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Ya son 53 muertos por ataque aéreo en Libia y la ONU denuncia que hubo disparos contra migrantes

Migrantes caminan a las afueras del centro de detención Tajoura, en la capital, Trípoli, el 3 de julio de 2019, luego de un ataque aéreo que dejó decenas de muertos.
Migrantes caminan a las afueras del centro de detención Tajoura, en la capital, Trípoli, el 3 de julio de 2019, luego de un ataque aéreo que dejó decenas de muertos. Mahmud Turkia / AFP

Un informe de Naciones Unidas sobre el bombardeo al centro de detención de migrantes Tajoura, en el sur de Trípoli, señala que los guardias del sitio al parecer dispararon indiscriminadamente contra quienes intentaban huir del ataque.

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Para la Organización de Naciones Unidas (ONU), no fueron 44, sino 53 los muertos que dejó el bombardeo a un centro de detención de migrantes en el sur de la capital libia Trípoli, el miércoles 3 de julio de 2019.

Un informe preliminar sobre lo ocurrido en el centro de detención Tajoura entregado por la organización -que encabeza uno de los bandos gubernamentales del país-, no solamente elevó la cifra inicial estimada de muertos, sino que revela que fueron dos ataques aéreos, y no uno, los perpetrados, al parecer, por fuerzas leales al mariscal Jalifa Haftar.

El reporte indica que un primer ataque con aviones de uso militar se produjo en un garaje desocupado y segundo en un hangar que tenía alrededor de 120 refugiados y migrantes.

Una migrante transporta sus pertenencias en el centro de detención golpeado por un ataque aéreo en el suburbio de Tajoura en Trípoli, Libia, el 3 de julio de 2019.
Una migrante transporta sus pertenencias en el centro de detención golpeado por un ataque aéreo en el suburbio de Tajoura en Trípoli, Libia, el 3 de julio de 2019. Ismail Zitouny / Reuters

Al tiempo que mantuvo el cálculo de heridos en 130, la ONU detalló que, del total de muertos, seis eran niños y fue más allá para concluir que muchas de las víctimas fallecieron después de que los guardias del lugar les dispararan cuando intentaban huir del ataque.

"Hay informes que indican que después del primer impacto, algunos refugiados y migrantes fueron atacados por guardias cuando intentaban escapar", dijo el informe de Naciones Unidas, que a su vez advierte que Libia se ha convertido en un lugar cada vez más inseguro para los migrantes.

“Tres mensajes clave después de los ataques aéreos (…): ellos NO deben estar detenidos; los civiles NO deben ser un objetivo; y Libia NO es un lugar seguro de retorno. Y, por supuesto, los estados con influencia deben cooperar para poner fin al conflicto, en lugar de alimentarlo”, dijo en Twitter el alto comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi.

La Organización Internacional para las Migraciones de la ONU condenó el ataque y también advirtió que “el sufrimiento de los migrantes en Libia se ha vuelto intolerable. Debe quedar claro para todos que Libia no es un puerto seguro y que miles de vidas continúan en riesgo inminente".

Consejo de seguridad terminó sin condena para los autores del ataque

Horas después de que el centro de migrantes fuera atacado, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de urgencia para analizar la situación y elaborar un documento consensuado de condena al atentado.

Sin embargo, al término del encuentro a puerta cerrada, no se había llegado a un acuerdo al respecto, aunque muchos de los miembros del consejo apoyaron la iniciativa del secretario general de la ONU, António Guterres, de llevar a cabo una investigación que permita dirimir quiénes fueron los responsables del ataque.

“Estoy indignado por los informes de que decenas de refugiados y migrantes, incluidos mujeres y niños, han sido asesinados y heridos por ataques aéreos en un centro de detención de migrantes cerca de Trípoli, Libia. Condeno este terrible incidente y solicito una investigación independiente”, escribió Guterres en Twitter.

Para la alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, el atentado puede constituir un crimen de guerra. "Este ataque, según las circunstancias precisas en las que se ha producido, puede constituir un crimen de guerra", señaló Bachelet en un comunicado emitido desde su oficina en Ginebra (Suiza), una idea que fue secundada también por el enviado especial de la ONU para Libia, Ghassan Salame.

Actualmente, en Libia luchan por el control político dos bandos: uno encabezado por el presidente y primer ministro Fayez al Serraj, apoyado por la ONU y la Unión Europea, que controla Trípoli y algunas zonas del oeste, y otro por el mariscal Hafter, que domina el resto del país y casi todos los recursos petroleros.

Con Reuters y EFE

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