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Una investigación revela la campaña de China para separar a niños musulmanes de sus familias

Foto de archivo de una mujer que se aferra a un policía chino cuando una multitud se enfrenta a las fuerzas de seguridad en una calle en la ciudad de Urumqi, en la Región Autónoma de Xinjiang en China, el 7 de julio de 2009.
Foto de archivo de una mujer que se aferra a un policía chino cuando una multitud se enfrenta a las fuerzas de seguridad en una calle en la ciudad de Urumqi, en la Región Autónoma de Xinjiang en China, el 7 de julio de 2009. David Gray / Reuters

Más de 400 niños musulmanes perdieron a uno o ambos padres tras su detención en campos que hacen de prisión, en una campaña de las autoridades chinas por transformar su identidad. La estrategia es apartarlos de sus familias, su fe y sus raíces.

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Es una campaña rápida y hasta hace poco silenciosa. Según datos recabados por la cadena británica ‘BBC’, las autoridades empezaron a construir internados a gran escala para los pequeños que son alejados de sus familias.

Estos intentos de "sacar a los niños de sus raíces" va de la mano con la detención en campamentos de cerca de un millón de adultos uigures, (el grupo minoritario más afectado por las separaciones) de la región occidental de Sinkiang, explicó el medio de comunicación británico.

Su investigación se basa en documentación pública que también han registrado varios investigadores y en unas 60 entrevistas que realizó a esta minoría en Turquía, a donde miles han viajado para encontrar un lugar seguro y reunirse con algunos familiares, realidad imposible de imaginar en China. En estos relatos, los familiares narraron la desaparición de al menos 100 menores.

Allí, en una sala en Estambul, las personas se acomodaban en una larga fila para contar sus historias. Fue la única manera para acceder a sus testimonios, porque en la región autónoma china de Sinkiang, los periodistas están sometidos a un estricto sistema de vigilancia, en donde son seguidos las 24 horas del día, sin posibilidad de tener contacto directo con las víctimas.

-"No sé quién las está cuidando", contó una madre mientras señalaba las fotografías de sus tres hijas pequeñas. Otra mujer, que llevaba consigo una instantánea de sus cuatro pequeños, tres niños y una niña, dijo a un periodista de la cadena que al parecer fueron "llevados a un orfanato". Según la información que recopiló la ‘BBC’, solo en un mismo lugar hay 400 niños musulmanes que quedaron huérfanos.

Para China todo se trata de “Fake News”

La represión religiosa es cada vez menos fácil de ocultar. En los últimos tres años, miembros de esta etnia se han visto más afectados porque las autoridades chinas empezaron a detenerles de forma masiva.

Pero un medio de comunicación estatal chino calificó de "noticias falsas" estas denuncias de la prensa extranjera y las de detenciones de musulmanes en el país. China ha intentado disimular el asunto cambiando una y otra vez de versión.

Foto de archivo de una mujer uigur que llora frente a la policía usando equipo antidisturbios cuando una multitud musulmana se enfrenta a las fuerzas de seguridad en la ciudad de Urumqi,  Región Autónoma de Xinjiang, en China, el 7 de julio de 2009.
Foto de archivo de una mujer uigur que llora frente a la policía usando equipo antidisturbios cuando una multitud musulmana se enfrenta a las fuerzas de seguridad en la ciudad de Urumqi, Región Autónoma de Xinjiang, en China, el 7 de julio de 2009. David Gray / Reuters

Al principio China negó la existencia de estos campamentos, pero, luego los calificó como "centros de entrenamiento vocacional gratuito" afirmando que a los musulmanes detenidos se les enseñan su idioma y su cultura. El Gobierno además ha negado que exista un millón de personas detenidas en estos centros, y dice que estos lugares hacen parte de "esfuerzos de antiterrorismo y desradicalización", y que los centros existían para acabar con el extremismo religioso.

Pruebas bien documentadas, sin embargo, apuntan todo lo contrario: que son retenidos simplemente por manifestar su fe religiosa o por tener vínculos extranjeros con países como Turquía. La BBC también explicó que los contactos telefónicos de los uigures han sido cortados y hablar con parientes en el extranjero puede resultar muy peligroso para ellos.

Tan solo en 2017, el número total de niños que ingresaron en las guarderías en Sinkiang aumentó en más de medio millón. De esos pequeños, el 90 % correspondieron a los uigur y a otras minorías musulmanas.

Con EFE

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