turkia / AFP

“Condeno enérgicamente el ataque aéreo que mató a al menos 40 migrantes inocentes en un centro de detención en Libia. Es un crimen horrible que debe ser investigado a fondo”, expresó a través de su cuenta de Twitter el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Moussa Faki Mahamat.

Escalada de violencia en Libia deja más de 600 muertos

Desde 2015, este país africano tiene dos gobiernos: uno impuesto por Naciones Unidas tras su fracasado plan de paz, y que apenas domina la capital, y otro liderado por el mariscal Haftar en la ciudad de Tobruk que controla alrededor del 70 por ciento del territorio nacional, así como la mayor parte de los recursos petroleros.

El hombre fuerte del país puso cerco a Trípoli el pasado cuatro de abril en un claro mensaje a la comunidad internacional que tenía como primer objetivo arruinar el actual plan de paz.

Según los responsables del Gobierno apoyado por la ONU, Haftar ha intensificado los bombardeos en respuesta a la pérdida hace varios días de la ciudad de Gharyan, situada a unos 100 kilómetros de Trípoli y base usada por sus tropas para el asedio de la capital.

“Lo absurdo de esta guerra en curso ha llevado a este asesinato injusto y sangriento a sus peores y más trágicas consecuencias”, dijo Gasshan Slamah, jefe de la misión de Naciones Unidas en Libia, quien por medio de su cuenta de Twitter hizo un llamado a la comunidad internacional para que “aplique las sanciones apropiadas contra quienes ordenaron, llevaron a cabo y armaron este crimen en flagrante contradicción con el derecho internacional humanitario”.

Desde el lanzamiento de la ofensiva de Haftar, suceden los combates en las áreas rurales del sur de Trípoli, en una espiral de violencia que ya ha causado cerca de 600 muertos, más de 5.000 heridos y obligado a más 30.000 familias a abandonar sus hogares y a convertirse en desplazados internos.

Los enfrentamientos han afectado a miles de migrantes, en su mayoría subsaharianos, que permanecen en los alrededores de la capital a la espera de poder viajar de forma irregular a Europa o que han sido recluidos en centros de detención tras fracasar en el intento.

Imagen de los migrantes y sus pertenencias luego del ataque aéreo en el suburbio de Tajoura en Trípoli, Libia, el tres de julio de 2019.
Imagen de los migrantes y sus pertenencias luego del ataque aéreo en el suburbio de Tajoura en Trípoli, Libia, el tres de julio de 2019. Ismail Zitouny / Reuters

Libia es un estado víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera a la victoria de los grupos rebeldes sobre la larga dictadura de Muamar al Gadafi.

Sus playas del oeste se han convertido en el principal trampolín para la inmigración irregular a través de la ruta del Mediterráneo central, una de las más mortíferas del mundo. En ese contexto, los migrantes de África que huyen de la pobreza y la guerra tratan de llegar a Italia en barco, pero muchos son recogidos y devueltos por la guardia costera libia, apoyada por la Unión Europea.

En tanto, miles de personas están recluidas en centros de detención administrados por el Gobierno en lo que los grupos de derechos humanos y las Naciones Unidas dicen que a menudo son condiciones inhumanas.

La agencia de refugiados del ACNUR ya había pedido en mayo que se evacuara el centro de Tajoura, que tiene 600 personas, luego de que un proyectil aterrizara a menos de 100 metros y lesionara a dos migrantes.

Con EFE y Reuters

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