Saltar al contenido principal

De África a Estados Unidos, pasando por América Latina: una nueva ruta migratoria

Los migrantes africanos utilizan un bote improvisado para cruzar la frontera entre Guatemala y México en Ciudad Hidalgo, Chiapas, el 10 de junio de 2019.
Los migrantes africanos utilizan un bote improvisado para cruzar la frontera entre Guatemala y México en Ciudad Hidalgo, Chiapas, el 10 de junio de 2019. Pedro Pardo / AFP

En lugar de Europa, cada vez más migrantes de África quieren llegar a Estados Unidos emprendiendo un peligroso viaje a pie a través de América latina. Algunos se resignan y piden asilo en Brasil o en Ecuador; otros, mueren en el camino.

Anuncios

En mayo de 2018, unos pescadores rescataron una pequeña embarcación gravemente dañada, a la deriva cerca de la costa. A bordo del catamarán de 12 metros descubrieron 25 migrantes, provenientes de Senegal, Nigeria, Guinea, Sierra Leona y Cabo Verde, y dos coyotes, todos vivos.

Según las autoridades, los hombres entre 19 y 35 años habrían estado 35 días a la deriva, varios de ellos sin agua ni comida, tomando agua de mar y orina. Un viaje que emprendieron con la esperanza de encontrar un "mejor futuro", según el portal de noticias 'G1'.

La escena parecería del Mediterráneo, pero el barco que venía desde Cabo Verde fue encontrado en Brasil, luego de 3.000 kilómetros de travesía por el Atlántico. "Tras 35 días en estas condiciones es realmente increíble que nadie haya muerto", le afirmó un policía brasileño al diario 'The Guardian'.

Cada vez más migrantes subsaharianos optan por la travesía del Atlántico para llegar hasta Estados Unidos por América latina desde la República democrática del Congo, Angola, Camerún, Nigeria y Ruanda, entre otros.

Un aumento "dramático" de la cantidad de migrantes subsaharianos

Según la policía estadounidense de las fronteras, el aumento de la cantidad de migrantes africanos en la frontera con México es "dramático". En un comunicado, la Oficina de Aduanas y protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) afirmó haber detenido a más de 500 personas provenientes del continente africano desde el 30 de mayo de 2019. Todos tratan de llegar a la ciudad texana de Del Rio.

En México, las autoridades detuvieron a 1.934 personas entre enero y abril de 2019, es decir tres veces más que en 2018 durante el mismo periodo. Lo mismo ocurrió en Panamá.

Las cifras son netamente inferiores a los casi 440.000 migrantes arrestados en las fronteras estadounidenses, en su mayoría provenientes de América latina. Pero desde hace un tiempo, "se convirtió en una tendencia y seguirá intensificándose", explica a France 24 Hannah DeAngelis, quien encabeza el programa de acogida de inmigrantes y refugiados de la ONG estadounidense Catholic Charities en Portland, en el Estado de Maine.

"Esto es un problema porque es una ruta muy peligrosa", añade Luisa Feline Freier, profesora de la Universidad del Pacífico, en Lima, especialista en políticas de inmigración y refugiados en América Latina, entrevistada por France 24.

Migrantes africanos esperan ser admitidos en el centro de migrantes Siglo XXI en Tapachula, México, el 12 de junio de 2019.
Migrantes africanos esperan ser admitidos en el centro de migrantes Siglo XXI en Tapachula, México, el 12 de junio de 2019. José Cabezas / Reuters

Una travesía "peligrosa", que empieza en Brasil

A menudo, su travesía inicia en Brasil, "donde llegan en avión", relata a France 24 Bernardo Laferté, coordinador general del Comité nacional para los refugiados (Conare), órgano del ministerio de Justicia brasileño. "Algunos llegan también en barcos de toda clase, sobre todo comerciales", continúa.

"Los subsaharianos que piden asilo en estos casos suelen tener más recursos y a menudo les pagan a coyotes", explica Luisa Feline Freier. "Con frecuencia no se trata de locales pobres, como los centroamericanos, sino de personas que tienen una cierta facilidad económica y que han estudiado".

Aprovechando la falta de control en la región amazónica, continúan su travesía hacia Estados Unidos. "Lo hacen sobre todo pasando por lugares donde no hay puestos fronterizos", dice Bernardo Laferté. "No sabemos con exactitud cuántos son".

A través de la Amazonía llegan a Perú, luego a Ecuador y a Colombia –en bus, carro o a veces a pie–, "un viaje que puede durar hasta seis meses", describe Hannah DeAngelis.

"Creí que todos íbamos a morir" en el camino

Antonio V, un angoleño, relató su peligroso viaje en Los Observadores de France 24. Dijo que había caminado durante meses con otras 250 personas de Colombia por la frontera estadounidense.

Todos los que han sobrevivido hablan de un viaje peligroso durante el cual deben enfrentar ataques de grupos armados, condiciones de higiene deplorables, falta de agua potable, de comida, sin acceso a tratamientos médicos, al igual que una fauna peligrosa. "Yo creí que todos íbamos a morir", le contó otro migrante a la revista bimensual estadounidense 'The New Republic'.

"Evidentemente es imposible saber cuántos mueren en el camino, pero algo es seguro: la cantidad es muy alta", explica Luisa Feline Freier, quien entrevistó a muchos migrantes durante sus investigaciones.

Brasil, ¿el primer destino de esta oleada y nueva tierra prometida?

"Los países de América Latina son solo una etapa para algunos, pero otros terminan quedándose y aprovechan sus leyes flexibles en materia de inmigración", analiza Luisa Feline Freier. Según los especialistas, Brasil es el primer destino.

En 2018, 152.600 peticiones de asilo fueron estudiadas, en su mayoría de venezolanos. De esas, 26.207 eran de personas provenientes de África subsahariana, según las cifras del alto comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR). Casi el doble que en 2016.

Esta apertura de los países de América del sur debería continuar, según ACNUR: "Es importante que Brasil siga recibiéndolos y acogiéndolos, como siempre lo ha hecho, con un sistema que funciona muy bien y que hace todo lo posible para que los migrantes se integren a la población local", le explica a France 24 Luiz Fernando Godinho, portavoz de la filial brasileña.

El tiempo de análisis de las peticiones es también una ventaja para quienes huyen de su país: "entre seis meses y un año, dependiendo de la situación", afirma el responsable de la ONU. Una ventaja frente a Estados Unidos, donde este proceso puede tardar hasta seis años.

Las autoridades "no hablan sobre la inmigración africana"

Pero las autoridades no parecen estar preparadas para enfrentar esta oleada, particularmente en Brasil. "Los gobiernos no hablan para nada sobre la inmigración africana", confirma Luisa Freier.

En su comunicado, la CBP estadounidense indica que esta nueva realidad le añade un "reto a la crisis humanitaria" pues estas poblaciones tienen "diferencias culturales y lingüísticas".

En Brasil, nadie parece querer entender la magnitud del fenómeno. "Debo volver a verificarlo, nos hemos ocupado sobre todo de los venezolanos", se sorprende Bernardo Laferté cuando France 24 le cita las cifras del Comité Nacional para los Refugiados, que él mismo coordina.

La policía federal brasileña, encargada de la inmigración, no contestó a nuestras preguntas.

Huyendo de la xenofobia europea los migrantes deben enfrentar el racismo suramericano

Como dice un proverbio brasileño, "el mundo no es un mar de rosas": una vez asentados, los migrantes deben enfrentar "el racismo, que es muy fuerte", según Luisa Feline Freier.

"Las declaraciones racistas del presidente Jair Bolsonaro son un ejemplo", adelanta la investigadora. "Los países latinoamericanos piensan poco en la inmigración africana. Sus leyes, flexibles, están en realidad destinadas a favorecer la inmigración europea y blanca, como ocurre en Argentina y Brasil".

En mayo de 2018, los 25 migrantes africanos a bordo del catamarán le pidieron asilo a Brasil. En cuanto a los dos coyotes, fueron detenidos por transporte ilícito de personas, tras esta peligrosa e inédita travesía, que podría haber abierto la ruta.

Este artículo fue adaptado de su original en francés.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.