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Tras hermética negociación, Corea del Norte libera al estudiante australiano Alek Sigley

Alek Sigley, un estudiante australiano que fue detenido en Corea del Norte, se dirige al Aeropuerto Internacional de Beijing, China, el 4 de julio de 2019.
Alek Sigley, un estudiante australiano que fue detenido en Corea del Norte, se dirige al Aeropuerto Internacional de Beijing, China, el 4 de julio de 2019. Nicolas Asfouri / AFP

Alek Sigley, de 29 años, estudiaba en Pyongyang cuando se reportó su desaparición el 25 de junio. El Gobierno australiano tuvo que recurrir a una delegación sueca para negociar su liberación. La causa de su detención sigue sin revelarse.

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La desaparición del estudiante no escapa del secretismo que rodea a Corea del Norte. Su liberación tampoco. Sigley arribó este 4 de julio a China luego de que una delegación sueca negociara su libertad por petición del Gobierno australiano que no tiene presencia diplomática en el país de Kim Jong-un.

Al llegar al aeropuerto de Beijing, Sigley fue escoltado hasta el lugar donde tomaría un vuelo hacia Japón, donde vive su esposa, Yuka Morinaga. Mientras caminaba hizo un signo de paz con su mano y se limitó a comentarle a los reporteros que lo seguían con sus cámaras, que estaba muy bien.

No esbozó otra palabra. Se negó a comentar lo que sucedió en la capital norcoreana. Su padre, Gary Sigley, un profesor de estudios asiáticos de la ciudad de Perth, en el oeste de Australia, ratificó a los periodistas que su hijo estaba de buen humor y que pronto se reuniría con su esposa, que de momento estaba a cargo de la embajada de Australia en Beijing. "Estamos extremadamente complacidos de que Alek esté sano y salvo en Beijing", dijo el profesor.

El estudiante australiano Alek Sigley, de 29 años, quien se encontraba detenido en Corea del Norte, llega al Aeropuerto Internacional de Beijing en China, el 4 de julio de 2019.
El estudiante australiano Alek Sigley, de 29 años, quien se encontraba detenido en Corea del Norte, llega al Aeropuerto Internacional de Beijing en China, el 4 de julio de 2019. Kyodo / Vía Reuters

En su natal Australia, el primer ministro Scott Morrison interrumpió en el Parlamento para confirmar que el estudiante estaba a salvo. El político tampoco dio más detalles sobre la detención de Sigley, solo ofreció elogios a sus funcionarios y a los suecos que participaron en la misteriosa negociación de rescate.

"Este resultado demuestra el valor del trabajo discreto y detrás de escena de los funcionarios para resolver casos consulares complejos y delicados, en estrecha asociación con otros gobiernos", dijo Morrison en el comunicado. El Ministerio de Relaciones Exteriores sueco dijo que acogía con satisfacción la liberación.

Una misteriosa desaparición que despierta suspicacias en lo político

Sigley estudiaba literatura y era un usuario muy activo en redes sociales en Corea del Norte. Regularmente publicaba fotos y escribía sobre la comida y la moda en el país asiático porque le atraía su cultura. También fue colaborador habitual de los medios de comunicación internacionales sobre la cotidianidad en el hermético país de Kim, con el que siempre se mostró entusiasta.

Las alarmas se encendieron, cuando de repente, hace unas semanas, el entusiasta estudiante desapareció de sus cuentas de redes sociales. Este fue su último tweet en el que hablaba sobre una "nueva señalización sobre la entrada principal del hotel Ryugyong. ¿Una señal que pronto estará abierta al público?"

No fue una coincidencia que la detención se produjera durante las negociaciones entre Pyongyang y Washington, un aliado cercano de Australia, explicó a la agencia Reuters el especialista de seguridad asiático Euan Graham.

"Corea del Norte no habría detenido a un ciudadano australiano sin considerar las ramificaciones geopolíticas", dijo Graham, profesor de la Universidad La Trobe en Melbourne. Según el experto, su detención podría haber sido utilizada como una especie de palanca hacia estos objetivos.

Pero el pasado de Pyongyang no miente. Su trato a los extranjeros muestra un historial oscuro de acusaciones de espionaje que han derivado en muchos casos en años de prisión por estos señalamientos. La muerte del estudiante estadounidense Otto Warmbier en 2017, después de que estuvo detenido durante 17 meses, provocó un largo período de tensión entre ambos países.

Warmbier fue sentenciado a 15 años de trabajos forzados en 2016 por, según los medios de comunicación estatales de Corea del Norte, intentar robar un artículo con un eslogan político, pero el norteamericano falleció poco después de ser trasladado a su natal Ohio, en estado de coma, luego de haber estado detenido en Corea del Norte durante 17 meses.

El de Sigley, sin duda, es un caso singular en el que falta mucha claridad.

Con EFE y Reuters

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